Abre tus ojos y mira el jardín que te rodea


Su vida será como un huerto de riego y nunca más tendrán dolor alguno. Jeremías 31: 12

La vida es un regalo de Dios, y las circunstancias no nos permiten verla así. Entonces nos convertimos en personas tristes, ansiosas, melancólicas y depresivas, dejando de ver las cosas hermosas que nos rodean, las cuales son Su creación. Cuando esto nos sucede y no hacemos algo por cambiar, estamos siendo injustos con Él, porque dejamos de creer y de tener expectativas. Él nos ha dado muestra suficiente de Su amor y, a pesar de todo, restamos importancia a Su obra redentora.

Tenemos que ver la vida diferente, como lo que es, un regalo divino, y valorar todo lo que nos ha dado nuestro Padre Celestial. La vida es hermosa; tenemos que empezar a descubrir lo que está a nuestro alrededor y aun no hemos visto, por estar con esos pensamientos.

El sol sale todos los días para sonreírnos y decirnos que no importan los tiempos fríos llenos de dolor y tristeza, porque él nos cubre con su calor. Aun cuando no lo vemos sus rayos de luz siempre están sobre nosotros para cuando andemos en oscuridad nuestros pies no se desvíen de Su camino.

Abre tus ojos y mira el jardín que te rodea, el cual no podías contemplar ni en él deleitarte porque tus ojos se habían llenado de oscuridad. Abre tus oídos y oye el sonido de las aguas, el canto de los pajarillos y, sobre todo, el latir de Su corazón, que te dice “Todo ha sido hecho para ti; disfrútalo y sonríe a carcajadas, porque es Mi regalo para ti”.

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