• “La importancia de la fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Lunes, 20 de noviembre de 2017

    “La importancia de la fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Marcos 1:35 dice:

    “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”.

    Lucas 5:12-17 dice: 

    12 Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él. 14 Y él le mandó que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos. 15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. 16 Más él se apartaba a lugares desiertos, y oraba. 17 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar”.

    1 Tesalonicenses 5:17 dice:

    “Orad sin cesar”.

    En estos versículos vemos la importancia de la oración, cómo Jesús siendo el hijo de Dios oraba, se iba a un monte alto y ahí oraba, dice que luego Jesús salía y sanaba con autoridad y poder, y si Jesús siendo el hijo de Dios oraba, esto quiere decir que nosotros también deberíamos estar orando para que el Padre nos de poder.

    Si Jesús oraba era porque le tenía fe al Padre, eso significa que cuando le tienes fe a algo, tienes comunión con eso a lo que le tienes fe y cuando vemos estos pasajes anteriores, nos damos cuenta de la necesidad de nosotros tener que orar para tener comunión con Dios.

    Nunca vas a tener fe a algo que no conoces, entonces necesariamente necesitas conocer a Dios y la manera de conocerlo es a través de su Palabra y de la oración. Cuando vemos estos versículos nos damos cuenta cómo Él oraba, eso significa que para tu entrar en la dimensión de fe, necesitas orar.

    Jesús oraba toda la noche y como resultado el poder de Dios venia sobre Él. Esto es importante que lo entendamos porque Dios quiere usar nuestra humanidad.

    La fe, el orar y el accionar es lo que garantiza una vida sana y abundante, es decir que tú tienes que accionar tu fe. Dios nos ha dado una medida de fe, pero tenemos que accionarla, si no la accionamos, esa medida de fe se queda igual o disminuye. Tú accionas esa medida de fe por la Palabra y la oración.

    El creyente es muy cómodo, no le gusta esforzarse para orar, es más fácil estar dando lastima, quejándose, llorando, que empezar a orar y tener fe de que Dios tiene tu solución, tu milagro, tu sanidad, tu prosperidad, tu bendición, de que Él es tu fortaleza, quien te dirige, quien anda contigo, quien camina contigo.

    Por eso tenemos una fe acondicionada a nuestros conceptos, a nuestras necesidades y nuestra fe va caminando con respecto a eso, porque muchos tenemos una distorsión de lo que es Dios.

    • Dios es espíritu.

    Juan 4:24 dice:

    “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

    Dios no es un espíritu, Él es espíritu y por eso nos puso un espíritu, porque todos los espíritus salen de Él.

    • Dios es luz.

    1 Juan 1:5 dice:

    “Este es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él”.

    Tinieblas significa pecado, maldad, muerte. Luz significa amor, misericordia, bondad.

    • Dios es amor.

    1 Juan 4:8 dice:

    “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”.

    Nosotros como creyentes asimilamos en nuestro espíritu estos tres atributos de Dios y obligatoriamente nuestra visión de lo que es Dios y nuestro concepto tiene que cambiar.

    Dios tiene muchos atributos, pero estos tres te van a identificar.

    Ezequiel 36:27 dice:

    “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

    Dios te hizo con un espíritu y encima te puso de Su espíritu, dentro de ti tienes una doble porción de espíritu.

    Ezequiel 37:14 dice:

    “Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová”.

    Juan 8:12 dice:

    “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

    Efesios 5:8 dice:

    “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”.

    Romanos 5:5 dice:

    “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

    Esta fe es la fe que se activó en Jesús y Dios Padre Celestial utilizó la humanidad de Jesús para hacer lo que tenía que hacer, esto significa que Dios no anda detrás de tu mente, ni de tu cerebro, ni de tu sesera, Él anda detrás de ti para usar tu humanidad, por eso dice la Palabra: “Mayores cosas que estas harán vosotros”.

    Si Dios es espíritu, es luz y es amor y la Palabra me dice que yo soy espíritu, que el espíritu de Dios está dentro de mí, que soy luz y que soy amor, entonces yo tengo la autoridad, tengo un derecho para actuar como actúa Dios y de ahí sale la semejanza.

    En el mundo natural te manejas con lo que sabes, con lo que has aprendido, con las experiencias y las oportunidades, pero en el mundo espiritual esto no tiene nada que ver, pero si tiene que ver la fe. La fe tiene que estar por encima de lo que tú aprendiste, de lo que sabes, de tus experiencias y de las oportunidades, porque la fe te va hacer independiente de los hombres, lo otro te va hacer dependiente de los hombres, por eso a los creyentes se les hace difícil orar, no les gusta orar.

    Cuando tienes fe de lo que dice la Palabra, de lo que revela el Espíritu Santo, automáticamente te llega una tentación tú te paras por fe, por eso tenemos que ir creciendo de fe en fe, porque mientras más crezcas de fe en fe, más manejas la tentación de tentación.

    Los hijos de Dios están glorificando más al enemigo que a Dios. Cuando te deprimes por un problema, cuando le fallas a Dios, estás glorificando más a Satanás que a Dios y con esto le estás diciendo a Dios que Su espíritu es tan flojo que el espíritu de los demonios, Satanás y los pecados son más fuertes que el de Él. Para servirle a Satanás no necesitas fe, pero para servirle a Dios si necesitas fe.

    La plataforma para la fe la haces con adoración y oración, estas dos van de la mano, por eso dice la Palabra que Él está buscando verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Si no hay una adoración genuina, no va haber una oración que te lleve a la fe.

    Lo primero que tienes que hacer es adorar, porque la adoración es tu expresión de lo que Él es y si no reconoces lo que Él es, no podrás orar y tenerle fe. En medio de una adoración genuina, terminarás siempre orándole a Dios y cargado de fe.

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