“Cuídate de ti mismo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 03 de septiembre de 2018

“Cuídate de ti mismo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

1 Timoteo 4:12 dice:

 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.  No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.  Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

El apóstol Pablo le está dando una palabra de cuidado, de enseñanza a su hijo espiritual Timoteo, su hijo amado y una de las características que identifica al apóstol Pablo es ese amor paterno, esa paternidad en la cual se diferencia lo que es la iglesia apostólica en este tiempo.

Esta palabra nos muestra que Dios es el que pone el don, la unción y nosotros somos los responsables de cuidar ese don y esa unción. Esto es lo que Pablo le está diciendo a Timoteo.

Cuando comienzas a buscar de Dios, cuando mueres en el bautismo de agua como si fuera la muerte de Cristo en la cruz, automáticamente ya usted no empieza a pertenecerse a usted mismo, sino al cuerpo de Cristo y cuando esto sucede, tienes que influenciar todo lo que te rodea, porque conforme sean tus actitudes y tu caminar, así lo vas a influenciar.

En el versículo 13 Pablo le está diciendo a Timoteo que no se duerma con lo que tiene, con lo que Dios le ha dado, tiene que ocuparse. Ocuparse significa que tienes que trabajar algo todo el tiempo sin voltear la cara para ningún otro lado, significa que tienes que estudiar, buscar la fórmula, trabajar lo que Dios te está dando, porque si no lo trabajas, no vas a empezar a valorar lo que Dios tiene para tu vida.

Ocuparse significa sacrificio, trabajo, seguimiento, nada de rutina, nada de hábitos, sino buscar siempre cosas que te van a aportar, apoyar. El versículo 15 quiere decir que el permanecer en ellas significa que lo que tu aprendes de la Palabra, de la Biblia y a través del Espíritu Santo, tienes que aplicarlo como un estilo de vida, si no lo tienes como un estilo de vida es como si no lo has aprendido.

Cuando Pablo le dice a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo”, le está diciendo, en ti va a estar el que tú pierdas o disminuyas lo que Dios te ha dado.

El peor enemigo del avivamiento espiritual en cada uno de nosotros está en el alma. No podemos confundir lo espiritual con lo almático, ese es el primer detalle donde nosotros como hijos de Dios empezamos a perder lo que Dios ha puesto en nosotros.

En el alma tenemos el asiento de la voluntad, de los recuerdos, de las emociones, de los sentimientos, estas son las cuatro cosas que más pueden confundir a un hijo de Dios en el mundo espiritual. Un hijo de Dios que no tenga control de su voluntad, es manipulado por su alma, y cuando esto sucede, eres el títere de Satanás.

Nada va a crecer en ti si no has sido sanado y transformado totalmente. Para Dios poner de Su unción y que se haga un rema lo que Él quiere para tu vida, tienes que tener tu alma sanada. Muchos confunden la unción del Espíritu dirigida a una unción almática.

Dios está buscando hombres y mujeres que hagan su Palabra y que estas formen parte de sus vidas y cuando esto sucede, no te tienes que esforzar para ejecutarla. Todo lo que Dios pone en nuestras vidas tenemos que cuidarlo, trabajarlo para que aumente en nosotros y para que aumente Su poder.

2 Corintios 7:1 dice:

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”.

Tenemos que abrazar la cruz y empezar a limpiarnos de toda contaminación, ¿cómo? Reconociéndolo. Cada área que dejes de trabajar, ejerce en el mundo espiritual una presión de parte de Dios por una palabra profética, de cambio, que llega un momento donde esa presión te va a agobiar.

Por esta razón, el ser cristiano no es solamente ir a la iglesia los domingos, sino hacer los cambios y la transformación que tengas que hacer, para convertirlo en un estilo de vida, porque cuando tengas ese estilo de vida, vas a ejercer una influencia sobre todo el que este a tu alrededor, así como Cristo ejerció una influencia, la tenemos que ejercer nosotros también.

1 Tesalonicenses 5:23 dice:

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Obligatoriamente hay que ocuparse de la santidad, la iglesia que no esté trabajando la santidad es la iglesia que no va a crecer, no va a romper los límites. Dentro del espíritu del hombre regenerado está la esencia de Dios, por eso el Señor nos forza a que rompamos ese hombre viejo, esas estructuras, porque antes de la formación del mundo, Dios puso Su esencia en nosotros y Él necesita que esa esencia salga, para que nosotros terminemos de hacer lo que El dejó de hacer para que lo hagamos nosotros.

