“Cómo la ira y el resentimiento esconden tu propósito. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 Lunes 07 de marzo del 2016

“Cómo la ira y el resentimiento esconden tu propósito. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Todas las personas que guardan ira, resentimiento y culpa, son controladas por sus recuerdos. Es importante entender que toda nuestra vida está basada en recuerdos, recuerdos frustrados, otros muy buenos, otros regulares. Los recuerdos dolorosos son los que más recordamos, esto hace que nuestro futuro esté dominado por nuestro pasado, y así también nuestro presente.

En los evangelios podemos ver cómo Jesús trabajó a sus discípulos. Él vio que era importante trabajar la condición de su alma para poderlos llevar a su propósito, por eso estuvo 3años y medio con ellos, para romper con esas condiciones.

Cuando tienes esos recuerdos de resentimiento, automáticamente te castigan a ti mismo y destruyen tus logros, peor aún, cuando te mantienes viviendo de los recuerdos, estos alejan los propósitos que Dios tiene para tu vida. Tus recuerdos son capaces de marcar qué tipo de presente tienes y también qué tipo de futuro vas a tener; por esto, cuando Caín pecó, fue la culpa que lo separó de la presencia de Dios, si Caín hubiera sido sabio y se arrepiente, hubiera regresado a la presencia de Dios, pero la culpa lo empezó a trabajar y esa culpa vino a sacarlo completamente de la presencia de Dios y el Señor le dijo: “en el mundo serás fugitivo y errante”, aquí estas palabras nos dicen que Caín nunca conoció su propósito, y esto se identifica por la palabra ´errante´; así estamos muchos cristianos, errantes, caminar errante es no tener propósito, es no saber dónde estás caminando, es no saber hacia dónde vas, es no saber lo que estás persiguiendo, es no saber por qué estás viviendo, es no saber por qué estás trabajando o por qué te estás esforzando.

Somos resultado del pasado, pero no podemos ser prisioneros del mismo.

Si queremos conocer nuestro propósito, tenemos que manejar todos nuestros recuerdos del pasado, porque esos recuerdos del pasado te van a alejar del propósito de Dios y no lo vas a poder alcanzar. Muchas de nuestras actitudes son por el pasado, por lo que hemos vivido y aprendido.

El propósito de Dios para tu vida no está sujeto a tu pasado y te lo puedo demostrar: Dios escogió a un asesino como su libertador, escogió a Moisés, este no fue afectado por su pasado. Dios escogió a otro asesino, y fue su mejor rey para Israel, David. Dios también escogió a un hombre miedoso, que no era líder, y lo hizo el hombre más valiente, Gedeón; en otras palabras, el propósito de Dios para tu vida, no está basado en tu pasado, Dios no mira tu pasado, Él va a tratar de reorganizar tu presente pero te va a ver terminado, y esto fue lo que hizo con Moisés, con David, con Gedeón y con muchos otros líderes más.

Salmos 32:1 (DHH) dice:

Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo.

Es por esto que a satanás, la biblia lo llama el acusador. Satanás usa tu mente como un laboratorio para tratar de recordarte todo el tiempo ese pasado, para que dependas de eso y vivas del pasado, este espíritu de acusación es lo que viene a alejar el propósito de Dios en tu vida.

Cuando no eres perdonado totalmente es porque todavía hay un sentido de culpa en ti, hay muchos que continúan sintiéndose culpables por algo, cuando ya Dios los perdonó hace mucho tiempo.

Da pena ver cómo los hijos de Dios caminan por la vida conociendo supuestamente a Dios, entendiendo supuestamente a Dios, pero no entienden cuál es su propósito en Él. El resentimiento te hace más daño a ti que a la persona a quién se lo tienes; esa persona puede haber ya hasta olvidado el por qué del resentimiento, más tú continúas con ese sentir.

No es posible que después que conoces a Dios, que conoces de Su amor y Su grandeza, eso que te haya hecho ese hombre, que te hizo tanto daño y que hizo que perdieras tu personalidad, que hizo que perdieras tu condición, ya después de conocer a Dios, de saber lo grande de Su amor, continúes con esa falta de personalidad y que sigas en la misma condición. Cuando entras a Su presencia y recibes revelación de Dios, esa personalidad tienes que tirarla a la basura y verte como criatura nueva. No puedes seguir con la misma actitud, pensando en los mismos recuerdos de lo que te hicieron, debes caminar en lo nuevo de Dios.

El resentimiento no te permite saborear la plenitud. En muchas ocasiones, nos hacemos daño a nosotros mismos con nuestra amargura, Job 5:2 dice “Es cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia”.

Una mente que alberga ira y resentimiento está totalmente a la merced de satanás y nunca podrá lograr el enfoque que Dios tiene para su vida. Cuando tienes problemas de resentimiento e ira, tienes muchos problemas para entrar en la presencia de Dios, por eso no puedes alabar o adorar a Dios.

