“Cuál es la fuente de la fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 11 de junio de 2018

“Cuál es la fuente de la fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

1 Timoteo 6:12 dice:

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”.

Lo primero que debemos entender es que, cuando aquí habla de fe me está hablando de batalla y que por ser una batalla tú no puedes estar pasivo. Cuando habla de la buena batalla, está diciendo que aunque estés peleando, en el piso destruido, cansado, moribundo, tú tienes la victoria, por eso es buena, no te asegura muerte, no te asegura perdida, lo que si tienes que estar seguro es que es una guerra y la primera lucha va a comenzar en tu mente, en tu razonamiento, tus pensamientos.

Echa en griego es “Lambano”, que significa agarra fuertemente, en otras palabras, la fe tienes que agarrarla fuertemente y no es porque la fe sale de ti, sino porque viene de Dios. No vas a lograr tener fe por tu propio recurso, la fe es un don divino que viene de Dios.

En el cristiano debe haber un trabajo conjunto con Dios, la vida eterna solo se hace realidad en tu vida cuando lo agarras fuertemente, hay una palabra definitiva en este mandato que a veces no está traducida. En el griego Pablo le dice especialmente a Timoteo que eche mano de la vida eterna.

¿Qué es la vida eterna? Es la vida de Dios, en otras palabras tu fe no va a venir en las rodillas en la oración, tu fe va a venir cuando te vistas de la vida de Dios y esta ande contigo y camine contigo, es decir que para tu tener fe, tienes que vivir como vivía Cristo.

Para tu caminar en lo divino de Dios, tienes que caminar como camina Cristo, tienes que conocer el carácter de Cristo, no puedes caminar creyendo tener fe si tienes temor, el temor y la fe son incompatibles.

Dios tiene la fe perfecta en Su palabra y nunca duda de lo que Él ha hablado. La vida de Dios es la perfecta fe, Él está confiado totalmente de que es capaz de hacer lo que Él dice que es, lo que piensa mediante Su palabra. Por eso la fe de Dios es perfecta, porque Él es fe.

Dios no vive solamente por su perfecta fe, sino que Él ha declarado que el justo por la fe vivirá; de vivir cualquiera vive, pero vivir por fe es vivir la vida de Cristo. Para tu vivir por fe, tienes que ser justo y para ser justo, tienes que sacar todo razonamiento de tu mente.

Habacuc 2:4 dice:

“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”.

Llegar a la fe está fuera de la habilidad humana y más allá de su naturaleza, si no entendemos estas palabras, toda la vida luchando infructuosamente para movernos en fe, nunca nos podremos mover, porque la fe no se compra, no se fabrica, no se estudia, la fe la recibimos de Dios y para recibir esta fe tienes que ser justo.

Marcos 11:21-22 dice:

Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.  Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios”.

Al echar mano de Su vida eterna, la fe de Dios viene a nosotros y nos hace creyentes como Él. La verdadera fe cree la Palabra como Dios la cree, Él es la Palabra. Si no crees ni tienes fe en la Palabra, entonces no tienes fe en Dios.

Cuando empiezas a caminar como Dios, a ser justo, a romper tus paradigmas, pensamientos y a quebrantarte, ahí entrarás a la vida eterna y comenzarás a vivir en plenitud. Pablo fue apóstol del espíritu, no del cordero y Pablo padeció más que cualquier apóstol, pero llegó un momento donde dijo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí”, en otras palabras, Pablo en ese punto entró en la dimensión de plenitud, por eso cada vez que él decretaba una palabra de su boca, era como si el mismo Cristo la hablara.

Conseguir la vida eterna no es cuando tú mueras, es aquí en la tierra. Dios vive por fe y la vida eterna de Dios es la perfecta vida, esta es la razón por la cual para ser compatibles con Dios y agradarlo, tienes que vivir por fe como Él, si no haces esto, entonces eres incompatible con Dios, porque para agradarlo tienes que pensar, caminar y actuar como lo hacía Cristo.

Jesús dijo: “Tened la fe de Dios”, el verbo tener está en voz pasiva, eso quiere decir que para tu conseguir la fe, tienes que hacer algo. Cuando el verbo está en una voz pasiva, es que se necesita que la oración sea conjugada, es decir, hacer un movimiento de ir a tomar, es una acción correspondiente a la voz pasiva de la que estás hablando.

Hebreos 11:6 dice:

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Cuando tienes fe y le agradas a Dios, Él te da un premio, este premio es lo que tú estás pidiendo. Para nosotros poder tener la fuente de la fe, necesitamos vivir como Cristo.

Romanos 10:17 dice:

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

1 Corintios 2:12 dice:

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”.

Lo que la Palabra aquí nos está diciendo es que, Dios nos ha dado al Espíritu Santo para que nos revele Su palabra que es lo que nos ha dado el Señor. Por eso, si no tienes al Espíritu Santo, nunca vas a oír la Palabra de boca de Dios.

Gálatas 3:2 dice:

“Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?”.

Tienes que oír la Palabra de Dios, creerla, recibirla y ser lleno del Espíritu Santo, esto es un asunto de fe.

Gálatas 3:5 dice:

“Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?”.

El oír la Palabra por el Espíritu hace que en tu vida se convierta un continuo flujo de fe.

La fuente de la fe es ser justo, vivir la vida que vivió Cristo y tener al Espíritu Santo, si tenemos estas tres cosas, todo lo que salga de nuestra boca siendo palabra de Dios, será igual como si saliera de la boca de Dios.

Romanos 4:19-20 dice:

Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”.

A Abraham no le importó la condición en la que estaba, él creyó en la promesa de Dios, se fortaleció en fe y dio gracias por lo que ya Dios había hecho.

La fuente de la fe es creer que lo que Dios dijo es cierto y que tú le das las gracias porque ya lo dijo y no te quedas esperando que Él lo haga para gozarte. Tienes que empezar a gozarte desde que el Señor lo dijo, ahí está el sello de la fe.

Los comentarios están cerrados.

EnglishFrenchSpanish