Tenemos que romper una serie de actitudes y condiciones, en las cuales usted tiene que ocuparse y trabajarlas. Cuando le entregamos nuestra vida a Cristo y nuestro espíritu es reactivado de nuevo, ahí automáticamente empieza el trabajo, la búsqueda de Dios, el trato contigo, para eso son los desiertos, para sacar la esencia de Dios que está en tu espíritu.

En nuestro espíritu no hay envidia, celos, malos pensamientos, no, eso está ahí cautivo, pero necesitamos ejercer un trabajo cotidiano, día a día para sacar lo bueno de Dios que está en nosotros.

Adán y Eva, antes de fallar no tenían ni que orar, porque estaban en la pura santidad de Dios, su alma, mente, cuerpo y espíritu eran puros y lo perdimos en el pecado original. Dios envió a Su hijo para restaurar esa santidad con un corazón, un alma, y un cuerpo sano y puro, porque no conoció pecado, mas fue tentado en todo.

Entonces cuando Cristo abraza la cruz, automáticamente usted tiene que abrazar esa cruz, es ahí donde empieza tu trabajo de ocuparte todos los días, de que vaya muriendo todo lo que opaca lo que tienes como esencia de Dios.

Hay que romper ese espíritu dormido, para que esa lucha sea de adentro hacia afuera. Cuando empiezas a ocuparte de adentro hacia afuera, lo que hay en tu corazón, es cuando empiezas a vivir en la satisfacción del Reino, pero cuando los cambios vienen de afuera para adentro, te quedas en pura religiosidad.

Necesitamos un espíritu en regeneración y regenerado, para saber cuál es la relación entre la cruz de Cristo y su aplicación en el espíritu. Cada día que nuestro espíritu es regenerado, avivado, tenemos más revelación de la cruz y Cristo. En la cruz se cumple todo, todo lo que tienes, lo que harás, tu nueva relación con el Padre Celestial, tu salvación, tu vida eterna, ahora bien, si no tienes tu espíritu regenerado y avivado para entender eso, el Espíritu nunca te lo va a poder revelar.

Así como trabajas tu alma, doblemente tienes que trabajar tu espíritu, porque lo espiritual es mas confundible que lo almático. Tienes que crearle a tu espíritu una sensibilidad de expectante todo el tiempo.

La cruz nos garantiza seguridad y el Espíritu nos proporciona la experiencia. Cuando no tenemos esta revelación se nos hace difícil dejar el pecado y los malos pensamientos. La cruz nos trae el hecho de Dios, la obra de Dios y el Espíritu Santo nos da la evidencia y demostración de ese hecho.

Si nuestra fe se apoya en la sabiduría de hombre y no en el poder de Dios, entonces son meramente estimulado y afectado en su alma, muchos no se meten en la adoración si no escuchan los músicos, los cantores, los instrumentos, porque están confundidos. Cada uno de nosotros somos responsables de cuidar lo que hay en nosotros.

Nuestra alma ocasiona daños severos a nuestro espíritu, cualquier acción realizada de acuerdo a nuestros pensamientos, opinión o sentimientos, puede debilitar nuestro espíritu, el alma es lo que más va a lacerar nuestro espíritu.

Si el creyente se apoya en su magnífica idea, decisiones, opiniones y razonamientos, la unción no será real, la unción del Espíritu Santo no permite adulteración anímica, no quiere mezcla.

Romanos 6:5 dice:

“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”.

¿Cómo fortalecemos nuestro espíritu? Solamente hay una forma de hacerlo, con oración. Las grandes revelaciones van a venir por relación e intimidad en oración.

Cuando tienes experiencias en intimidad, vas a comenzar a poder controlar las cuatro estaciones del alma:

  • Voluntad
  • Recuerdos
  • Sentimientos
  • Emociones

El castigo de los hijos de Dios está en los recuerdos, si Dios nos cambiara el chip de los recuerdos, del disco duro, el 98% de los cristianos viviera en felicidad. El recuerdo es lo que más nos aparta de Dios, por eso David decía, saca mis pecados ocultos, porque estos pecados tú los conoces pero no los puedes controlar.

El Espíritu Santo de Dios está presto a darte las experiencias de primera mano en todos los sentidos, lo que más le interesa a Dios es tu relación de ti mismo con tu espíritu.

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