“Dios quiere cambiar nuestra mentalidad.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

“Dios quiere cambiar nuestra mentalidad.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

El trato de Dios con los hombres es el de ordenar nuestro hombre interior. Dios está interesado en nuestro hombre interior, no quiere nada del hombre exterior. Es importante entender esto, porque estamos muy preocupados por lo de afuera y no por lo de adentro.

Romanos 8:5-8 (RV1960) “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.

Al hombre interior, Dios le llama hombre espiritual, y al hombre exterior, hombre carnal o almático. Otra versión lo explica mejor de esta manera: “Los que se dejan dominar por la vaga naturaleza, viven solo para complacerse….”. Esta versión se refiere a un yo pecador y le llama baja naturaleza. Aunque estemos en la iglesia, este yo pecador se mantiene en nosotros.

¿Cómo pensamos nosotros desde que nos levantamos hasta que nos acostamos? Nuestros pensamientos siempre estarán basados en nuestras intenciones e intereses. Es aquí donde Dios quiere trabajar con nosotros.

La biblia nos habla de tres mentes, la del hombre, la de Dios y la de Satanás.

Efesios 4:22-23 (RV1960) “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente…”

Ezequiel 38:10 (RV1960) “Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento”.

¿De dónde vienen estos pensamientos de los que profetiza Ezequiel, para concebir un plan malvado?

Romanos 1:28 (RV1960) “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen”.

¿Quién produce esta mente reprobada? Satanás lo hace.

La mente del hombre fue creada por Dios y para Dios. Esta mente espiritual fue creada por Dios y estuvo en el Edén, cuando sucede la caída del hombre, llámese pecado original, Satanás entra con su mente en la mente del hombre.

Génesis 3:1-5 (RV1960) “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;  pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.  Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;  sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.

Aquí nos habla de la influencia. En ese entonces, la mente de Adán y Eva era la de Dios, estaban en continua comunión con Él, sin embargo, Satanás les sugirió un pensamiento de su mente. Este pensamiento lo sugirió con una mentira (versículo 4). Satanás tiene una mente y de ella salen todos sus pensamientos.

Adán y Eva vinieron con una mente cero millas, Satanás luego introduce la influencia y la sugerencia, entonces la mente de Satanás ocupa el lugar de la mente espiritual de Dios. Desde ese momento, comienza la lucha entre la mente de las tinieblas y la mente de Dios. Con esto ocurre algo y es que ninguno de los dos te va a obligar a escoger, tú eres el que decides.

Ambas salen de condiciones sobrenaturales, pero viviendo en la carne, es quien decide. Esto es tan real que Dios envió a Su hijo para convencerte, pero nosotros aún así, seguimos decidiendo.

Marcos 8:33 (RV1960) “Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”.

Nosotros seremos la esencia de los pensamientos de quien nos los ponga. Satanás puso en Pedro ese pensamiento. Nosotros debemos meditar en el tipo de pensamientos que tenemos y reconocer de donde vienen.

Por esto es la lucha de Dios contra las tinieblas detrás de tu mente. Tenemos que luchar con nuestros pensamientos porque seremos de quien los domine en nuestra mente.

Vivimos coqueteando con los pensamientos de fornicación, de envidia y de chisme. Somos de quien dejamos ponga sus pensamientos en nuestra mente. Quiero que esta enseñanza provoque en ti una lucha para que decidas tener la mente de Dios.

Cuando Dios le entregó las leyes al hombre, puso un gran mandamiento, el más grande de todos los mandamientos. Es el más grande porque cuando involucras estas tres cosas en Dios, caminas en Su esencia.

Mateo 22:36-38 (RV1960) “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”.

Cuando tenemos estas tres cosas, los demás mandamientos se cumplen automáticamente, por esto es el más grande y habla de nuestra mente. Nuestros pensamientos son clave para la condición de vida que tengamos; si tenemos pensamientos de Satanás, tendremos problemas porque viviremos una vida de engaño, de mentira y de mediocridad.

Apocalipsis 12:9 (RV1960) “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.

Vivimos tan engañados por Satanás que creemos que somos santos. Dime de tus pensamientos y actitudes, háblame de tu condición. 

Juan 10:10 (RV1960) “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Cada pensamiento del diablo que se incuba en tu mente es para robar, matar y destruir. Y no sólo a ti, sino a todos los que te rodean, no me refiero solamente a una muerte física, sino también a una espiritual, porque mata tu felicidad, te mata el amor, destruye tu matrimonio y la de tus hijos.

