“Creyentes carnales o espirituales, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

Lunes, 01 de enero de 2018

“Creyentes carnales o espirituales, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

2 Corintios 5:13 dice:

 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.  Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Cuando habla de vida se entiende que es alma y es renunciar a la vida del alma, crucificarla, que muera a tus deseos, tu voluntad, tu yo. Por eso debemos preguntarnos ¿Qué tipo de vida estamos llevando como creyentes?, muchos de nosotros estamos automatizados, hacemos lo que la mente nos diga, nos llevamos de los pensamientos, de los recuerdos, de las emociones, de los sentimientos y cuando nos llevamos de cada uno de estos parámetros, lo que hace es que domina la voluntad.

¿Cuándo sabes que tienes que crucificar un área de tu vida? Cuando el deseo de Dios y tu deseo entran en conflicto, el redargüir del corazón es la respuesta de que Dios ganó ese conflicto. El resultado del conflicto entre el deseo de Dios y tu deseo es el arrepentimiento, por eso el arrepentimiento tiene que ser genuino. Esta es la primera señal para tu saber que tienes problema.

¿Qué significa la palabra “deseo”? es el principio de un pensamiento que se convierte cada vez más hasta convertirse en algo compulsivo que doblega nuestra voluntad. Dios está detrás de ti no solo para bendecirte, sino también para matar algo que está en ti que se llama tu alma.

Lucas 14:26 dice:

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”.

Dios nos dice que Él es el primero en todo y en estos versículos nos enseña que no podemos amar a nuestros padres, madres, hijos, hermanos, hermanas con el amor almático, por eso nos dice que lo amemos a Él primero y cuando hagamos esto, nos enseñará a amar a los demás a través de Su amor.

El amor almático es un amor que hace daño, no tiene compasión, misericordia, justicia, es egoísta, envidioso, celoso, nunca se conforma, siempre exige, pero el amor en Cristo todo lo soporta, todo lo sufre, todo lo cree y todo lo espera. Para ser discípulo de Jesús primero tienes que caminar en Su amor.

1 Corintios 13:4-7 dice:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

El amor espiritual no tiene nada de emociones, es una realidad de conciencia. Nuestro amor debe ser gobernado por el Señor, cuando es gobernado por el Señor, se cumple. Muchos estamos dispuestos a abandonar Ur de los Caldeos como Abraham, pero son pocos los que pueden ver la necesidad de sacrificar en el Monte Moriah.

Mateo 16:24-25 dice:

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”.

Esto significa que cada vez que mueras a la vida de tu alma, de tu YO, tú ganas la vida de Cristo en ti, Él se fortalece en ti, tus dones se empiezan a despertar, tus talentos se empiezan a ser más sensibles. Cuando mueres a tu vida, en ti comienza una apertura como una fuente, los dones comienzan a manifestarse.

Cada área que sacrifiques y mueras, Dios te las entrega con poder y autoridad.

Hay tres tipos de personas:

  • Los que ven las cosas pasar y hacen nada.
  • Los que ven las cosas pasar y no intentan hacer nada.
  • Los que hacen que las cosas pasen.

Cuando criticas algo estás siendo un carnal; el hombre espiritual no critica, sino que ora y hace que las cosas cambien.

El amor almático estará siempre por encima de la voluntad de Dios, este amor daña los propósitos de Dios en tu vida. Cuando estás conectado en el espíritu, tú amas lo que otros aman y aborreces lo que otros aborrecen, pero cuando estás conectado en el alma, solo amas lo tuyo propio.

Hay mucha gente que por fuera son espirituales, pero por dentro están atados a las pasiones del mundo como la mujer de Lot. Quizá esos creyentes que miran para atrás al mundo no se están convirtiendo en estatuas de sal, pero si están amontonando procesos y situaciones que en un tiempo se van a convertir en crisis como si fuera una estatua de sal.

El que es creyente espiritual por fuera y por dentro, aplasta todo lo del mundo. El que es creyente espiritualmente no tiene que demostrarle al mundo lo que está haciendo, se lo demuestra Dios.

Nuestra vida mundana empezó con lo que heredamos y continuó con lo que aprendimos; llegó un momento que lo que heredamos se juntó con lo que aprendimos y eso se hizo un estilo de vida tan de nosotros que, ni aun la revelación cuando decidimos entenderla la podemos entender.

Esto significa que muchos estamos sentados en las iglesias viviendo ese estilo de vida heredado y aprendido en el mundo y todavía no entendemos ni queremos aprender el por qué somos como somos. Cuando no le dedicas tiempo a saber el por qué eres como eres en un área, nunca vas a tener el derecho de salir de esa área.

Cuando te detengas un momento a entender esto, vas a encontrar en qué momento lo heredado con lo aprendido se hizo parte de tu vida, por no entenderlo es que se te hace tan difícil salir de lo carnal a lo espiritual.

Los comentarios están cerrados.

EnglishFrenchSpanish