Lunes, 14 de noviembre de 2016

Es tiempo de una reforma. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Durante mucho tiempo la iglesia de Cristo ha estado sometida a cambios impuestos por doctrinas de hombres. Dios quiere que la iglesia de este tiempo sea reformada y cuando esto suceda habrá avivamiento. Esto quiere decir que si no hay reforma, no hay avivamiento.

Los apóstoles se acostumbraron a andar con Jesús todo el tiempo, y eso es bueno porque estaban en un proceso de aprendizaje, pero llegó un momento en que tuvo que levantarse una persecución sobre ellos para que salieran a evangelizar por todos lados, es decir, el mismo temor de lo que le podía pasar hizo que salieran por todos los caminos e iban evangelizando para romper las estructuras mentales que había en aquel tiempo para poder introducir la reforma que Cristo trajo. Él se enfrentó a las cabezas religiosas, a todo lo que se levantó en ese tiempo.

Este es el tiempo en el cual la iglesia tiene que entender que necesitamos una reforma. Hemos aprendido cosas de la iglesia tradicional, muchos vienen de otras iglesias donde también necesitan reforma porque el mover de Dios es constante, lo que hacías hace 5 años no es lo mismo que harás ahora en Cristo, porque hubo una aceleración.

Ahora bien, no puedes acelerar si no hay reforma. Te podría decir que hace 15 años no tenías un teléfono móvil, tenías un beeper, y salías a buscar un teléfono para devolver la llamada.

El hombre necesita cambio y transformación, tenemos que avanzar conforme al mover de Dios. Creemos que este es el tiempo donde Dios está trayendo a su pueblo una dimensión de reforma, la cual tiene que afectar el espíritu, alma y cuerpo. Muchos estamos siendo afectados en la reforma a nivel del corazón, y no de la cabeza, y Dios necesita que seamos reformados en todos los aspectos.

Somos una generación que está pasando del viejo orden al nuevo orden, es un cambio que obligatoriamente tenemos que hacer. No podemos seguir igual, tenemos que mirar hacia atrás y decir: Ese era yo, ahora soy diferente. Tiene que venir un cambio, que lo que estás haciendo sea mejor de lo que ya hiciste, es un cambio drástico, no a medias, la variante del cambio y la transformación es mirar atrás, ver lo que hacías y valorar lo que estás haciendo. La transformación es una reforma que trae un cambio drástico al corazón. Si hablabas mentiras, no puedes hablar dos o tres, es radical, hablaba mentira, pero ya no las hablo.

Debes anhelar ser cambiado y transformado, puedes estar sentado 25 años en una iglesia, y si no lo anhelas, te quedarás sin transformación, hay muchos que están sentados en las iglesias por la amistad que los une a algunos hermanos, porque son amigos del pastor. ¿Hasta cuándo seguiremos en lo mismo? La salvación no es por amiguismo, requiere de cambio y transformación. Necesitamos ser ambiciosos en el espíritu.

La iglesia está llamada a ser un agente de cambio y reforma ¿y cómo va a suceder? Es a través de los mensajes, de la revelación de Dios y de la unción y el poder de Dios; por eso tenemos que anhelar Su poder. La mente te introducirá en un cepo de conformismo, “…no estudié, no puedo llegar lejos” “…que tengo un negocito”, ¡No! ¡Al diablo con eso! “Yo tengo un proyecto, es de Nación”. Estos mensajes son de confrontación, estos te establecen un reto.

¿Cuál es la prioridad de Dios, la reforma o el avivamiento? La reforma. No puede haber avivamiento sin reforma. El hijo de Dios tiene que estar en un avivamiento constante, ¿cómo puede haber avivamiento en iglesias donde el hombre es quien determina la doctrina?, no puede haber, la reforma tiene que empezar por nosotros mismos, una reforma en nuestro pensamiento, hechos, frutos, mente.

Hay veces que el Señor envía avivamiento a iglesias por el corazón del siervo, pero si no hay reforma en esa iglesia, el avivamiento no dura; hay iglesias que despegan y así mismo se caen, porque se mantuvieron en una sola cosa. Párate, hay que ver cuál es el caminar de Dios, cómo es el movimiento, a cuántos grados se está moviendo, Él quiere que la iglesia haga esto sin dejar de hacer algo. El avivamiento se cae porque los pensamientos del hombre se hacen más importantes que los pensamientos de Dios.

