Dios nos comprende y nos ayuda

Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. 1 Reyes 19: 4
Muchas veces nos sentimos frustrados, desanimados, por las crisis y problemas de la vida. Cuando queremos que las cosas salgan de una manera, y no ocurren así, decimos “¿Dónde está el Dios de Elías?”, pero no pensamos que Dios nos preguntará “¿Dónde están los Elías de Dios?”. Es sencillo pedir que el Dios de Elías se manifieste.

En el capítulo 18 de 1 Reyes, vemos cómo se manifiesta la gloria de Dios en Elías: oró, cayó fuego de Jehová, consumió el holocausto e hizo llover. Más adelante, la esposa de Acab, ante todo esto, lejos de volverse a Dios, mandó a matar a Elías. Y ¿qué sucedió con él? Tuvo miedo y huyó, sintió frustración, a tal punto que deseaba morirse. “Yo no sé para qué estoy vivo, yo no sé para qué nací, prefiero morirme” ¿Cuántas veces te has sentido así, frustrado y desanimado? Ya no tengo fuerzas, aquí me quedo…
Dios nos comprende y nos ayuda. Cuando estamos pasando por el desierto, muchas veces nos desilusionamos de Él, sentimos que no llena nuestras expectativas; o nos desilusionamos de nosotros mismos, nos exigimos más de lo que Él nos exige.

Dios te bendice porque es tu Padre. Cuando reconoces esto y esperas en silencio en Él, verás que un día lo que fue para muerte Él lo usa para resurrección.

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