“Cómo caminar con el poder de la resurrección.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 27 de agosto de 2018

“Cómo caminar con el poder de la resurrección.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

La iglesia de este tiempo tiene que entender que debemos de caminar  en el poder de la resurrección.

Muchas veces pensamos que cuando tenemos el poder de la resurrección es para revivir muertos, pero no es para revivir muertos físicos solamente.

Romanos 6:4-14 dice:

“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.  Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;  sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Nosotros tenemos que presentarnos a Dios como vivos dentro de los muertos, ¿Quiénes se supone que son los muertos? Los que están allá afuera, los que no tienen la vida de Cristo, esos son los muertos.

Cada uno de nosotros como hijos de Dios tenemos una herencia que nos pertenece y esa herencia es el poder de la resurrección, entonces nosotros somos resucitados en Él, tomamos esa herencia que se llama el poder de la resurrección.

Ahora bien, tenemos que entender que hay dos fuerzas, nosotros como hijos de Dios vivimos entre dos fuerzas, la muerte y la fuerza de la vida, el cielo y el infierno.

Jesús fue enviado con el propósito de destruir aquello que gobernaba la tierra, que gobernaba muchas vidas y circunstancias. Cuando Jesús vino a la tierra, vino a darte una autoridad para que el poder que habías perdido por el pecado original, lo vuelvas a tomar y tomes control de tus circunstancias.

El poder de la muerte está tomando cada vez más fuerza, pero así como opera el imperio de la muerte también está operando el imperio de la vida. Ahora bien, estos dos poderes operan simultáneamente en la vida de los creyentes, es decir, toda circunstancia en nuestra vida está invadida por la vida y la muerte, caminamos así y tarde o temprano tenemos que aprender a caminar solamente en la vida y dejar de caminar en la muerte.

Esta es una lucha constante, en la cual muchos de nosotros estamos infectados en nuestras familias, negocios, ministerio, forma de vivir, nuestros hijos, estamos infectados de vida y de muerte. Ejemplo: puede ser una persona que esté muy metida con Dios, que tenga una relación con Dios impresionante, pero sin embargo en sus negocios está fracasado. Es una lucha constante para obtener la victoria.

¿Hacia donde son enviados los ataques de muerte? A los que están afectando el Reino. Mientras más manifestación de vida tú hagas, el enemigo te va a querer meter más manifestación de muerte.

Filipenses 3:8-10 dice:                 

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,  y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;  a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”.

Cuando Cristo abrazó la cruz, luego de resucitar al tercer día, automáticamente vino a nosotros como hijos de Dios el tomar de esa herencia, el poder de la resurrección.

2 Corintios 5:16 dice:

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

La resurrección de la que te hablo no es la de los muertos, sino de la resurrección de tu vida. La iglesia tiene que entender que el primer conflicto que tenemos es con nosotros mismos.

Si dice la Palabra que fuimos sepultados juntamente con Cristo, se supone que tú dejas todos tus conceptos, preceptos, razonamientos e ideas sepultados junto con Él. Tienes que morir a todo esto para que en cada área haya un resucitar nuevo.

Cuando Jesús salió del sepulcro que se encontró con la mujer que lo iba a tocar y Él le dijo no me toques, porque cuando tú andas en el poder de la resurrección, nada que lleve muerte te puede tocar, lo que sale de la resurrección vence a la muerte. Cuando mueres a ti y resucitas, viene un nuevo nivel.

Mateo 28:18 dice:

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

Cuando a Jesús le dieron esa potestad, fue cuando resucitó; ahora, si tú quieres esa herencia, tienes que empezar a morir a tu yo, a tu sabiduría, inteligencia, autosuficiencia, morir a todo lo que pelea o compite con Dios. Entonces, cuando tú mueras a todas esas condiciones, vas a ver los destellos de lo que es andar en el poder de la resurrección, tu memoria, sabiduría e inteligencia se empiezan a poner más afinada a Cristo.

Cuando le pides a Dios sabiduría e inteligencia, Dios no te la da de una vez, Él necesita que empieces a morir a diferentes áreas, porque si quieres sabiduría e inteligencia de Dios, tienes que tener una renovación de la mente, porque toda la sabiduría e inteligencia esta en tu mente, si tu mente no muere a ti, el Espíritu de Dios no te puede poner la sabiduría y la inteligencia que tu le pides.

El Espíritu Santo no se comunica contigo por el alma, lo hace por el espíritu. Cuando Dios se comunica contigo de Espíritu a espíritu tienes que tener tu mente muerta y resucitada en Él, porque de lo contrario no vas a entender la revelación. Cuando Dios te da una revelación, se la da a tu espíritu, tu espíritu la baja a la mente y la mente la aplica, porque si se queda de espíritu a espíritu nunca vas a afectar lo externo, solamente afectaras lo interno.

¿Sabes por qué a muchos de nosotros Dios no nos da revelación, sueños y visión? Porque nuestra mente no ha sido muerta, la mente viva opaca las revelaciones de Dios, por eso hay que morir a la mente.

Cuando anulas tu mente y muere tu mente a Cristo, tus pensamientos, recuerdos, sabiduría e inteligencia van a empezar a definirse en el espíritu y dejan de ser en el alma, no es lo mismo ser inteligente en lo natural que ser inteligente en lo sobrenatural.

Si la iglesia de Cristo entiende esto, todo lo que ha perdido tiene que volver a ella, en otras palabras, todo lo que se te ha sido robado tiene que volver siete veces.

La iglesia necesita tener esta revelación, porque la única manera de la iglesia tomar una ciudad, de que pueda tomar un país, es cuando toma el cielo, por eso necesita que se halle ese avivamiento del poder de la resurrección, esto significa que la iglesia cada día muera a sus pecados, porque cada día que mueras a tus pecados más santa se vuelve la iglesia, más poder de resurrección, más comunicación con el Espíritu Santo.

El Reino de los cielos está cargado de resurrección y el que ha nacido de nuevo y ha sido bautizado y enterrado en sus pecados y obedece la Palabra, este empieza a caminar en el poder de la resurrección. El Señor nunca te va a dar el poder de la resurrección de un golpe, Él siempre te va a exigir algo que tiene que morir en ti.

La iglesia que entre en este nivel, será la iglesia que traerá el avivamiento, la que fraguara la unidad, la unidad no va a venir por hombre, vendrá por una iglesia que se va a levantar en el poder de la resurrección. Cuando entras en este nivel, estás invadido de la resurrección, esta no mora en la carne, no mora en la mente, no mora en tu alma, mora en tu espíritu cuando te unes al Espíritu de Dios.

Para unirte al Espíritu de Dios con tu espíritu, tienes que empezar a morir a muchas cosas, por eso la semilla tiene que morir para que nazca la planta. Todo lo que necesita nacer tiene que morir. Nosotros tenemos que morir a muchas cosas para nacer de nuevo como verdaderos cristianos.

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