Cierra la puerta al acreedor cancelando todas tus deudas

Pues si no tienes con qué pagar, hasta la cama te quitarán. Proverbios 22: 27

Hay situaciones que no se han resuelto, y tratamos de hacernos los tontos al no darles importancia. Esto no está bien, porque sabemos cuáles son las consecuencias espirituales que esto acarrea cuando dejamos puertas abiertas.

Podemos tratar de ignorar la situación. Es más, podemos no recordarla y pensar que nunca sucedió, pero sabemos cómo se mueven las tinieblas; algo que no haya sido cancelado, por más que tratemos de ignorarlo, olvidarlo o encubrirlo, está vigente en nosotros. Más aún, estamos dejando esa herencia de maldición a nuestros hijos, lo cual no es justo, porque ellos no tienen que pagar la irresponsabilidad y la falta de carácter de nosotros por no querer hacer frente a los hechos.

No importa los años que hayan pasado. Si la deuda no ha sido cancelada, aún tiene vigencia para nuestro enemigo, quien siempre estará delante de la corte para acusarnos y decirle al juez “Su caso no puede cerrarse, porque aún no ha saldado la cuenta”.

Siempre estaremos bajo esa sombra de oscuridad, impidiendo que la luz resplandezca. Por eso, mientras esa condición permanezca no veremos la bendición. Cierra la puerta al acreedor cancelando todas tus deudas y dejando todo pago, como Cristo hizo con nosotros, y dijo “¡Consumado es!”
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