“El creyente vive por fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 16 de octubre de 2017

“El creyente vive por fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Tenemos que entender que cada uno de nosotros fuimos creados por Dios y Él es nuestra fuente, nos conoce desde la eternidad, nos predestinó, nos equipó, nos preparó, hasta tal punto que nos dio imagen y semejanza de Él; esto significa que tenemos que vivir como vive Él, tenemos que operar como opera Él. Por eso Dios es el único que conoce todo lo que tienes porque Él es tu fuente.

La lucha de Dios siempre ha sido quitarnos la ceguera del pecado, porque cuando esto suceda, nosotros nos vamos avocar más a Él, porque el pecado siempre te va a separar de Cristo. Por eso dice la Palabra que nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino con nosotros mismos, con los pecados que tenemos. Antes de tu nacer ya Dios te equipó con todo lo que necesitas.

Salmos 139:16 dice:

“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

Esto significa que todo lo que está escrito en el libro de Dios, fue puesto en ti sin que faltara ninguna de ellas. Por eso Dios es el único que puede ponerte el precio y el valor que tienes. El Señor quiere que te veas a ti mismo y que veas cual fue la capacidad con la que Él te habilitó.

Si somos hijos de Dios, Él es nuestra fuente y tú siempre vas a operar como opera tu fuente, porque Dios puso elementos dentro de ti para que operes como Él opera, por eso el único ser viviente que tiene espíritu es el hombre.

El elemento de nuestra fuente que nos acerca a Dios es el Espíritu Santo. Dios no opera por obra, Él opera por fe y si Dios opera por fe, nosotros tenemos que operar por fe. Cuando no operamos en fe, estamos funcionando mal. La fe es la palabra más pequeña de la Biblia, pero es la más profunda. Para tu tener fe tienes que conocer a Dios.

¿Cómo sabemos que una persona es creyente de Dios? Por sus frutos, dice la Palabra “por sus frutos los conoceréis”. La fe es la savia que te da vida, por eso dice la Palabra “Sin fe es imposible agradar a Dios”. El que no agrada a Dios no da fruto.

Nosotros pertenecemos a la clase de Dios que somos espíritu, por eso podemos operar como opera Dios, por eso la palabra “semejanza” en hebreo es “operar como”.

El solo creía que la luz estaba presente en la oscuridad y por la fe la llamó a la existencia “hágase la luz”, si Dios opera por fe y la fe de Dios que opera para él y por él, es para traer lo invisible a lo visible.

Dice la Palabra que la fe es la certeza, por eso la fe no es adivinar y certeza significa el título de propiedad. Cuando no tienes fe te vives quejando por lo que no tienes, en vez de dar gracias por lo que tienes, por eso dice la Palabra “el justo por la fe vivirá”.

Romanos 1:17 dice:

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

No tienes que buscar otra cosa más que cultivar la fe, dime qué tan grande es tu fe y te diré qué tan grande es tu Dios.

Hebreos 11:6 dice:

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Galardón significa premio. Dios sabe cuál es el galardón que necesitas, pero lo que te falta es fe. Entendiendo esto, tus oraciones tienen que cambiar, en vez de ser tan repetitivas con lo que quieres, que sea una oración por fe y dejarle a Dios que te de el galardón; métele más fe a tu caminar con Dios y veras que tus pisadas serán más equilibradas.

Dice la Biblia que fe es la certeza (título de propiedad) y la convicción (es persuasión), por eso cuando Dios te dice una promesa de la Palabra te está dando el titulo, ahora tienes que dejarte persuadir por Él para que ese título se cumpla en ti, y persuadir significa que Dios te convence, te tienes que dejar convencer del Señor. La fe es la habilidad que hace que la Palabra de Dios se cumpla y se manifieste físicamente.

Filipenses 4:19 dice:

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.

El problema que hay en tu alma es que todo lo razonas, entonces por razonarlo todo, la palabra fe no te entra, por eso la revelación de la Palabra no se hace vida en ti. Cuando esto sucede no tienes experiencias con Dios y si no tienes experiencias con Dios, ¿Dónde está basada tu fe?.

No hay temor si no hay razonamiento, la duda nace de un razonamiento. Por razonar es que perdemos todo lo que Dios nos ha dado, no podemos razonar cuando Él nos habla. El razonamiento es el cáncer de la fe. El enemigo nunca podrá robarte tu fe, pero si te puede robar el motivo de tu fe.

Cuando tu fe está basada en Dios, el enemigo nunca te podrá robar el motivo de tu fe, porque el motivo de tu fe es lo que Dios quiere para ti.

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