“Creyentes carnales o espirituales.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

Lunes, 25 de diciembre de 2017

“Creyentes carnales o espirituales.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

2 Corintios 5:13-20 dice:

Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;  y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”.

Cuando vemos estas palabras, sería bueno reflexionar sobre el plan redentor de Dios en nuestra vida y valorar de qué manera estamos nosotros caminando con Cristo. Dios necesita regenerar nuestra vida y ese es el propósito de Dios para que Él pueda liberarnos de todo lo que cambió en nosotros en el pecado original, en nuestra existencia.

Es muy fácil decir que somos creyentes, cristianos, hijos de Dios y no damos frutos de que estamos siendo regenerados, de que las cosas viejas pasaron y que todas las cosas ahora tienen que ser nuevas.

¿Qué trajo ese cambio en nuestra existencia?

  • El pecado.
  • Cambió nuestra vida espiritual a una vida natural, el yo.
  • Lo sobrenatural.

Con estas tres cosas es que nosotros debemos de luchar. En nuestra regeneración es importante entender estos tres pasos, porque si omitimos uno, no estamos siendo regenerados. Muchos se afanan luchando con el pecado, pero se olvidan de luchar con su YO y con las tinieblas, si algunos de estos fallan, obligatoriamente no empiezas a regenerarte. En otras palabras, tienen que haber estos tres cambios continuos en tu vida, tienes que vencer la vida natural del Yo y vencer lo sobrenatural del enemigo.

Estas tres áreas en nosotros solo tienen lugar de ser vencidos en la cruz del calvario, si quieres vencer el pecado tienes que ir a la cruz, si quieres vencer a tu YO, tienes que ir a la cruz, si quieres vencer lo sobrenatural del enemigo, de las tinieblas, tienes que ir a la cruz. Si no tienes la revelación de la cruz, no tendrás la revelación de que Cristo mora en ti.

Una vez que Cristo viene a tu vida, automáticamente tiene que venir la muerte y resurrección en la cruz y si no tienes la revelación de la resucitación de Cristo, entonces tienes problema, por esta razón es que necesitamos entrar en esa dimensión de entender que tenemos que ser regenerados y la única manera de ser regenerado es a través de la cruz del calvario, allí fue donde Cristo venció estas tres cosas, venció el pecado, venció su naturaleza del yo y venció las potestades de las tinieblas.

No todo el mundo quiere tener la revelación de la cruz, esta incomoda a mucha gente porque da dolor, trae cambio y sacrificio.

Marcos 10:17-21 dice:

“Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?  Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”.

Dios te llama a tomar tu cruz, a seguirlo y a sacrificarte, pero te da una recompensa que es la vida eterna. Cuando vamos a la cruz empezamos a ver muerte, algo va a morir; en la cruz se quedan los pecados, la voluntad, la naturaleza.

Filipenses 2:5 dice:

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.

La cruz venció a todas las huestes del enemigo de las tinieblas.

Colosenses 2:14-15 dice:

 Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Esto no te puede entrar como información en tu cabeza, sino como revelación. La cruz te da la victoria sobre todo lo sobrenatural de las tinieblas. Cada vez que dejas algo crucificado, se te convierte en poder automático.

Cuando tenemos esta revelación del misterio de la cruz, es ahí donde empezamos nuestra regeneración genuina, empezamos a dejar de ser ese hombre viejo, esa vida carnal, egoísta, egocéntrica, lo que la Palabra le llama vida natural.

Dios está interesado en hacerte una nueva criatura, tu vieja creación está condenada por Él. Todo el que está en una iglesia que dice ser cristiano tiene un ochenta por ciento de vida condenada, porque es su vida vieja la que está actuando dentro de la iglesia, por eso tienes los mismos pensamientos, las mismas actitudes, las mismas quejas y los mismos problemas.

El Señor no quiere que seamos ciegos que guíen a otros ciegos; la intención y el propósito de Dios es que tú seas regenerado. El creyente cristiano tiene que tomar una decisión radical de dejar ese viejo hombre y dejar de vivir en la carne diciendo que es espiritual.

1 Pedro 4:1 dice:

“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,  para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos”.

¡Tienes que padecer en la carne así como Cristo padeció por ti en la cruz!

Muchos empiezan su vida como creyente llenos de expectativas, de amor por el mundo espiritual, de planes de lo que vamos a hacer para Dios, pero llega el tiempo de que algo no sucede, todo se empieza a parar, a perder, comenzamos a desanimarnos y los planes se acaban.

Gálatas 3:1 dice:

“!Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?  ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.  Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?”.

El que está siendo regenerado tiene una convicción de que está recibiendo tantas cosas grandes, que no tiene que ir a buscar nada para atrás, están tan seguros que lo que viene es más grande que lo que tienen, que no hay nadie que lo pare. Dios está buscando iglesias que estén regeneradas, hombres y mujeres que amen la regeneración.

1 Corintios 3:1-4 dice:

“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?”.

No hay una cosa más peligrosa que un líder o un hombre de Dios de Palabra revelada a un pueblo que solamente sabe beber leche. Cuando eres un bebe espiritual y te dan una revelación, tú la dejas como información en tu cerebro y eso hace que la asimiles creyendo que eres espiritual no siendo así. La revelación no está en tu mente, está en tu espíritu y los bebes espirituales están dominados por su alma.

La regeneración bíblica es el nacimiento, por lo que la parte más intima de ser el hombre, el espíritu profundamente oculto es renovada, despertada y habitada por el Espíritu de Dios. Este es el despertar del espíritu, es el habitar del Espíritu de Dios con tu espíritu. Tienes que pasar un tiempo hasta que el poder de esta vida nueva alcance el exterior, por eso la regeneración no viene de afuera para adentro como información, sino que viene de adentro para afuera, por eso cuando una persona está siendo regenerada, de adentro de él salen frutos.

Dios espera que los nuevos cristianos sean espirituales y Él sabe que no tiene que ser instantáneamente, que esto lleva tiempo, pero ese tiempo tampoco puede ser muchos años, porque va a venir Cristo y tú todavía estarás en el proceso.

¿Cuáles son las razones para no cambiar y no crecer?

  • De parte del líder por estar dando un evangelio de la gracia y de que todo está bien, pero también puede ser por parte del creyente que no quiere la regeneración y no se le puede obligar.

La característica de los carnales es que siguen siendo niño por mucho tiempo. Los carnales tienen la enseñanza en la mente y hasta predican pero no demuestran con su estilo de vida lo que predican.

Romanos 8:8 dice:

“Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.

Dos cosas no agradan a Dios:

  • Los que no tienen fe.
  • Los que viven en la carne.

El que tiene fe no vive en la carne y el que vive en la carne no tiene fe, por eso ninguna de las dos agradan a Dios. ¡La iglesia necesita ser regenerada!

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