“Cuando Dios te prueba. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 13 de marzo de 2017

“Cuando Dios te prueba. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 Génesis 22: 1-2 (RV1960) dice:

 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

1 Corintios 3:9-17 (RV1960)

“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.  ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

Nuestras obras serán probadas y somos templo de Dios y santo es.

Muchos de nosotros estamos pasando por situaciones adversas, que llamamos problemas.

Vemos cómo Abraham fue escogido pero también fue probado. Estos versículos hablan de que nuestras obras serán probadas por el fuego, y nosotros tenemos que ser probados por Dios porque somos Sus representantes. Esto significa que Dios tiene que trabajar con nosotros y lo hará a través de la prueba, porque hay cosas que tendremos que dejar para poder ser Sus representantes.

Dios nos prueba por dos causas:

  1. Para madurar nuestro carácter y crecer espiritualmente.
  2. Dios quiere promocionarnos.

Detrás de cada prueba hay un crecimiento espiritual con la que vendrán experiencias nuevas que madurarán nuestro carácter y conforme lo hagamos, así llegará la recompensa de Dios.

Lo contrario sucede con Satanás, él no te prueba, él te tienta y lo hace para destruirte.

Mientras que Dios te prueba para recompensarte conforme a tu crecimiento. Dios quiere promoverte conforme pases la prueba.

Dios probó la fe de Abraham.

Génesis 22:12 y 14-18 (RV1960) 

“Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único”.

“Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.  Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,  y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.  En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.

Dios conocía a Abraham como un hombre de fe y lo hizo para llevarlo a otro nivel y le pidió lo que más amaba y aquello que recibió por fe. Dios te prueba para saber si eres obediente y si realmente estás en Sus caminos, para saber si realmente eres lo que dices que eres.

Cuando Abraham fue bendecido que fue confirmada la profecía, su concubina que no daba a luz, dio a luz, porque cuando pasas una prueba y le demuestras a Dios que eres obediente y que Le temes, no solamente tú eres bendecido, sino que toda tu casa y tus generaciones lo serán.

Tienes que dejar de ser egoísta e ir detrás de tu bendición, no solamente por ti, sino por todos los que te rodean.

Dios también probó al pueblo de Israel.

Deuteronomio 8: 2-6 (RV1960) dice:

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos  Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

Muchos reprendiendo a Satanás en medio de la prueba en vez de detenerse y saber si es Dios quien los aflige, porque quiere probarnos para saber lo que hay en nuestro corazón.

Versículo  10 (RV1960) :  Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.”

Sin importar la situación que estés atravesando, nunca te faltará nada, esto nos dice nuestro Dios. Cuando estás pasando una prueba, no es porque Dios te esté castigando, Dios solamente está probando tu corazón para saber lo que estás pensando, es por esto que al pueblo hebreo siendo desobediente, nunca le faltó alimento, calzado ni vestido, ni les faltó la salud. Aún en medio de tu prueba, glorifica a Dios, porque ahí en ese lugar, Dios te abastece.

Es verdad que muchas veces sí son demonios pero hay un alto porcentaje donde simplemente es Dios trabajando porque somos Sus representantes. Somos representantes de alguien muy importante y ese alguien importante tiene que asegurarse que estará bien representado con nosotros.

Tenemos que limpiar nuestro templo que es santo, y Dios lo limpia  a través de la prueba.

Nuestras pruebas son un por problema de memoria, se nos olvidan nuestras responsabilidades para con Dios, se nos olvida quienes somos y de donde nos sacó.

Versículos 11-15 “Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;  no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,  y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;  y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal”.

Hay personas que se olvidan de lo que Dios les ha dado después de obtenerlo, personas que tenían años sin trabajar, que oraron por mucho tiempo para obtenerlo y después no son capaces de traer una ofrenda a Dios.

Dios nos da la buena noticia que si pasamos la prueba, Él nos dará el bien y nos bendecirá.

Mateo 4:1 (RV1960)

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”.

Dios nos prueba y Satanás nos tienta. Más hay una condición, si pasamos la prueba que Dios nos da, así como pasó con Abraham, tú y tu casa serán bendecidas.

