• “Dios sana hoy, mañana y siempre.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Lunes, 11 de diciembre de 2017

    “Dios sana hoy, mañana y siempre.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Éxodo 15:26 dice:

    “Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”.

    Es un pacto de Dios el sanar, para Su pueblo, para Sus hijos, por eso la muchedumbre que anduvo con Cristo, tuvo el privilegio de que Él los sanara.

    Mateo 12:15 dice:

    “Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos”.

    Ese pacto es la promesa para el presente y para hacer esto posible, que todos seamos sanados, Cristo nos redimió de la maldición de la ley.

    En Gálatas 3:13 vemos cómo la maldición incluía toda enfermedad y toda plaga. Entonces si Cristo nos redimió de toda enfermedad, maldición, plaga; nosotros como redimidos, Él llevó todas nuestras maldiciones y todos nuestros dolores.

    Isaías 53:4 dice:

    “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”.

    Si Cristo llevó todas nuestras enfermedades y todos nuestros dolores, entonces la enfermedad que tú puedes tener, es ilegal. Si Cristo sufrió heridas por ti, tienes que reclamar tu sanidad por esas heridas, por eso tienes que tener fe de que Él te sana, pero para que puedas reclamar por Sus heridas tu sanidad, tienes que tener fe y creer que verdaderamente esas heridas fueron ocasionadas por ti.

    Cuando Cristo descendió del cielo, no para hacer Su voluntad sino la voluntad del que lo envió, sanar enfermos, libertar cautivos, dar vista a los ciegos, que los cojos caminaran, que los mudos hablaran, que los sordos oyeran, esta orden se la daba Dios y Cristo obedecía.

    Jesús los sanaba a todos, su ministerio era sanarlos a todos, no había uno que se quedara enfermo.

    Mateo 12:15 dice:

    “Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos”.

    Mateo 14:36 dice:

    “Y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos”.

    Lucas 6:19 dice:

    “Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos”.

    Juan 14:12 dice:

    “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”.

    • Jesús comenzó a hacer y a enseñar hasta el día que fue recibido arriba.

    Hechos 1:1-2 dice:

    En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido”.

    Cuando Jesús fue arriba, Él dejó que los apóstoles siguieran haciendo lo que Él hacía. Esto sucedió por lo siguiente:

    Hebreos 13:8 dice:

    “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.

    Cuando Jesús les impartió a los apóstoles para que hicieran eso, ellos no lo hacían por sí mismos, sino que lo hacían en el nombre de Jesús, porque Él sigue siendo el mismo de ayer, hoy y siempre; esto quiere decir, que si Jesús sanó hace dos mil años, sigue sanando ahora y seguirá sanando.

    • Jesucristo sanó enfermos.

    Mateo 9:35 dice:

    “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

    Marcos 6:55-56 dice:

    Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaba.  Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos”.

    Hechos 10:38 dice:

    “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

    • Cristo ordenó a los discípulos a sanar enfermos.

    Mateo 10:1 dice:

    Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. 

    Mateo 10:7-8 dice: 

    Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.  Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. 

    Lucas 10:1-2 dice:

     Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.  Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”.

    Lucas 10:9 dice:

    “Y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”.

    El verdadero discípulo es el mismo discípulo de hace dos mil años, que ahora; no hay ninguna diferencia y si Jesús mandó a aquellos discípulos a sanar enfermos, entonces los discípulos de ahora también tienen que sanar enfermos.

    Juan 8:31 dice:

    “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”.

    Solo necesitas ser fiel a Su palabra para empezar a ser discípulo verdadero. Cuando logras esto, tienes la autoridad para sanar enfermos y auto sanarte también.

    Los milagros de sanidades fueron siempre en todo lugar manifestado en el ministerio de la iglesia en la era apostólica y cada milagro era manifestado con algo especifico, por eso Pedro cuando fue y oró por el invalido le dijo: “No tengo plata ni oro, pero de lo que tengo te doy”. ¿Qué tenía Pedro? La vida de Jesús por dentro, estaba lleno de Su impartición.

    Hechos 4:30 dice:

    “Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”.

    Hechos 6:8 dice:

    “Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo”.

    La iglesia verdadera jamás ha cambiado, la vida y el ministerio de la iglesia, los apóstoles, son un modelo, un ejemplo a seguir.

    Mateo 28:19 dice:

    “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

    Jesús comisionó a todos los discípulos ir a todas las naciones hasta el fin del mundo y ciertamente impondrán manos y sanarán enfermos. Por eso los verdaderos discípulos no eran aquellos nada mas, ahora también hay verdaderos discípulos, los verdaderos creyentes no eran aquellos solamente, ahora también hay verdaderos creyentes.

    • Cuando el hombre le falló a Dios en el huerto, le entró el pecado y la enfermedad.

    Automáticamente le entró el pecado, le entró la enfermedad, ambas vienen de la misma naturaleza. Hay doctrinas que no creen en la sanidad, pero si creen en la salvación, esto no debe ser ya que una va de la mano con la otra.

    La intención de Dios es sanarte y tu intención es ser sano, pero necesitas llenarte de Su presencia.

EnglishFrenchSpanish