Servicio 31 de Diciembre
En adoración perfecta al Padre Celestial, la congregación completa se reunió en las últimas horas del año 2009 en completa exaltación al Señor, el cual descendió a través de su Espíritu y rebosó el templo con el resplandor de su gloria. Las voces subían como melodías de ángeles que le cantaban a su Dios Excelso, eran las voces de sus hijos, al unísono, en un mismo espíritu, y decían: ¡¡Santo y digno, Santo y digno, Santo y digno!!
En esta noche especial donde el pueblo se reunió para despedir el 2009 Año de los Mejores Frutos, y recibir con júbilo el “2010 Año de la Expansión”, los corazones vinieron dispuestos a entrar en plena alabanza y exaltación, y con voces angelicales gritaban: ¡¡Hosanna al que vive!!
Destellos de luz, una zarza que ardía, símbolos del fuego que nunca se apagará, reposaban en las columnas principales del altar, colores brillantes complementaban el escenario para la visualización de la obra que habría de ser presentada. A la expectativa de cada detalle, sus hijos se mantuvieron ávidos de la bendición que su Padre les tenía preparada para recibir este nuevo año.
“Cuando el Señor nos llama a ejecutar algo es porque ya Él ha entregado lo que hace falta para completar la obra", expresó la pastora Montserrat de Bogaert, quien al dirigirse al pueblo les habló de las palabras dadas por el Señor al pastor Dr. Miguel A. Bogaert años atrás en una madrugada, cuando lo llamó y le expresó el sentir de su corazón para su iglesia. La pastora Bogaert los exhortó a recibir en su interior la profundidad de la obra que sería dramatizada en ese momento.
La obra, basada en el pasaje de Éxodo 3:1-8 personifica a Moisés cuando estando en Horeb, Monte de Dios, se le aparece el ángel de Jehová en una llama de fuego, en medio de una zarza que ardía y no se consumía. Al culminar la obra, danzarinas representando a los ángeles adoraban y alababan al Señor; banderas simbolizando los diversos atributos de Dios fueron ondeadas como estandarte de victoria en un momento solemne, al compás de la melodía de los instrumentos musicales.
La obra dramatizada introdujo al pueblo en la visión de la casa, de la cual han sido parte durante cinco años y testigos de la fidelidad de Dios, del fuego que se mantiene ardiendo en la zarza, en su altar, de la autoridad, poder, sabiduría y revelación que el Señor ha impartido sobre el hombre y la mujer que Él llamó para pastorear Su pueblo. A lo largo de este tiempo, el Padre ha establecido sus lineamientos, y los ha guiado -tal y como hizo con Moisés- y ahora les dice: "2010 Año de la Expansión, es tiempo de expandir mi iglesia”..
Luego del tiempo de júbilo donde la congregación celebró la llegada del nuevo año, el pastor Bogaert se dirigió a ellos a través de un corto mensaje: donde resalto que “El Señor nos preparó en el 2009 para que pudiéramos recibir el 2010, esa fue la zapata para el año de la expansión la cual se debe de recibir en el corazón, y no por vista, ya que en el corazón la vemos como la ve Dios y de esa forma no hay quien nos detenga en alcanzar las promesas declaradas en los cielos para este año 2010.