Pero si en la tentación, como la pasó Jesús, tú la pasas también, no solamente serás bendecido, sino que te da autoridad, poder y dominio. Jesús salió del desierto, sanado enfermos y liberando cautivos.

Solamente te queda por hacer, pasar la prueba y pasar la tentación porque  cuando salgas de ese lugar, le dirás a ese monte que se mueva y tendrá que moverse.

El problema no es la prueba, conéctate con la prueba y observa donde está el problema. Con cada prueba que pases, más se reflejará el rostro de Dios en ti. Tú pasas la prueba de Dios, Él te promueve  y recibes Su recompensa.

Satanás sabe que cuando un hijo de Dios, sin importar lo que pase, persevera, que le pone una trampa pero no cae, sale huyendo porque sabe que ese hijo de Dios saldrá de ese lugar lleno de poder y autoridad.

Salmos 7:9 (RV1960) dice:

“Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; porque el Dios justo prueba la mente y el corazón”.

Toda tu mente y todo tu corazón tiene que ser probado por Dios.

Dios nos prueba para saber cómo estamos. Aunque Él sea omnipresente y omnisciente, quien escudriña el corazón de los hombres, Dios no nos prueba para saber cómo reaccionaremos o qué vamos a hacer frente a la adversidad, más bien Él nos prueba, para que nosotros mismos nos demos cuenta donde estamos.

Dios nos pone una prueba y conforme hagamos con esa prueba, es como si nos pusiera un espejo en frente, recibes una noticia el jueves cuando el miércoles estuviste en la iglesia hablando sobre la persona de fe que eres; Dios nos da la prueba para que veamos nuestra actitud después de recibir la noticia y habiendo dicho que tenemos fe.

Las pruebas de Dios nos desnudan delante de Él.

Dios nos prueba, pasamos la prueba y luego viene Satanás y nos tienta, porque él siempre pone una objeción. Satanás ve que pasaste la prueba, te observa y te pone una tentación, porque desde que pasaste la prueba, sentiste vanagloria y orgullo, te pone la tentación y caes de inmediato.

La prueba no es para vanagloriarte, es para conocerte.

Llevas meses orando por un negocio, y momentos antes se cae el negocio. Talvez no se ha caído, y es simplemente Dios probándote, si tu fe es real. La prueba es para fortalecer tu carácter. Dios está más interesado en tu carácter que en tu problema.

Dios sabe que si estás con Él, quién contra ti. Esto nos enseña Su palabra.

A Dios no le interesa que a fin de mes no tengas con qué pagar tu casa. A Dios le interesa tu carácter, porque Él sabe que si tu carácter crece, si tu carácter madura, tendrás el control de esos problemas. Dios sabe que si sigues desarrollando tu carácter, vas a elegir más ser un hombre espiritual aunque vivas en un cuerpo natural.

Cuando Dios te prueba, Él quiere que veas tus pensamientos en medio de la prueba y las actitudes que tomas, Él quiere ver tu tiempo de recuperación y lo que hay en tu subconsciente, porque las pruebas siempre sacarán muchas cosas de tu inconsciente.

Estamos muy sumergidos en los afanes y cuando Dios nos pone una dificultad aquí en la iglesia es para que aflore nuestro verdadero carácter, y para cuando nos llaman la atención, que salga nuestra rebeldía, para que salga si verdaderamente eres hijo.

Muchos de nosotros vivimos mucho tiempo en la prueba y tenemos que observarnos a nosotros mismos para ver nuestras actitudes y pensamientos en medio de la aflicción y reconocer cuáles son nuestros pensamientos hablados en un momento determinado.

Los pensamientos hablados de queja e inconformidad nos hunden delante de Dios. Gózate y alaba a Dios en medio de lo que te está pasando. Por la queja, el pueblo de Israel estuvo 40 años en el desierto.

Hay 5 palabras que hablan sobre la prueba de Dios:

  1. Pulgar: Significa purificar, refinar, calificar.
  2. Aflicción: Angustia del alma, aprieta justamente.
  3. Machacar: Trituradora que saca el aceite.
  4. Fuego: Calor intenso para ver tus obras.
  5. Prueba nuestra fe: Cuando prueba nuestra fe nos va a hacer pasar, primero por quebrantamiento.

