“El Corazón de Fe. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 01 de mayo de 2017

“El Corazón de Fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

El corazón es la parte más importante del ser humano; lo que hay en ti va a depender de lo que tengas en tu corazón.

Cualquier cosa que no creas con tu corazón, no será real y si el corazón no lo cree no te vas a comprometer. El punto no está en creer con tu mente, sino en creer con el corazón.

La fe es lo menos entendido que hay entre los creyentes, si lo entendieran, sus vidas fueran diferentes.

La fe es la respuesta humana de confianza frente a la revelación que Dios hace de sí mismo, por medio de Sus palabras y Sus acciones. Tú no haces nada con decir que crees en Dios si no tienes confianza en Él; es por esto que cuando viene la prueba, desmayas, te caes, desistes, criticas, porque creíste, pero no tuviste confianza en quién creíste.

Dios es quien empieza la relación contigo, dice la Palabra que Él te buscó a ti primero, desde Génesis hasta Apocalipsis lo único que ha hecho es explayar lo que Él es, demostrarte Su grandeza, carácter, personalidad, poder, autoridad, dominio, para que aparte de tu creer, tengas la confianza de lo que Él es.

El confiar en Dios te lleva a otro nivel de fe, te saca del nivel mental de fe y te entra en el de tu corazón. Cuando tienes este nivel de fe, la palabra duda e incredulidad no existen en ti. Si tienes fe y confías en Dios, no le tendrás miedo a la muerte.

Dios provee evidencias de su confiabilidad actuando y hablando en el mundo para darse a conocer externamente e internamente. En Su palabra está cómo Él quiere que tú lo entiendas y le conozcas.

La fe es también una confianza de saber en quién crees, por eso dice la Biblia que a Dios hay que conocerlo y entenderlo, muchos lo conocen por sus obras, pero pocos lo entienden por sus caminos; para entenderlo debes tener tiempo, comunión e intimidad con Él, no vas a tener revelación si no tienes comunión con Dios.

Nunca tendrás confianza en quien tú crees, si no tienes experiencias de primera mano. Confiar es muy diferente a creer, cuando tú crees siempre tendrás una duda, porque la naturaleza del hombre es dudar; lo único que rompe la duda en el hombre es la confiabilidad.

Tú puedes decir que tienes fe, pero si no tienes confianza tu fe es vana. Cuando tienes fe pero no tienes confianza es porque no tienes relación íntima con Él, ni experiencias de primera mano y lo que no entiendes, siempre lo vas a dudar. Dios no solo prueba tu fe, también va a probar tu confianza, por eso Él dice en Su Palabra que la fe produce paciencia.

La fe te entra en el sistema de abrir los cielos y la confianza es la gasolina para que se haga en el ahora. Necesitamos rompimiento en nuestro sistema de fe, hemos hecho un campamento en lo que sabemos, y cuando esto sucede te estancas, no creces, te acomodas, haces una rutina, porque solo manejas lo que sabes y no entra nada nuevo en ti.

Rompimiento es una explosión repentina, algo que te sacude, que te vibra, es una verdad hecha por Dios en ti, es algo que te suelta el carácter. Estas creyendo con tu propia sabiduría, con tus propias experiencias. Crees en Dios pero no obtienes nada de Él, te falta confianza y esta será probada en la paciencia.

Romanos 4:18 dice:

“Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

Lo único que mantiene a un hombre en esperanza, es la confiabilidad en quien está esperando. La esperanza siempre está sustentada en la confianza. La confianza te va a llevar a que cuando la noche este oscura, tú solo veas el amanecer.

Cuando veas que hay algo para ti de parte de Dios, no solamente le pongas fe, ponle confianza, tú confías cuando ves Su poder, autoridad y dominio, tú confías cuando ves quien es Él. No desmayes, persiste, sigue, confía que algo está rompiendo Dios, la confianza hace subsistir la fe y te trae el ahora. Muchas personas tienen fe, pero no tienen confianza, si no tienes confianza en la palabra que Dios te da, esta no se cumple.

En hebreo la palabra fe, viene de la raíz aman, denota que es responsabilidad, estabilidad, firmeza y confianza. Otra palabra para fe en hebreo es Yare, traducida como temor; temer a Dios es creer en que su palabra es confiable.

Salmos 115:11 dice:

“Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; El es vuestra ayuda y vuestro escudo”.

