• “Nuestras palabras edifican o destruyen, bendicen o maldicen.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Lunes, 10 de diciembre de 2018

    “Nuestras palabras edifican o destruyen, bendicen o maldicen.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Amos 5:12 dice:

    12 Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres. 13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. 14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. 15 Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José”.

    Aquí el Señor está hablando de un remanente y a través de Amos le está hablando al pueblo de Israel y nos está hablando a nosotros también, porque esta generación aun conociendo a Dios, le llama a lo bueno malo y a lo malo bueno.

    El profeta le está hablando de parte de Dios porque conoce las rebeliones del pueblo, conoce las injusticias, pero le está hablando al pueblo de Él, no le está hablando a un pueblo inconverso, impío, sino al pueblo de Dios. El Señor en sus atributos Omnisciente y Omnipresente se da cuenta de todo lo que Su pueblo hace.

    Aunque creas que nadie te está viendo, hay unos ojos que desde la cruz te está viendo y llora por lo que estás haciendo. El profeta Amos está hablando de parte de Dios con un llamado de arrepentimiento a nuestra forma de vida como creyentes y como hijos de Dios y muchos ignoramos que Dios está bregando con su iglesia para llevarla a un real arrepentimiento y por eso va a usar múltiples procesos para llevarnos al arrepentimiento y a veces la iglesia no lo entiende, a veces somos injustos con Dios por lo que estamos pasando, pero no entendemos que es un proceso de Dios para que recapacites y entres en el proceso del arrepentimiento. Dios conoce tus emociones, intenciones, pensamientos, porque Él es tu fuente, hacedor, creador, Dios sabe hasta de qué eres capaz.

    El arrepentimiento del hombre viene a través del reconocimiento de lo que el hombre es, provocado por la revelación de Dios, por eso mucha gente no se arrepiente genuinamente, porque no tiene la revelación de lo que es Dios. El arrepentimiento genuino viene cuando el hombre tiene un encuentro consigo mismo y reconoce su condición delante del espejo de la revelación de Dios.

    Hasta que a usted no se le revele realmente quién es Dios, nunca tendrá un arrepentimiento genuino, por eso necesitamos que Dios nos revele quién es Jesús, Su palabra, la cruz del calvario. Es ahí el punto donde la iglesia marca un principio y un final, el verdadero arrepentimiento y quien puede ser en Dios.

    Dios nos amó primero porque fuimos creados a imagen y semejanza de Él, por eso somos templo del Espíritu Santo.

    1 Corintios 3:16 dice:

    16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”.

    Nuestro cuerpo es templo de Dios, por eso es la insistencia del Señor para que esta palabra se cumpla, por eso no puedes ser injusto, rebelde, no puedes seguir en el sistema del pecado, porque Dios está esperando ver la manifestación tuya como hijo de Dios y templo del Espíritu Santo.

    Antes Dios vivía en un templo hecho por hombre y estaba en el arca y se movía en el tabernáculo, pero ahora no, ahora Dios te usa a ti de tabernáculo. Por eso cuando estás en el espíritu, no llegó Juan ni José, llegó el Espíritu Santo. Tienes que meterte esto en tu cabeza, pero para eso tienes que salir y entrar al real arrepentimiento, para que el Espíritu Santo pueda conectarse a tu espíritu.

    Usted tiene la autoridad para vivir en el espíritu o vivir en lo natural, tú decides. El apóstol Pablo habla de dos tipos de cristianos y los define, los que son espirituales y los que son carnales.

    1 Corintios 3:1 dice:

    “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo”.

    Por años somos bebes en Cristo porque seguimos con los mismos pensamientos, actitudes, esclavizados al pecado, a malas intenciones, así decía el profeta Amós, “yo conozco sus grandes rebeliones, sus pecados, injusticias”, estamos llenos de eso y decimos que somos gente creyentes, hijos de Dios, juzgamos a Dios y aun juzgamos la iglesia.

    El creyente espiritual es aquel creyente en que el Espíritu Santo vive en su espíritu, hay una conexión. Cuando el Espíritu Santo viene a vivir en tu espíritu, es donde se instala en ti la imagen de Dios, Él anda detrás de eso. Es ahí donde puedes hacer cosas como las hace Dios, sanar enfermos, libertar cautivos, ser de bendición, de prosperidad, tienes control de la naturaleza, autoridad, poder y dominio en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

    ¿Entonces, Por qué la iglesia se dedica a vivir más en lo natural que en lo espiritual? Por una debilidad que el enemigo puso en nosotros desde el pecado original. Satanás puso una semilla en nosotros que no nos permite hacer el cambio de carnal a espiritual, esa semilla se llama autojustifiación. El vivirnos autojustificando a los procesos y circunstancias es lo que no permite que podamos hacer el cambio de lo carnal a lo espiritual. Adán y Eva se autojustificaron cuando Dios les reclamó por lo que habían hecho.