Y el quebrantamiento no es más que es el método que el Señor usa para lidiar con nuestro ego y autosuficiencia, lo que se llama una vida sin Dios y con un espíritu de independencia. La prueba que Dios usa con la gente independiente es el quebrantamiento.

Lo segundo que viene, cuando Dios prueba nuestra fe, es el desierto, y es el método que usa para probar tu obediencia y temor a Él.  Es para sacarte de tu comodidad y ponerte incómodo.

Dios te bendice mucho y luego te prueba para probar lo que hay dentro de ti. Dios te va a probar en abundancia y escasez. Dios nos prueba en la abundancia para ver si hay en nosotros un espíritu de avaricia.

Mientras más obedientes seamos a Dios, menos tendremos que lidiar con Satanás. Mientras más se desarrolle la imagen de Cristo en ti, más cerca camina contigo Su semejanza.

Romanos 8:28-30 (RV1960)

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”.

Dios quiere que tengamos cada vez más la imagen de Jesús. Dios quiere darte todas las cosas, pero antes tiene que probarte. Él tiene que saber lo que vas a hacer con lo que te va a entregar.

Dios tiene un propósito con cada uno de nosotros y lo único que tenemos que entender es que tenemos que morir a nuestro yo para adquirir los propósitos de Él.

Puede que le estemos pidiendo a Dios que nos perdone una deuda, pero Sus pensamientos son otros, talvez lo que Él quiere es que le pidamos que nos quite el pecado. Puede que le estés pidiendo a Dios cubrir alguna necesidad, pero Él tiene en mente cubrirte una necesidad completamente distinta.

Cuando le pedimos algo a Dios que está conforme a Su propósito en nuestra vida, Él nos bendecirá, pero Él quiere que primero pongamos en orden nuestra vida, antes de entregarnos lo que le estamos pidiendo. Todo el tiempo le pedimos a Dios las cosas que queremos, pero pocas veces, buscamos lo que Él quiere que hagamos.

Dios te puede bendecir pero si no estás preparado para recibirla, esa bendición puede convertirse en una maldición.

Son muchos los que he visto que han recibido bendiciones estando en la Iglesia, y se han ido, ahora están en el mundo, perdidos. Ellos no estaban listos para recibir esa bendición. Tú le puedes pedir a Dios conforme a tus propósitos pero esos talvez no son los de Dios.

Cada prueba que estamos pasando nos está llevando a un nuevo nivel espiritual. Puedes llevar meses en una prueba, y yo te puedo decir que llevas meses no siendo sabio para saber por qué estás en esa prueba.

Para todo creyente que está en Cristo, las pruebas que pasa, tienen un motivo y un propósito. Pero Dios siempre tiene una solución para ese motivo y esa causa. La mayoría de nuestras pruebas vienen por el espíritu de independencia, por la falta de temor a Él, la falta de fe y la falta de amor. Estas cuatro cosas nos llevan a pruebas.

Cada vez que sale en nosotros algo que a Dios no le agrada, seremos purificados a través de una prueba. Tendremos que morir a todo lo que tenemos que no se parece a Cristo.

La Iglesia no es para acomodarte, es para que reconozcas donde estás. No tienes lo que necesitas de parte de Dios porque tienes áreas que debes trabajar.

Juan 15:1-2 (RV1960)

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.  Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”.

Dios te va a quitar todo lo que tengas que no te permita dar frutos. Hay cosas que te gustan tanto, pero tarde o temprano, te serán quitadas, y cuando luches para que Dios no te lo quite, pasarás de prueba a proceso.

La prueba es para que identifiques que lo tienes, pero si no lo identificas, te viene el proceso, y en el proceso te lo van a quitar sin anestesia. Si lo entiendes rápido, te lo quitarán rápido y no lo vas ni a sentir.

Separados de Dios, nada podemos hacer.

Permaneciendo 100% pegados de Dios, se une nuestro propósito con el de Él.

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