Deja tu mente de esclavo. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Lunes, 05 de septiembre de 2016

“Deja tu mente de esclavo.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Muchos creemos que somos libres, cantamos y adoramos declarando que lo somos, cuando en realidad vivimos como esclavos. Esclavo es aquel que es totalmente responsable hacia otra persona y dependiente de ella; legalmente, un esclavo no tenía derecho alguno, es una persona que perdía su personalidad, identidad e incluso su nombre, esta persona no tenía vida propia, dependiendo en todo momento de su dueño que lo tenía esclavizado.

Éxodo 1:7-10 dice:

“Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra. Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.  Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra”.

Faraón no quiere que el pueblo de Dios crezca, el miedo de Faraón era que el pueblo creciera, lo mismo ocurre con el Faraón de este mundo, tampoco quiere que el pueblo de Dios se multiplique.

Versículos 11-14: “Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.  Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.  Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,  y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor”.

Éxodo 5:1 dice:

 “Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto”.

El Faraón de este siglo actúa con opresión, poniéndote carga y la intención de Dios, aparte de liberarnos es que nos gocemos y hagamos fiesta en Su Presencia.

Versículos 17-19  “Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová.  Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo.  Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día”

Faraón siempre logra poner de rodillas al pueblo de Dios y su meta es oprimir nuestra mente, su objetivo es esclavizarnos poniendo carga con la familia, el trabajo, los hijos y la salud, una vez logra oprimirnos, nuestro espíritu se derrumba y quebranta nuestra mente; lo primero que hace es ponernos productivos en su sistema, el faraón de este mundo es opresivo y excesivo, es por esta razón que en todo lo que haces, él triunfa delante de Dios. El pueblo egipcio prosperó gracias a los hijos de Dios, empezando por José, quien puso de rodillas al pueblo egipcio y los puso a depender de los hijos de Dios, cuando murió, el pueblo de Dios continuó prosperando a los egipcios por 430 años.

El pueblo egipcio fue bendecido a causa de José y  a causa del pueblo de Dios esclavizado.

Como hijos de Dios, prosperamos cuando nos ponemos en la posición correcta delante de Dios y el mundo prospera de 2 maneras, o poniéndote a ti, en la posición correcta como hijo de Dios o lo hace oprimiendo tu mente y apagando tu espíritu.

Si como hijo de Dios, el Señor te coloca en una empresa, ese lugar debe prosperar a causa de ti. Sin embargo, el mundo, nunca estará satisfecho con lo que haces, cuando dentro de ti, opera el espíritu de faraón, nunca estás satisfecho con los demás, no lo estarás con tus hijos, ni con lo que la Iglesia hace contigo.

Dentro de la Iglesia, este sistema nos usa esclavizando nuestra mente y haciendo prosperar a Faraón y lo logra apagando nuestro espíritu. Cuando estás oprimido, no escuchas la Palabra, por eso tantas personas, dentro de la Iglesia quejándose, con sus mentes, emociones y sentimientos esclavizados. Aunque estés pasando por una dificultad, tienes que hacerle fiesta a Dios, ahí donde estás, en medio de tu circunstancia.

Cuando llegas a la Iglesia y empiezas a orar, alabarle y adorarle, Faraón no se va a quedar tranquilo y traerá más opresión a tu vida, lo hace para que no seas libre y no se quedará tranquilo sabiendo que buscas tu libertad; lo que resulta de beneficio para él, es que permanezcas como esclavo, por esto mismo, pelea por las almas.

Faraón siempre te hará sentir que tienes la razón, cuando tienes un espíritu de independencia, ya estás dentro de su sistema. El que tiene un espíritu de Faraón te mantiene en el lugar y te hace creer que espiritualmente estás bien y abre un canal de comunicación contigo a través del orgullo, te hace creer que Dios es el que te habla. Todo aquel que es independiente, tiene un espíritu de Faraón.

Cuando Faraón tiene tu mente, tu alabanza y adoración son vanas porque están basadas en una necesidad. En el desierto, el pueblo de Dios clamaba por una necesidad, no lo hacía por gratitud o porque simplemente quisieran hacerlo.

Nosotros, cuando oremos y ayunemos, debemos hacerlo como una muestra hacia Dios por quién es Él y no impulsados por la necesidad. Dios sabe lo que necesitamos, pero Él quiere que lo adoremos por lo que Él es. 