Dice en 2 Corintios10:3-5

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Ahí está el primer cambio, la fortaleza que tenemos en la mente; fortaleza significa estructuras mentales. Aquí es donde necesitamos ser cambiados. Pastor, ¿cuál es una fortaleza? Cuando dices: “Así soy, así nací y así me quedo”. Tenemos que cambiarlas, por eso nuestras armas no son carnales sino espirituales. La primera opción que tienes no es para el diablo, son para ti primero, y cuando la uses, la apliques y veas el resultado, la podrás usar con otros.

La reforma tiene que cambiar el endurecimiento de nuestros pensamientos.

 Efesios 2:3 dice:

Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Romanos 8: 5-7 dice:

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

La segunda estructura que debes romper es que tienes que desconectar lo almático de lo espiritual, porque dice la Palabra que no vamos poder agradarle; el problema eres tú que no le estás agradando, es una estructura dentro de tu mente.

Cristo está casado con Su iglesia, y tenemos que crear una dependencia de Él, pero no lo hacemos por las estructuras mentales que tenemos.

La reforma tiene que destruir todo lo que son los argumentos del hombre, hay muchos que continúan con pensamientos, o mejor dicho, andan con el hombre viejo. La reforma cambia de adentro hacia afuera, ahora, muchos estamos vestidos impecables por fuera, pero por dentro no lo estamos. Cuando hay una reforma total de adentro para afuera te mantienes impecable todo el tiempo, no hay derrota, no hay puerta que se cierre, y te lleva a tener el punto clave de la palabra paciencia.

¿Qué es lo ideal? que haya una reforma de adentro hacia fuera y sobre ellos se mantenga la unción. Nos hemos creído espiritualmente que estamos bien, y nos sentamos en una comodidad, y Dios nos dice: Tú puedes dar más; quien sabe lo que puedes dar es la fuente donde estás conectados, si estás conectado de la fuente de la imposibilidad, no darás más, si es de la fuente de temor, darás temor.

Yo estoy conectado a tres baterías: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, cuando dependemos del hombre, vienen los traumas, decepciones. Tienes que ser sabio, no te puedes conectar de todo el mundo.
Tú serás transformado cuando oigas la Palabra, la entiendas, la vivas y cuando perseveres en ella.

¿Para qué se necesita la reforma? Para cambiar la antigua manera de pensar, el hombre en su mente está en enemistad con Dios, por eso tiene que ser cambiada. Hemos cambiado el corazón, pero en la cabeza tenemos las mismas estructuras. Tu problema no está en el corazón sino en la cabeza, ¡cambia!.

Tenemos que preguntarnos ¿esto es mío, de Dios, es lo que Él quiere? El 95% de tus pensamientos viene por una raíz infundada de concupiscencia, que se llama independencia, ahí empieza la reforma y transformación de nuestra mente.

 Dice en Lucas 8:12

Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.

Cuando la mente no es renovada, la carne hace una base en la mente que es usada por el enemigo; la reforma viene para cambios y métodos obsoletos de la iglesia de Jesús, renovar y romper las tradiciones de hombres que producen los creyentes para cambiar la liturgia, para desarrollar los dones de cada creyente, trae un espíritu de equipo, un corazón de padre, según la iglesia crece tiene que cambiar la metodología de trabajo. La reforma es para que el padre de la casa te lleve a depender más de Dios que del hombre.

El traer reforma cuesta y tiene un precio, hay una persecución y la primera viene de tu familia; cuando vienes a Cristo y Él empieza a reformarte y te gozas, la familia piensa que estás loco; por eso las personas no quieren ser transformadas.

¿Sabes qué caracteriza la reforma? La palabra excelencia. Tienes que ser reformador de tus hijos; cuando esto ocurre, el conformismo se convierte en un enemigo que no soportas, te da molestia caminar con gente conformista, tocas tu círculo de convivencia; el hombre reformador es imparable, con una vista de águila, no se conforma con que el otro esté bien, quiere que se mueva, que vaya rueda sobre rueda. Haz algo diferente.

Somos prototipo, por eso tienes que decir: Yo quiero ser reformador, transformador. Si no aprendemos a ser reformadores no podremos ser vasos de honra para Dios. Tienes que cambiar y ser transformado.

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