Cuando dejamos al viejo hombre las evidencias hablan por sí solas

Por eso, ya no vivan ni sean como antes, cuando los malos deseos dirigían su manera de vivir. Efesios 4: 22

Estamos acostumbrados a actuar impulsivamente, dejándonos arrastrar por las circunstancias, respondiendo de la manera en que todo el mundo lo hace. Pero nosotros no somos como los demás; debemos marcar una diferencia, ya que nuestro hombre viejo ha de morir. Esto se logra concientizándonos de que nuestra vieja naturaleza está obrando y no permite que la nueva naturaleza se manifieste, lo cual es tan importante como la salvación, ya que nada ganamos con ser salvos si no somos transformados.

¿De qué nos vale ser cristianos, si nuestra vida no refleja el cambio? Esto no es una opción, es una necesidad, ya que cuando dejamos al viejo hombre las evidencias hablan por sí solas. Estas son de testimonio para muchos que nos conocían antes de haber entregado nuestra vida al Señor.

Reconocer que hay áreas que nos dominan es muy importante, ya que este es el primer paso; lo segundo es que tenemos que renunciar a cada una de ellas; y lo tercero es arrancarlas para que no tengan más poder. Esto conlleva tiempo, esfuerzo, paciencia y la decisión absoluta de cambiar a una nueva vida. Con la ayuda del Espíritu Santo lo lograremos, y lo que éramos no será ni sombra de lo que seremos.

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