• “Tu verdadero llamado es ser luz.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Lunes, 21 de mayo de 2018

    “Tu verdadero llamado es ser luz.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

    Muchas veces nos preguntamos que cuál será nuestro llamado y pensamos que la palabra llamado es decir: “Yo soy pastor, yo soy apóstol, yo soy profeta, yo soy evangelista, yo soy maestro”, y muchas veces estamos en el limbo, creyendo que Dios nos va a dar un llamado especial.

    En Génesis 1, vemos que Dios creó al hombre para que este fuera el representante de Dios en la tierra, y lo enseñoreó sobre todo lo creado (Génesis 1:28), el hombre lo perdió por la desobediencia; Dios envió a Su hijo y en sacrificio lo entregó para que el hombre, a través de la obediencia de ese hijo, pudiera recuperar nueva vez lo que perdió (el propósito de Dios en el hombre). Ese propósito no es más, que seamos representantes de Dios aquí en la tierra.

    Todo el tiempo ha existido una lucha entre el reino de las tinieblas y el reino de Dios, y simplemente es como una competencia de avance. Es una batalla y es todos los días, todo el tiempo, el reino de las tinieblas quiere avanzar y el reino de Dios también quiere avanzar.

    Es un conflicto espiritual: primero, por las almas perdidas; segundo, por los heridos; y tercero, por los afligidos

    Ahí es donde está el punto clave, por eso es la batalla, es una batalla campal, por eso la iglesia tiene que entender cuál es su propósito, porque en lo que tú estás averiguando cuál es tu propósito, tu llamado, los heridos y los afligidos se están perdiendo.

    La lucha cada día va a ser peor, y los hijos de Dios vamos a tener que vivir por fe.

    2 Timoteo 3:1-5 dice:

    “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”.

    En esos tiempos ya estamos, y no solamente es un tiempo peligroso en lo natural, sino también es un tiempo peligroso en lo espiritual. Nosotros no lo miramos peligroso porque ha llegado un momento en el que nos hemos familiarizado con el tiempo en el que se está viviendo, nos hemos acostumbrado.

    1. Porque con eso que toleras vas a vivir. Si tú toleras el peligro, va a llegar un momento donde te sientas normal viviendo en el peligro.

    El enemigo siempre va a entrar con cosas muy subliminales y va a ir bien despacio, porque él sabe que cuando va despacio, tú tienes una cierta reacción, pero llega un momento en que eso que está introduciendo tan despacio, para ti es normal.

    Lo que tú no luchas ahora para tu generación, será su destrucción.

    Dice Juan: Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, aquí está la clave, el principal propósito que tú tienes en Dios es ser luz. La luz no tolera las tinieblas, la luz penetra en las tinieblas, la perfora, la rompe, la luz desmenuza las tinieblas, cuando la luz entra, la tiniebla se tiene que ir.

    Tu propósito no es quedarte callado, no es tolerar, tu propósito es enfrentarte con las tinieblas que tienes dentro. La tiniebla es el espejo de lo que tú eres. Tú toleras lo de las tinieblas porque cargas algo de ella.

    El pecado del hombre son obras de las tinieblas:

    Juan 3:19 dice:

    “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”.

    Hechos 26:18 dice:

    “Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

    Hay un espíritu de tolerancia en estos últimos tiempos, donde te estás familiarizando y ya para ti es normal y llega un momento en que cuando tú toleras lo que está mal, te vas a enfrentar a la iglesia y vas a decir que la iglesia es la que está mal.

    Tu llamado es ser luz en todo tiempo, lugar, no importa donde vayas.

    Ese propósito y ese llamado deben de ser tu vida, tu pasión, tu estilo de vida, un faro de luz. Por eso tienes que prepararte y concentrarte en lo que estás haciendo. Tienes que crecer, el crecimiento espiritual es tu gran arma. Toda tu vida es una batalla.

    Las naciones están siendo arrastradas cada vez más en todos los planos y esa fuerza, esa presión de esas tinieblas es un bombardeo persistente y cada vez se levantan más representantes y no cualquier representante, por eso levanta gente de fama, de autoridad y de poder.

    Cada vez se levantan más representantes de esa corriente de las tinieblas con voz, fama, poder, imponiendo la doctrina del pecado.

    Se tiene que levantar una generación con manifestación de un Cristo vivo, es una generación que se está levantando con una visión de conjunto, esto significa que no piensas solo en ti, piensas en todo el mundo, es una generación que hará que se cumpla lo que dice Habacuc.

    Habacuc 1:5 dice:

    “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis”.

    ¿Qué necesitamos para ser luz?

    • Una verdadera conversión.
    • Una real unidad.
    • Oración e intercesión.
    • Ser un adorador genuino.

    1 Pedro 2:9 dice:

    “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

    Jeremías 51:20 dice:

    “Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos”.  

    Yo no soy solamente luz, yo soy un martillo.

    El ataque de la iglesia en estos momentos, ha enviado un espíritu de antiedificadores, ese es el ataque sistemático. Ese espíritu antiedificador está atacando todas las esferas de la iglesia; tocando a los ingenieros, arquitectos, las empresas, al pueblo.

    Juan 8:44 dice:

    “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

    Apocalipsis 12:9 dice:

    “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.

    Cuando entiendes que tú eres luz, que es tu llamado genuino, la gran comisión tiene dos aspectos:

    1. Alcanzar a los que se pierden.

    Lucas 19:10 dice:

    “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”

    1. Tu llamado es destruir las obras del diablo.

    1 Juan 3:8 dice:

    “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.

    Tú no viniste a cargar una biblia, a estar sentado en una iglesia, no viniste a estar viviendo de la misma manera, tú viniste a levantarte, a crecer.

    El reino de Dios no consiste en palabras, consiste en poder.

    Juan 17:18 dice:

    “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”.

    Para Satanás hay tres categorías de ser humano:

    1. Prisionero: Al pecado, al orgullo.
    2. Víctima.
    3. Adversario

    Dios te ha hecho luz, martillo, para despedazar todo reino (reino de la enfermedad, de lo suficiente, del pecado).

    Tienes que entrar en un nivel que cuando tú camines los demonios salgan porque llegó la luz.

    Tienes que mirar que eres prisionero de tus actitudes, víctima de tu carácter, prisionero de tus pensamientos y tus recuerdos, eres víctima de tus emociones y sentimientos. Haz perdido los valores, ya no te valoras, te crees una porquería, mientras que Dios te dice: “eres santo, pueblo escogido”.

    Al diablo no le interesa lo que tienes por fuera, le interesa lo que tienes adentro, porque él sabe que tu potencial no viene de afuera, viene de adentro.

    Conviértete en un adversario, deja que salga el gigante que tengas dentro de ti, deja que salga ese prisionero, levántate y deja de ser víctima, levántate como un adversario y recupera tu vida.

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