Pensamientos de las tinieblas hacen de nuestra mente, una entenebrecida, que significa que no tenemos ojos para ver las cosas de Dios. Cuando no oímos las cosas de Dios, ni las hacemos, es porque nuestra mente está entenebrecida. Así quiere Satanás al pueblo, para que no conozcan las cosas de Dios. Escuchamos la palabra, mas no cambiamos.

Una mente entenebrecida se aloja en el entendimiento. 

Después de una mente entenebrecida, el diablo pone en ti un espíritu de religiosidad, para que permanezcas dormido y rezagado. El espíritu de religiosidad hace que no busquemos ni entendamos las cosas de Dios. Es por esto, que nos hablan del pecado y no entendemos que lo tenemos.

Cuando nos ocultamos frente a lo que no entendemos, estamos alimentando nuestro yo pecador. Si nuestros pensamientos no producen vida y vida en abundancia, ya sabemos quién está en nuestra mente. Los pensamientos del diablo en nuestra mente no son productivos.

Si no entendemos la capacidad del sacrificio de Cristo en la cruz, tenemos el entendimiento entenebrecido.

Isaías 44:9-13 (RV1960) “Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.  ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho? He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una. El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.  El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa”. 

Versículo 18 “No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender”.

Los que se sentaban con Jesús, los que comían y andaban con Él, ellos eran influenciados por las tinieblas.

Efesios 4:18 (RV1960) “… teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”.

Estamos ajenos a la vida de Dios cuando no hacemos lo que dice Su palabra. Porque Dios es Su palabra. A Satanás por el contrario, le interesa mantenerte con la mente embotada.

2 Corintios 3:14 (RV1960) “Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado”.

Convertirte a Cristo es lo que te quita la mente entenebrecida. Es diferente ser de Cristo que convertirte a Él. La Iglesia es de Cristo pero no está convertida a Cristo.

Los matrimonios con la mente en tinieblas viven en un infierno. Le echamos la culpa a nuestro cónyuge, cuando la culpa realmente es de nosotros por tener la mente como la tenemos.

Romanos 4:17-24 (RV1960) “ (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”.

Solamente con el poder de Jesucristo podemos salir de una mente entenebrecida. Cuando tienes tu mente influenciada con los pensamientos de Satanás, estás muerto. Y si no tenemos un encuentro real con Dios, seguiremos con la mente sucia. Dios es el único que levanta los muertos.

Esta influencia de las tinieblas hace que cambie los pensamientos hacia nosotros mismos. Esta es la clave de Satanás. Cuando estamos inconformes con lo que  y con lo que tenemos, es muestra del estado de nuestra mente. Si no me acepto a mí mismo, tengo problemas.

Todo lo que Dios hace es perfecto. De ahora en lo adelante, no permitas que el diablo juegue más con tu mente y los pensamientos hacia ti. 

Nosotros somos el resultado de nuestros pensamientos.

Este tipo de influencia negativa hace que nos escondamos de nuestra realidad y cuando lo hacemos, no podemos aceptar quienes somos y nuestras debilidades. ¡Cuando el diablo te diga que no se puede, remueve ese pensamiento y dile que sí se puede!

Juan 8:45 (RV1960) “Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis”.

¿Cómo salimos de este tipo de influencia?

Satanás cree que porque se posicionó con el pecado original, puede hacer lo que quiera con nuestra mente. Satanás quiere nuestra mente pero no fue quien la creó. Si aprendemos esto, empezaremos a vivir en libertad.

Esdras 7:10 (RV1960) “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”.

La segunda condición para dejar atrás una mente negativa y entenebrecida, aprender la Palabra. Hay que aprenderla y cumplirla.

2 Timoteo 3:16 (RV1960) “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.

Cuando cargo con una biblia, cargo con Dios en forma de palabra. No te avergüences de llevar una biblia. La palabra de Dios dice que si nos avergonzamos de Él, así Él lo hará de nosotros.

Somos injustos cuando no leemos Su palabra. Cuando la Palabra comienza a disciplinarte, Satanás no tiene la fuerza ni la autoridad para venir contra ti.

Filipenses 4:8 (RV1960) “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

La Palabra es el escudo para que el diablo no pueda influenciarnos con sus pensamientos.

Nuestro cuerpo es un traje a la medida. Somos hechura suya y creados para buenas obras. La plenitud no se vive de la carne, solamente se vive del espíritu.

Los que viven según la carne, no pueden agradar a Dios.

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