Nadie que esté en el sistema del mundo puede multiplicarse o ser bendecido, ellos solamente obedecen, no se hacen ricos ellos mismos, más bien enriquecen al dueño del circo, así te encuentras obedeciendo a tu mente, emociones y sentimientos, creyendo que estás en una Iglesia y sólo estás en un circo, en la Iglesia están los que tienen la mente de Cristo.

Hoy en día hay personas sentadas en las Iglesias pensando en las personas que los hirieron en el pasado, hoy tienen una nueva pareja pero siguen pensando en la última que tenían, de la misma manera, hay otras cosas que reflejan que Faraón te está dominando:

  1. No tienes ganas de ir a la Iglesia, tampoco de escuchar Palabra, es cuando dices que hoy prefieres quedarte en casa. El pueblo estaba de tal manera que no quería escuchar ni a Moisés que era su libertador, lo mismo hace Faraón contigo, poniéndote una opresión tan fuerte que te quita las ganas de escuchar la Palabra de Dios y de venir a Su casa a alabarle y adorarle.

Tienes que salir de esa esclavitud mental porque Dios envió a Su hijo a morir en la cruz del calvario por ti y por mí, no puedes venir a la Iglesia a escuchar un hombre predicar, sino más bien a escuchar Palabra de Dios.

Una Iglesia es apostólica cuando toda la congregación apoya a su pastor, mientras este viaja llevando a las naciones lo que Dios está haciendo.

Cuando las cosas no están bien, ahí es que debes demostrar tu sacrificio al Señor, si criticas y murmuras en medio de la opresión, sólo estás poniendo ladrillos, mientras sigas haciendo las cosas que desagradan a Dios, seguirás buscando paja y poniendo ladrillos, cuando esto sucede, pierdes el deseo de darle sacrificio a Dios y Faraón te quita la identidad porque sólo los hijos son los verdaderos adoradores.

Llegó un momento en que los egipcios ya querían que el pueblo de Dios se marchara, porque el tenerlos ahí era muerte para ellos, el precio de todo lo que habían trabajado les fue pagado en oro y plata, pero Faraón es tan fuerte que se mete en los huesos, los hijos de Dios no habían llegado bien al desierto cuando le hicieron una vaca con todo lo que el Señor les había dado y empezaron a adorar esta vaca.

Lo mismo hacemos nosotros, Dios nos bendice pero Faraón se mete en nuestra cabeza y olvidamos lo que Dios ha hecho por nosotros y todo lo que nos ha dado, el Señor nos bendice y no le damos nada.

Cuando eres libre, levantas tus manos y adoras porque sabes a quién estás adorando; Dios no tiene problema alguno de identidad, nosotros sí lo tenemos.

  1. Cuando criticas y murmuras todo lo que pasa en la Iglesia, sin aportar nada para que mejore, tienes una mente faraónica. Ocurre cuando tienes un problema personal o en tu matrimonio y lo primero que haces es buscar al psicólogo o psiquiatra, buscando primero la ayuda del hombre en vez de buscar a Dios, que es el que te hace libre.
  2. Hay personas con una mente faraónica por el dinero, los que saben que están en Dios, viven cada día con una expectativa y una aventura porque conocen a su Dios y están esperando su milagro.

Aquellos con mente de faraón son los menos ayudados por Dios, dentro de las iglesias, como dependes de Faraón, Dios no usa a nadie para bendecirte.

  1. Los que tienen mente de Faraón viven aburridos todo el tiempo con su cuenta llena en el banco, lindo es saber que tu Dios te va a proveer, el que tiene la mente de Cristo tiene la adrenalina arriba.
  2. Otros también tienen su mente faraónica pero son más maduros, no le echan la culpa a Dios ni a nadie más, sino que aceptan la situación diciéndose a sí mismos que si es la voluntad de Dios, que así sea, y Faraón es tan astuto que los hace conformistas, pensando que es un proceso cuando realmente no lo es, porque en un hijo de Dios, nada puede estar por encima de la palabra Jesucristo, no hay proceso ni nada; lo que sí hay es una mente faraónica que te mete en el proceso, cuando lo que debemos de recordar es que Su Palabra dice, que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

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