Nuestro carácter necesita ser trabajado

Toma la vara y reúne a la congregación, tú con tu hermano Aarón, y hablad a la peña a la vista de ellos. Ella dará su agua (…) Y alzando su mano, Moisés golpeó la peña con su vara dos veces… Números 20: 811

Los planes que tiene Dios para nuestra vida son extraordinarios, y nos los hace saber para enseñarnos que Él está con nosotros. Por eso, Su voz jamás se callará; aunque estemos en el desierto, Él nos hablará. Porque Su deseo es que tengamos provisión en el lugar en que nos encontramos y no perezcamos por alguna necesidad, ya que los desiertos son transitorios, no definitivos.
Por esta razón no podemos permitir que la inconformidad nos haga rebelarnos en contra de Su palabra y no obedezcamos las órdenes que recibimos. Así sale nuestro mal carácter y lo echa todo a perder. Como Moisés, quien perdió en un instante la promesa de entrar en Canaán por no obedecer a Dios cuando golpeó la roca, y solamente tenía que ordenarle que saliera agua.
Esto nos enseña que nuestro carácter necesita ser trabajado, aun cuando creamos que ya está transformado, porque podemos perderlo todo. Aprendamos que no es con arrogancia que saldremos del desierto, sino con humildad y obediencia.

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