    La iglesia no pasa de lo carnal a lo espiritual porque usted siempre se vive autojustificando por la esencia que usted tiene. El día que dejes de autojustificarte y empieces a encontrarte contigo mismo, el Espíritu de Dios se te va a revelar, se va a conectar con tu espíritu y empezarás a crecer como un hombre espiritual.

    Cristiano carnal es aquel que su espíritu ha sido avivado, pero su alma sigue conectada al pecado. Una cosa es que tú avives tu espíritu y otra cosa es que el Espíritu de Dios venga a conectarse con el tuyo. Es ahí donde nos confundimos y creemos que somos espirituales. Pablo vivió esto en carne propia, pero fue más integro y honesto que nosotros, porque lo vivió, expresó y trabajó.

    Toda autojustificación viene porque usted no quiere dejar lo que le gusta, agrada y apasiona.

    Romanos 7:14-20 dice:

    14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”.

    La ley es espiritual porque vino de Dios, es divina. En este versículo Pablo fue honesto e integro. Debemos tener un encuentro real con Dios, para ver la foto nuestra por dentro. El pecado es una ley que no puede estar por encima de la ley de Dios. El pecado trae muerte y el Espíritu de Dios trae vida.

    Si el espíritu de un cristiano es avivado, pero pierde mucho tiempo sumergido en el pecado, su salvación está en peligro y va a perder totalmente todo el potencial que tiene. Todo el trato de Dios con Su iglesia es llevarla al arrepentimiento.

    Romanos 5:12 dice:

    “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

    Somos pecadores que tenemos que reconocer lo que somos para hacer el cambio y entrar en el arrepentimiento.

    1 Corintios 15:21 dice:

    “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos”.

    Nosotros tenemos el privilegio y la autoridad de salir de la muerte que entró por un hombre, para entrar en la vida de la resurrección que vino por un hombre que se llama Jesús.

    Romanos 8:1-3 dice:

    1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”.

    Eso significa que si no hay una condenación para los que están en Cristo conforme al espíritu, entonces si hay una condenación para los que andan en la carne y andar en la carne no significa más que andar sujeto a su alma. Tu carne son tus emociones, sentimientos, recuerdos, pensamientos y voluntad.

    Usted peca más por sus emociones y pensamientos que hasta por el mismo deseo. El deseo en el hombre es el resultado de un pensamiento, provocado en una iniquidad. La cruz es lo que condena tu pecado, por eso la importancia de que la cruz se te revele.

    ¿Dónde puedo comenzar a tener revelación de Dios de que necesito el cambio y arrepentimiento? En medio de la verdadera adoración. La adoración es el sistema que te introduce a la presencia de Dios y ahí es donde Él se encuentra contigo, te revela Su presencia y comienzas a hacer el cambio.

    Muchos venimos de lo viejo a lo nuevo, no queremos dejar lo viejo, pero no decidimos entrar en lo nuevo, es un conflicto bien fuerte, es ahí donde perdemos el tiempo y el potencial de Dios, pasamos años sentados en la iglesia sin provocar un cambio y cuando usted no provoca un cambio en usted mismo, tampoco va a provocar un cambio en todo su entorno.

    Cuando usted provoca un cambio en usted, todo lo que está a su alrededor tiene que cambiar, eso es una ley, esa ley se llama la ley de la asociación en el mundo espiritual. No puedes hacer el cambio en tu entorno si no tienes claro lo que cargas, portas y lo que eres, por eso lo importante no es con quién camines, sino cómo tú caminas.

    El problema está en que queremos lo de Dios, pero no queremos dejar lo de nosotros, queremos caminar con Dios, pero también queremos caminar con lo que tenemos, pero debemos tomar una decisión porque tarde o temprano esto trae muerte.

    Judas caminaba con Dios, pero no quiso dejar lo de él y murió. Aun Salomón conectado con Dios, caminó con Dios, le dio toda la sabiduría, fue el hombre más prospero, rico, pero no quiso dejar lo suyo, al final claudicó y murió; por Salomón claudicar y volver al pecado, no hubo más Rey en Israel por mucho tiempo. Saúl lo buscó Dios, caminó con Dios pero nunca quiso quitarse lo suyo, murió.

    Pero sin embargo, un José caminó con Dios, pasó todos sus procesos, aun el de la mujer que lo iba a violar y José no murió, murió en la presencia de Dios. Daniel no claudicó y fue un hombre de Dios.

    ¿Y nosotros por qué claudicamos? porque caminamos con Dios, pero lo vendemos por el pecado. La iglesia vive en hipocresía y en autojustificación, pero Dios anda detrás de Su iglesia para entrarla en un verdadero arrepentimiento, que tengas Su imagen y semejanza porque te hizo para que seas Su representante aquí en la tierra.

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