Asegurando nuestra permanencia

Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. 1 Juan 2: 17

Conocer la voluntad de Dios para nuestra vida es esencial, porque estamos asegurando que el camino por el cual transitamos es el real.

El hombre no da importancia a esto y vive de acuerdo a su voluntad, la cual está unida a sus deseos, sus pasiones, movidas por el mundo, su carne y las tinieblas. Estos nos llevan a creer que hacemos lo correcto, llevándonos a perecer en el camino.

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Él nos concede lo que nos conviene, donde nada hay que añadirle ni quitarle porque ya es perfecta.

Vivir sin hacer Su voluntad significa vivir sin Cristo, porque Él mismo es nuestra voluntad, lo cual hace que por obediencia y amor incondicional nos sometamos a ella, garantizándonos esto la permanencia para siempre con Él.

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