“Creyentes carnales o espirituales, 3ra. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 08 de enero de 2018

“Creyentes carnales o espirituales, 3ra. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Los deseos de Dios para ti siempre van a estar basados en la Palabra y es para darte vida, sin embargo, los deseos tuyos siempre van a estar basados en la concupiscencia que tengas y siempre van a ser para satisfacción propia. Todo lo que es para tu satisfacción te lleva a muerte, no te lleva a vida.

Mateo 10:38-39 dice:

“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”.

Mateo 16:24-25 dice:

 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”.

En estos versículos podemos ver cómo Dios ataca nuestro ego, nuestro YO. Cada vez que vas a la cruz es un sacrificio, un dolor, un encuentro contigo mismo y te va a doler porque estas entregando cosas que te agradan, que te gustan, por eso tienes que llevar a la cruz todo lo que no va con la Palabra de Dios; tu recompensa será que tendrás vida y vida eterna en Él.

Es posible que un creyente sea espiritual en el exterior y en su interior sea carnal. Cuando usted antepone un amor carnal ante Dios, es un inmaduro. El creyente carnal que es espiritual por fuera, deja las cosas del mundo, solo las que son visibles, pero las que son invisibles como el deseo, no la sueltan.

Un deseo nacido de una concupiscencia en tu interior, se convierte en un deseo compulsivo y hay creyentes maduros espiritualmente por fuera y por dentro siendo almático, que viven con ese deseo compulsivo por dentro.

Cuando un deseo se convierte en compulsivo en tu interior, si no logras controlarlo por el Espíritu Santo de Dios, se te convierte en un deseo instintivo y cuando esto sucede tú lo haces y no te importa hacerlo, como los animales que viven por instinto. Cuando un deseo se convierte en compulsivo, inmediatamente lo primero que empieza a ser afectado son los valores y cuando se convierte en un deseo instintivo, como un animal, ya los valores no existen.

Lucas 14:26-27 dice:

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.  Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”.

Tú no puedes amar a los que te rodean con amor carnal, porque ese amor carnal va a abortar lo que Dios tiene para tu vida. La vida del alma es mundana y es ahí donde estamos tan apegados a las cosas del mundo, por eso Jesús habló tanto de negarse a sí mismo en los cuatro evangelios, porque Él sabe que mientras estés pegado a tu alma, tu vida es mundana.

Mientras tu alma te domine, el mundo te alcanza. Tu alma nunca dará frutos, quien da frutos es el espíritu. El espíritu de por si es fruto, como Dios de por si es amor. Ningún almático da frutos del espíritu. Esos frutos son eternos, no pasajeros.

El ganar la vida espiritual es condicionar a sufrir perdida. Tu vida espiritual, tu crecimiento espiritual, no puede ser medida en término de ganancia, sino en término de perdida. El hombre no es bendecido por Dios por lo que tiene, sino por lo que ha muerto a Dios. Muchos creyentes espirituales por fuera, pero por dentro suspirando por el mundo, atraídos por el mundo, influenciados por el mundo y viviendo una vida de hipocresía.

1 Reyes 9:1-9 dice:

“Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.  Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel. Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis;  yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; y esta casa, que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrará, y se burlará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal”.

Cuando no entras en el orden de Dios y quieres seguir viviendo la vida de tu alma, en vez de vivir la vida que Dios quiere para ti, entonces Dios te va a traer mal.

1 Reyes 11:1-2 dice:

“Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor”.

Ese amor carnal le rompió el propósito de Dios a Salomón y le cambio el destino. Salomón se distorsionó, se desenfocó, se apartó de Dios.

1 Reyes 11:11-12 dice: 

“ Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.  Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo”.

Aquí está la importancia de que los padres hagan pacto con Dios, porque esos pactos siempre van a ser de generaciones y Dios siempre se va a acordar de ti y de tus hijos por el pacto que hiciste. Por eso tienes que salir de ser creyente carnal y meterte a creyente espiritual para que Dios haga pacto contigo, porque no solo tú serás beneficiado, sino que tus hijos y los hijos de tus hijos reinarán.

Cuando Dios encuentra un hombre que está en Su presencia, Él hace el mismo pacto que hizo con los grandes hombres; pero Dios no hace pacto con hombres y mujeres que están viviendo como creyentes carnales.

Por muchos de nosotros estar como creyentes carnales interiormente, Dios nos está quitando lugares de reinado y se los está dando a otros, está quitando ministerios, llamados. Muchos de nosotros por no querer crecer espiritualmente, por no crucificar nuestra vida almática, les estamos preparando un montón de problemas a nuestros hijos.

Cuando el pecado te controla, tú estas esclavizado al pecado. Cada vez que tu alma coge cuerpo en tu vida como hijo espiritual de Dios, más te esclavizas al mundo.

Tienes que preguntarte: ¿Amas tú a Dios o amas más lo que a tu alma le agrada?

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