“Cómo ser bendecido en Cristo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 06 de agosto de 2018

“Cómo ser bendecido en Cristo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Muchas veces no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo, de por qué asistimos a la iglesia, qué estamos buscando, cuál es nuestro propósito en la iglesia, por qué tenemos que caminar con Cristo y estas son preguntas que nos podemos hacer, pero cuando vienen las situaciones adversas y los problemas no preguntamos eso, sino que preguntamos por qué nos pasa a nosotros.

Si no sabes las bendiciones que tienes en Cristo, entonces no te vas a fortalecer, pero cuando tú sabes las bendiciones que tienes cuando estás en Cristo, cualquier situación adversa o condición que tengas te va a empujar, te dará valor y fuerzas para luchar y cambiar todo lo que tienes y lo que estás viviendo.

Hechos 2:1-4 dice:

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

Esto sucedió unos cuarenta o cincuenta días después de Jesús haber entregado su vida en la cruz, a esto es lo que le llaman el pentecostés. Cuando el hombre está en Cristo tiene que entender tres eventos:

  • La venida del Señor Jesucristo.
  • La muerte y resurrección del Señor Jesús.
  • La venida del Espíritu Santo.

Estas tres etapas es lo único que te va a dar control para saber cuál es tu propósito en Cristo y qué es lo que Él quiere contigo. Nunca se te puede olvidar esto, porque tiene que haber un principio de gratitud a Dios por lo que Él está haciendo.

Ningún creyente puede olvidar la primera vez que Jesús vino a nuestras vidas, ese primer amor. Cuando vienes por primera vez a los pies de Jesús, reconoces que Él es tu rey y salvador, Él entra a tu vida, empieza a caminar contigo, entra a tu corazón; este es un primer evento en el cual los hijos de Dios nunca deben de olvidarse.

El tercer evento es la llenura del Espíritu Santo, este es el que nos dará equilibrio, sin este evento, los otros dos no tienen significación en nosotros, no son de bendiciones en nosotros, pero el tercer evento nos dará la autoridad, el poder y el reconocimiento de lo que Cristo hizo por nosotros.

De estas tres dimensiones importantes, va a depender que se cumpla la cuarta dimensión que Dios quiere para nosotros. ¿Cuál es la cuarta dimensión? Que Dios nos lleve para esperar Su segunda venida.

Si estamos esperando la segunda venida de Cristo, es importante que tengamos estos tres eventos como prioridades, para que se cumpla la cuarta dimensión de la vida eterna, pero sin los otros tres no lo vamos a poder lograr.

Reconocemos que Su venida a nuestra vida es cuando llegamos a Sus pies, nos rendimos verdaderamente, este nivel nos empieza a dar un giro, a cambiar, por eso es importante que cuando vayas a la iglesia no sea solo por ir, sino que le entregues tu corazón a Jesús, porque ahí es que Él empieza a cambiarte.

Juan 1:17 dice:

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

El hombre por sí solo no tiene capacidad de salvarse, solo la plenitud de Jesucristo puede salvarte. Tenemos que entender que el Dios Padre nos ama, Dios hijo nos redime y el Espíritu Santo nos vivifica.

Es una deidad, los tres son Dios, pero Dios Padre nos da amor, Dios hijo pagó, anuló y quitó todo lo que había en nosotros y el Espíritu Santo nos da vida, esperanza, propósito, nos marca nuestro destino.

Tenemos que recordar que no solo somos salvos por medio de Jesucristo, sino que tenemos que estar totalmente unidos a Él. Para tu poder ser salvo en Cristo tienes que estar en Él, no con Él. Una cosa es estar en Cristo y otra cosa es estar con Cristo, son dos cosas totalmente diferentes.

Esta unión con Cristo tiene que ser:

  • No hay desenfoque, todo es Cristo.
  • Íntima. No es por momentos ni por circunstancias, sino que duras las 24 horas del día con Dios en tu mente, corazón, cuerpo y decisiones, todo el tiempo.
  • No puedes vivir sin Él.
  • No puedes andar con Cristo en la carne (alma, emociones, sentimientos, voluntad).

Efesios 1:4 dice:

“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”.

Efesios 1:6 dice:

“Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”.

Colosenses 2:7 dice:

“Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”.

2 Corintios 5:21 dice:

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

En otras palabras, todos los beneficios que podemos tener en Cristo son simple y llanamente unidos a Él, en justicia, amor, paz, todo.

Propiedades o beneficios de nuestra unión con Cristo:

  • Ya que hemos sido escogidos desde la eternidad, desde antes de la fundación del mundo. La eternidad no es cuando te mueres, sino que es el principio aquí en la tierra de la vivencia con Cristo, caminando en Su presencia, unánimes, junto con Él.
  • No solo porque establece un vinculo espiritual, sino también porque es realizada, mantenida y perfeccionada por el Espíritu Santo.
  • Mística.

Colosenses 1:26 dice:

el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,  a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”.

Es místico porque nunca había sido declarado, estaba oculto, nadie lo sabía, pero él lo declaró a Sus santos. Si Cristo no está en ti, eso místico no se cumple. No es que conozcas a Cristo, sino que Él este en ti, para que lo místico de Su gloria sea revelado a ti como santo.

