Dispuesto a cumplir lo que prometió

Recuerda que fuiste esclavo en Egipto; cumple, pues, fielmente estos preceptos. Deuteronomio 16: 12

Nunca debemos olvidar el lugar de donde Dios nos sacó, porque fueron muchos años de dolor y amargura, cuando muchas veces pensamos que no sobreviviríamos a esa situación.

Sin embargo, nuestra mente es muy vulnerable y se desenfoca fácilmente, olvidando el deber que tenemos delante de Dios. No debemos olvidar cuando le dijimos: “Si nos sacas con bien de esto, te prometo que seré obediente, que siempre te honraré, que nunca dejaré de alabarte, mi boca no se callará, haré todo lo que Tú me pides”, y muchas otras cosas que salen de nuestros labios cuando estamos necesitados. Pero muchas de estas promesas están en el olvido, y Dios está esperando por el cumplimiento de cada una de ellas; porque Él sí cumplió las Suyas, y nos liberó.

Por eso, debe haber un agradecimiento continuo en nuestro corazón, el cual no permita que olvidemos lo que Él hizo por nosotros, y nos haga enseñar a los demás lo que es estar llenos de amor y gratitud. Mostremos que un corazón agradecido siempre está dispuesto a cumplir lo que prometió, porque nunca olvida de dónde su Creador lo sacó.

Recuerda que fuiste esclavo en Egipto; cumple, pues, fielmente estos preceptos. Deuteronomio 16: 12

Nunca debemos olvidar el lugar de donde Dios nos sacó, porque fueron muchos años de dolor y amargura, cuando muchas veces pensamos que no sobreviviríamos a esa situación.

Sin embargo, nuestra mente es muy vulnerable y se desenfoca fácilmente, olvidando el deber que tenemos delante de Dios. No debemos olvidar cuando le dijimos: “Si nos sacas con bien de esto, te prometo que seré obediente, que siempre te honraré, que nunca dejaré de alabarte, mi boca no se callará, haré todo lo que Tú me pides”, y muchas otras cosas que salen de nuestros labios cuando estamos necesitados. Pero muchas de estas promesas están en el olvido, y Dios está esperando por el cumplimiento de cada una de ellas; porque Él sí cumplió las Suyas, y nos liberó.

Por eso, debe haber un agradecimiento continuo en nuestro corazón, el cual no permita que olvidemos lo que Él hizo por nosotros, y nos haga enseñar a los demás lo que es estar llenos de amor y gratitud. Mostremos que un corazón agradecido siempre está dispuesto a cumplir lo que prometió, porque nunca olvida de dónde su Creador lo sacó.

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