Cuando Dios piensa en el hombre, no lo hace en términos de su presente o su pasado, lo hace pensando en el propósito que tiene contigo. Hasta que no descubras tu propósito, Dios no puede pensar en ti. Dios no te bendice por lo que tú eres, sino por el propósito que tienes en Él.

Eres bendecido por Dios cuando logras entender tu propósito, entonces aquí Él te empieza a bendecir a través de tu propósito.

¿Qué es propósito? Es la intención original por la cual Dios nos creó. Esa intención original solamente la recibes y la entiendes por revelación, no puedes hacerlo por ti mismo, obligatoriamente debes recibirla por revelación.

Sin Dios, la vida no tiene propósito y sin propósito la vida no tiene sentido, y la vida sin sentido, no tiene significado ni esperanza.

Dice en Isaías 49:4:

Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

En Jeremías 29:11-14:

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.  

Esto quiere decir que nunca estás solo, Dios siempre está pensando en ti. Dios tiene para nosotros pensamientos de paz, la palabra paz no significa que no hay guerra, lo que significa es que a ti no te faltará nada, cuando no te falta nada, tienes paz, tienes salud, tienes bendición y prosperidad, tienes tranquilidad.

Tus pensamientos siempre van a luchar con los pensamientos que Dios tiene para ti. ¿Ya sabes lo que Dios quiere y piensa de ti, y tú, quieres y anhelas lo mismo para ti?

Mientras Dios anhela darte paz y prosperidad, tú tienes pensamientos de ira, resentimiento, celos y envidia, ¿cómo pueden entrar los pensamientos de Dios en un corazón así? El problema está en eso que hay en tu corazón y que está luchando en contra de los pensamientos de Dios.

Dios está tratando de controlar tus pensamientos, pero no eres lo bastante serio para darte cuenta, Dios no te puede forzar, pero sí te puede trabajar, y lo hace a través de un proceso, de un desierto, de un trato. Cada vez que entras en un trato, no es Dios que te entra, Él lo permite y es poniéndote una llamada de atención, es diciéndote: ´mira, estás tomando el camino errado, esos no son los pensamientos que tengo para ti´.

El perdón completo es ese que recibes cuando vienes a los pies de Cristo y Él recibe tus pecados, la Palabra dice ´que los tiró a la mar y no se acordó más´; tienes que tirar a la mar todo ese resentimiento, toda esa ira, los celos, la envidia, y no recordarlo más.

La biblia traducida directamente del hebreo al español dice: “porque yo sé bien los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, al fin de daros un futuro y una esperanza”; es por esto, que el hombre que no conoce su propósito, no tiene esperanza, no tiene fe, no tiene porqué luchar.

Efesios 3:20 dice:

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.

Si tienes ese algo poderoso en ti, tienes que echarle mano a eso y deshacerte de todos los recuerdos de ira y de resentimientos, para que puedas empezar a ser bendecido.

Cuando no tienes un propósito definido en tu vida:

  1. No tendrás fundamento para tomar decisiones. Cuando estás en Cristo y no conoces el propósito que tienes en Dios, no tienes fundamento para decidir, es por esto, que tus decisiones son inseguras y no son efectivas. Cuando conoces tu propósito, todo lo que hagas lo vas a hacer con gozo, lo que hagas no será carga ni será presión para ti, lo contrario, te dará fuerzas.
  2. No sabes distribuir tu tiempo. Cuando conoces tu propósito, sabes lo que tienes que hacer y sabes que no puedes perder el tiempo. Tomas el control del tiempo y lo tienes medido y organizado para Dios. La gente que no conoce su propósito está distraída y está perdiendo el tiempo, así está la Iglesia y la juventud. El que no conoce su propósito siempre va a desperdiciar su tiempo en otras cosas. El que conoce su propósito no se distrae, es algo que te quema por dentro, que te hace inconformista con lo que tienes, siempre quieres más y es algo que te empuja a luchar.
  3. Siempre usarás tus recursos en vez de usar los recursos de Dios. Aquellos que no tienen su propósito revelado en su vida, trabajarán mucho y harán poco, se cansarán pronto y se desmayarán fácil, vivirán en conflicto todo el tiempo, porque la misma lucha te hará entrar en conflicto con los demás, cuando esto sucede, vas a tomar decisiones basadas en las circunstancias y en la pasión del momento.

Isaías 26:3 (LBLA) dice:

“Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía”.

Efesios 5:17 dice:

“Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.

Cuando no conoces tu propósito, te conviertes en un insensato, es por esto, que no escuchas a Dios, por esto, no haces la voluntad de Dios. Cada hijo de Dios tiene que poner en orden su alma y dejar de vivir dirigidos por el alma y empezar a vivir en el espíritu.

Pablo tenía su vida enfocada, lo vemos en Filipenses 3:12: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”.

No has logrado tu meta porque no has hecho lo que Pablo hizo, no mirar atrás. Cuando logras esto, es porque conoces tu propósito y tienes tu vida enfocada.

Los comentarios están cerrados.