Eso quiere decir, que si tú estás con Cristo, el Espíritu Santo te va a revelar toda Su gloria, entonces lo que vas a vivir es una esperanza en gloria. Esperanza es lo que no ves pero sabes con certeza que viene.

  • Significa que no es mediatizada ni condicionada por hombres, es un encuentro personal con Él.
  • Porque es dinámica y funcional.

¿Cuáles son las consecuencias de esta unión con Cristo?

  • Hay una metamorfosis, es decir, lo que tú estás viendo ahora, mañana no es lo mismo. 

Romanos 12:2 dice: 

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Metamorfosis es un cambio, si tú tienes relación con Cristo, tienes que tener cambios visibles, de actitudes, hay un cambio total en tu forma de actuar, de vestir, de caminar, es una renovación, morir a un hombre viejo y ver una resucitación de un hombre nuevo.

Dios tiene años luchando con Su pueblo, desde que hizo al hombre es la misma lucha, la metamorfosis no es visible. Cuando usted está en Cristo, usted deja de esperar que le sirvan y empieza a servir, se sujeta a las autoridades, deja de ser Jezabel y cabeza y se pone a hacer lo que dice su autoridad.

Cuando vienes a Cristo tienes que romper el espíritu de religiosidad, porque el Espíritu Santo es enemigo de la religión. Cuando vienes a Cristo no te puedes conformar con lo que tenías antes, tiene que haber algo mejor, quieres más y más.

Gálatas 6:15 dice:

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación”.

En Jesucristo no vale tu obra, Él solo mira tu corazón. Cómo has cambiado, cuál es tu actitud, cómo miras las cosas. Dios no está buscando otra cosa, es una nueva creación, porque cuando nos creó a nosotros, dice en Génesis 16 que nos sopló, ahí vino una nueva creación, un aliento de Dios, pero ahora Él tiene una nueva creación, la única diferencia es que ahora no es soplado, sino investido.

  • Es un cambio de nuestras facultades por el arrepentimiento de la fe, es un convertirse a Dios.

Cuando tienes esa relación con Dios hay un cambio total, un arrepentimiento y arrepentimiento significa reconocer lo que hiciste, entender lo que hiciste y no volverlo a hacer más.

  • Una posición legal justificada ante Dios. Cuando estás unido a Cristo, usted toma una posición legal de justificado ante Dios.

Hechos 13:39 dice:

“Y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree”.

En Moisés, por la ley no fueron justificados, pero nosotros si somos justificados por el que cree, por eso la relación con Cristo nos hace justificados y ser justificado significa ser justo, tener equilibrio.

  • Una santificación continua por el poder de la asimilidad de la vida de Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Esa santificación viene de Cristo.

Romanos 6:22 dice:

“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”.

  • Una koinonía. En virtud a esa comunión con Cristo, se establece también una comunión con los demás creyentes.

Mientras más desarrollada sea la koinonía con Cristo, menos conflictos tendrás con el hombre, más misericordia y compasión con el otro vas a tener, más consecuente serás con el prójimo, porque la koinonía con Cristo, en Cristo, establece un dar de corazón que no lo puedes soportar ni aguantar porque es Él, por eso, mientras mas koinonía tu tengas con Cristo, mejor te llevas con todo el mundo.

Juan 17:21 dice:

“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Esto lo que va a establecer es que así como Cristo y Dios Padre son uno, así Él quiere que seamos nosotros en Él. En otras palabras, nuestra relación sincera, verdadera, es lo que va a demostrar que Dios mandó a Cristo Jesús a morir por nosotros.

Muerte y resurrección, es entender que una vez tú conoces e intimidas con Él, entender su muerte y resurrección y creer que Él murió muerte de cruz y que la sangre te redimió. Cuando habla de redimir, es que pagó, borró y quitó. Cuando empiezas a entender cómo Él murió por ti, así debes de morir tú al mundo.

Si no entiendes el evento de Su muerte y resurrección por revelación, nunca tendrás un real cambio verdadero, pero cuando el Espíritu Santo y la koinonía con Él, intimidad con Él, el roce con Él, el estar con Él, el vivir con Él, luego viene la muerte y resurrección, esta tiene que obligatoriamente hacerte morir al pecado y al mundo igual como lo hizo Él por ti.

La muerte y resurrección de Cristo es el segundo evento para tu saber las bendiciones que tienes en Cristo, pero ese segundo evento tiene que ser revelado radical. Ese segundo evento es donde nos sostiene la fe.

El tercer evento es del Espíritu Santo. Tuvo que llegar como viento recio, porque aquella vez que llegó como un soplido, tú eras parte de una eternidad; si viene como un soplido no puede tumbar la pared del pecado y la iniquidad.

Recio en el original significa que te tienes que sacudir, no en tu cuerpo físico, sino tu espíritu para despertarlo.

Isaías 59:2 dice:

“pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.

Ezequiel 37:1-5 dice:

La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.  Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.  Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis”.

Ese tercer evento del Espíritu, tienes que anhelarlo, porque lo único que te va a vivificar y dar vida en Dios, es vivir en su Espíritu, por eso no lo puedes contristar ni enfadar. Cuando tienes el Espíritu de Dios dentro de ti, dice la Palabra que no hay nada imposible.

Para tu entrar en ese tercer nivel del Espíritu, necesitas los dos primeros, valorar la venida de Cristo en tu vida y tener la intimidad y la koinonía con Él.

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