La fe tiene que tener confianza para actuar y nuestro nivel de confianza está directamente relacionado con nuestra fe. En 1 Pedro Dios permite la prueba, porque quiere probar tu fe, pero también quiere probar tu confianza. Son más las pruebas por nuestra desobediencia que por las pruebas de Dios.

Salmos 56:3 dice:

“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”.

La palabra “confiar” significa: conocimiento y entendimiento del poder intrínseco de Dios en ti. Tú dices que tienes fe pero cuando estas esperando te atribulas, te pones ansioso, desmayas, empiezas a dudar y dejas de creer.

 

 1 Juan 5:14 dice:

“Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye”.

La confianza es la actitud de una persona con un enfoque positivo; tú puedes tener fe pero si dudas, entonces no es confianza. Si tienes fe y confianza esto es lo que se llama la fe de Dios en ti. Una cosa es tener fe en Dios y otra es tener la fe de Dios.

La fe de Dios es Él saber Su capacidad, poder y autoridad para que se haga lo que Él dice que se tiene que hacer. Cuando tienes fe y confías tu fe es imparable, nada se te hace imposible.

Juan 14:1 dice:

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí.

Tener fe y confiar no es lo mismo; confiar es esperar y estar seguro que viene. El que confía en Jehová será prosperado, exaltado, todo lo que crees en tu corazón será posible. La fe no se razona, automáticamente empezaste a razonar algo, se fue la fe.

La fe, la confianza y el poder de Dios tienen que estar establecidos en tu corazón, no en tu mente. Tus limitaciones pararan la grandeza de Dios. Cuando tu fe está establecida en tu mente y no en el corazón, cualquier mentira que recibas te hará tambalear tu fe. La fe y la confianza en tu corazón te hacen ser radical.

1 corintios 5:6 dice:

No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”.

No puedes seguir buscando a Dios de esa forma; la levadura es tu mente, tienes que soltarla. Tu mente siempre va a estar atenta a lo que siente y lo que ve, pero tu corazón va a estar atento a lo que Dios te habló.

Cuatro cosas que no te dejarán tener una fe confiada en Dios:

  • La tradición.
  • El temor.
  • La incredulidad.
  • Falta de conocimiento (falta de visión).

Si remueves estas cuatro cosas, tu fe será libre a creer y tu confianza será fuerte;  la fe en tu corazón no debe estar basada solamente en opiniones, experiencias de otros, religión y sabiduría de un hombre, ni en la fe de doctrina de una iglesia, sino en la palabra de Dios, en Su Rema, revelación.

Lo único que es real para ti es lo que hay en tu corazón, después no hay nada más, porque lo que entra siempre está acorde con lo que estas creyendo, por eso tu corazón tiene que ser sanado, llenado y limpiado de la fe y la confianza de Dios, para que cuando venga algo a tu corazón, tu fe y tu confianza hagan que eso se haga posible. Por eso muchos tienen que sanar su corazón, un corazón lleno de falta de perdón y con rechazo no puede recibir fe y confianza de Dios.

El enemigo te dice que el temor es verdad, pero sobre esa verdad hay una verdad mayor que es la Palabra de Jesús. Nuestra fe y confianza deben estar establecidas en la verdad de la Palabra de Cristo.

Cuando andas con tu necesidad en la mano, Dios va al lado tuyo en la otra mano; El anda contigo en tus desiertos, tratos, tribulaciones, pero no hace nada para resolverte tu necesidad, porque El siempre está dispuesto a encontrarse contigo en un punto de tu necesidad, ese punto es donde tu necesidad deja de ser lo primero.

Tu fe y tu confianza en Dios no pueden estar por debajo de tu necesidad; hasta que no pongas la necesidad por debajo, Él no te dará lo que necesitas. Tu necesidad ha opacado a Dios, pero Él siempre ha estado contigo. Dios te abrirá las ventanas de los cielos, cuando tu necesidad no sea tu prioridad.

A Dios no lo mueve tu necesidad, ni tu problema, a Él lo mueve tu fe y confianza en Él.

Cuando te vienen problemas, tratos, tribulaciones, eres sacudido, pisoteado, deprimido, pero cuando tu fe es de Dios en tu corazón y tu confianza en Su poder, todo se tiene que hacer real y nada es imposible para ti.

Mientras estés manejando tu fe en la mente, siendo tocada por emociones y sentimientos, no harás que Dios se mueva en tu vida.

No importa el problema, ni la situación en que estés, solamente tienes que decidir en tener fe y confianza, estar dispuesto, es una decisión, si haces esto serás bienaventurado, prosperado, exaltado, lo tendrás todo y nada te faltará.

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