“El cambio para la iglesia de este tiempo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 17 de julio de 2017

“El cambio para la iglesia de este tiempo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Hebreos 1:1-3 dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

Hebreos 2:1 dice:

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos”.

Dios, todo el tiempo ha querido hablarle a Su pueblo.

La gente que no escucha lo que Dios está hablando en este tiempo se va a deslizar, caer, golpear. Tiene que llegar un momento en el que los creyentes entiendan que ya su problema no es estar luchando con el pecado, sino que hay una gran salvación por la que tienen que luchar.

Indiscutiblemente estos versículos enfrentan la condición en la que estás viviendo, por eso tantos creyentes deslizándose, con condiciones y situaciones porque no creen la palabra que están oyendo y leyendo, y encima de no leerla, oírla, ni aplicarla, tampoco se esfuerzan en tratar de estudiarla. Cada vez que lees la Palabra Dios te habla porque la Palabra es Dios.

Mateo 3:1-3 dice:

“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.

Dios envió a Juan el Bautista para ir preparando el terreno de alguien que no va a venir a hablar de quien es él.

Isaías 40:3 dice:

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

Para tu ver la manifestación de Dios tienes que estar bautizado en Espíritu Santo y fuego. En el nuevo testamento, el perdón de los pecados no es precisamente el tema principal, el proclamarlo como una consecuencia o como producto de algo mucho más fundamental, el cual tiene que venir primero. Antes que Dios perdone tu pecado, algo más fundamental tiene que venir a ti primero.

Creer en las buenas nuevas del reino de Dios, y entonces por el arrepentimiento, tú entras al Reino. Una vez que entras al Reino por el arrepentimiento genuino la consecuencia que te viene es el perdón. No hay perdón de pecado si no hay arrepentimiento genuino,  y no solo esto, sino que tu arrepentimiento genuino tiene que estar dentro de la dimensión del Reino, si esto no sucede, entonces es un perdón religioso.

Puedes pedir perdón y tu perdón no ser genuino, porque el problema no es la intención de que seas perdonado, la intención es que cuando pidas perdón, estés en un sistema de Reino, porque la única manera en que puedes entrar al Reino, es cuando le entregas tu vida totalmente a Dios. No podrás manifestar el Reino mientras vivas tu vida independiente.

Arrepentimiento no es sentir pena por el pecado, no es llorar, arrepentimiento significa odiar y aborrecer tanto lo que hiciste que no lo soportas y no lo puedes ni pensar. Solamente tus recuerdos no arrepentidos te hacen un pecador infernal. Sin arrepentimiento es imposible que Dios trate con tu pecado, el no puede perdonar tu pecado si sigues viviendo tu propia vida independiente, autosuficiente y no someterte al señoría de Cristo.

El ser humano no se quiere someter al señorío de Cristo por dos cosas:

  1. Porque tiene que tener un testimonio de organización, esto significa que para depender cien por ciento de Dios y poder controlar tu impaciencia, tienes que con tiempo organizar lo que vas a hacer y lo que vas a querer.

Una vez que estés arrepentido necesitas ser investido por alguien y ese alguien se llama el Espíritu Santo, este te dará un mejor discernimiento, entendimiento al razonamiento. Cuando el Espíritu Santo viene sobre ti, tras un verdadero arrepentimiento entenderás lo equivocado que estabas de vivir tu vida independiente.

Tu lucha no es contra carne ni sangre dice la Palabra, tu lucha la tendrás que pelear con ese espíritu que es la raíz del pecado, es el espíritu egoísta, de independencia, es un espíritu demoníaco y tú nunca podrás luchar con tu propia fuerza, por eso ese espíritu de independencia que te lleva a esa situación en la que vives, cuando la luchas tu mismo te gana Satanás, por esa razón necesitas al Espíritu Santo para luchar ese espíritu.

Mientras luchas con tu propia fuerza, Satanás tiene autoridad sobre tu carne, por eso necesitas el bautismo del Espíritu Santo, solamente Él te da la fortaleza para vencer esos espíritus de pecado y principalmente de independencia, si no tienes al Espíritu Santo no tendrás fuerzas para luchar, te vas a cansar y satanás te va a vencer.

Jesús es tan inteligente y tan sabio que dijo “me voy, pero os dejo al consolador” y el consolador no es que te consuele cuando estás llorando, sino que tengas esperanza de que estás ganado con Él.

Si luchas en la carne para mejorarte a ti mismo, el enemigo siempre te va a superar, por eso Jesús no vino a hacerte una mejor persona, sino a hacer un reemplazo de ti mismo por Él. Cuando empiezas a dar los verdaderos frutos que habla la Palabra, es cuando te empiezas a dar cuenta que Jesús te está reemplazando.

Efesios 4:22-24 dice:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

Cada vez que dejas el hombre viejo Dios te revela un hombre nuevo, las experiencias del hombre nuevo no son comparadas con las experiencias del hombre viejo, porque las experiencias del hombre viejo siempre traen destrucción y las experiencias del hombre nuevo siempre traen bendición y no solamente tú eres bendecido, sino también todos los que amas.

Gálatas 2:20 dice:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

Cuando vas a la cruz estás crucificando la carne, mueres a ti para que Cristo te reemplace. No es con tu fuerza que vas a conseguir las bendiciones, no es con tu fuerza que recibirás los cambios ni que te amen, no vas a conseguir nada, tu centro debe ser Dios y cada vez que gires en Él, la bendición vendrá a ti por sí sola.

Apocalipsis 21:5-6 dice:

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida”.

Tener sed significa nunca saciarte con lo que tienes ni con lo que haces, por eso el Señor dice en estos versículos que Él es esa agua de vida que te va a quitar la sed que tienes de ese pecado, la sed de ser como eres, de hacer lo que estás haciendo, eso es sed, cuando tienes un pecado que no puedes salir de él, que tienes que beber de ese pecado todo el tiempo, Cristo te dice “Yo soy el agua de vida que te quita esa sed”.

Mientras más profundo entras en el pecado, mas sed te da, pero el Señor da esa agua de vida gratuitamente y la está hablando desde los profetas del antiguo testamento y la está hablando en el nuevo testamento a través de Su hijo en estos últimos tiempos.

Apocalipsis 21:7-8 dice:

“El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

Dios te dará todo y serás Su hijo pero tienes que vencerte a ti mismo, tus deseos, debilidades, orgullo, vanagloria. Si tú vences lo que hay en ti, tu yo, heredarás un buen matrimonio, buenos hijos, tus finanzas, no en cantidad, sino disfrute de la herencia, pero los cobardes son aquellos que no se quieren enfrentar a sí mismo.

Si tu mente es renovada tu capacidad para concentrarte se vuelve más aguda, tu comprensión es más receptiva, tu memoria es más atenta y tus razonamientos son más explícitos, tu modo de pensar será más comprensivo y vas a captar los pensamientos de los demás fácilmente, te aprendes a poner en el lugar del otro. El hombre viejo nunca muere, siempre tratará de levantarse, por eso es la importancia de renovar nuestra mente y dejar el hombre viejo.

El hombre sabe las cosas por medio de su propio entendimiento, pero las cosas de Dios es por medio del Espíritu Santo.

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