“El Por qué del Ayuno. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes 29 de febrero de 2016

“El por qué del Ayuno.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 Todo lo que empieza bien, termina bien. Todo aquel que no sabe por qué ayunar, después de leer este mensaje lo sabrá.

Joel 2:12-20 dice:

“Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.  Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.  ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea”.

Ester y Ana también ayunaron.

Hechos 9:8-9:

 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,  donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió”.

Hechos 10:30-31:

 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,  y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios”.

El ayuno es algo muy importante y no sólo en la Iglesia primitiva, por eso la importancia de empezar el año con este ayuno congregacional; debemos ayunar frecuentemente porque es en ese tiempo que nos fortalecemos.

¿Cuál es el motivo de ayunar? Santiago 4:1-4

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?  Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.  Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.  !!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Dios necesita que ayunemos para apartar la carne y dejarle camino al Espíritu Santo, el ayuno va a permitir que el Espíritu Santo pueda manifestarse en nosotros. El ayuno es para afligir la carne, pero no sólo al cuerpo, también al alma porque es en ella donde radican las pasiones, es en el alma donde estamos en guerra.

El ayuno no es una herramienta para forzar el brazo de Dios, de manera que nos dé exactamente lo que deseamos tanto, estamos equivocados en esto, hay personas que quieren ayunar y creen que haciéndolo van a torcer el brazo de Dios para que les de lo que quieren, este es un motivo equivocado, el brazo de Dios no lo mueve nadie, sólo puede moverse por Su Gracia.

El ayuno tiene un propósito espiritual y es el mantener la carne fuera del camino para que el Espíritu de Dios pueda moverse libremente en tu vida. Cuando ayunas, lo primero que estás haciendo es matar la carne para que el Espíritu Santo se manifieste con libertad; en este proceso, debes reconocer lo que es vivir en el espíritu para no seguir viviendo en la carne.

Cuando ayunas, tu vida cambia y Dios se mueve con mucho más fuerza en tu vida. El ayuno quiere decir que estás dispuesto a salir del pozo en el que estás, quiere decir que quieres vivir de victoria en victoria, que quieres ser más obediente a Dios, quiere decir que Dios te reveló que hay géneros en ti que solamente pueden salir con el ayuno. Cuando ayunas le dices al mundo que quieres dejar de ser pasivo y ser más activo, le estás diciendo al mundo espiritual que quieres ser más obediente y menos independiente con Dios.

Mateo 6:16-dice:

“Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Cuando ayunes tienes que estar en gozo y ni tu esposa debe verte afligido porque estés en haciendo ayuno, el ayuno es para morir tu sólo. La Palabra dice ´cuando ayunéis´ y esta palabra se refiere a que no te da opción, significa que es una responsabilidad.

Mateo 6:2-5:

“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.

La recompensa de la cual aquí se habla no es una de bien, de aquí también viene la problemática de querer destruir el dinero.

Cuando haces las cosas con el propósito que tienes que hacerlas, Dios te recompensa públicamente, así lo dice la Palabra, también si oras y ofrendas con responsabilidad; tienes que entender la diferencia entre una recompensa y un regalo de parte de Dios, porque en Su dimensión son dos cosas diferentes.

Regalo es lo que Dios da porque Él es bueno y lo hace por Su gracia, por ejemplo la salvación eterna. Sin embargo, cuando usted cumple con su responsabilidad, orando y ayunando, usted recibe una recompensa porque ayunar es nuestra responsabilidad.

Si estoy enfermo y Dios me sana, me está regalando la salud, pero si como saludablemente y me ejercito con frecuencia, estoy siendo responsable y Dios me recompensa con salud. El ser usado bajo la unción del Espíritu Santo es una recompensa, porque no todos son usados por Dios.

En el ayuno, Dios te promete una recompensa, siempre y cuando te comprometas con buscarlo y en tener comunión con Él, si buscas Su dirección y sensibilidad, Dios te recompensará en público. Cuando no eres visto por los hombres, ten por seguro que Dios te ha de recompensar por ello. El ayuno es algo entre tú y Dios.

Muchas personas cuando están ayunando y están en su trabajo, los invitan a comer y responden diciendo que están en ayuno, esto no es sabio, porque muchas veces son personas que no saben lo que es ayunar y que no lo van a entender, sea sabio, porque generalmente, cuando estás ayunando y la carne se está empezando a mortificar, viene un espíritu de lastima.

Los hijos de Dios siempre quieren regalos pero hay ciertas cosas que tenemos que cumplir y con las cuales tenemos que ser responsables, tenemos un ejemplo cuando vemos un hombre de negocios que le ha pedido al Señor por su empresa, este hombre se pasa todo el tiempo viajando y cuando la empresa empieza a ir mal va donde Dios y le pregunta: `Pero Señor, ¿qué pasó? Y Él le responde, te di una empresa pero no la cuidaste, no fuiste responsable.

Hablo de la responsabilidad porque tenemos que ser responsables de lo que hacemos y cuando ayunamos, muchos querrán manipularlo, el objetivo del ayuno no es dejar de comer, sino que lo hacemos para ser más espirituales. Tienes que ser sincero contigo mismo, así que si queremos ser bendecidos por Dios, mientras ayunamos, tenemos que hacer el ayuno sinceramente.

El ayuno causa beneficios en tu cuerpo, éste se limpia y desintoxica, el dolor de cabeza que sientes no es por el hambre, viene como resultado de todo lo que tu cuerpo está liberando porque te estás limpiando, el mal aliento viene porque están saliendo todas las toxinas.

El ayuno también te hace perder peso lo que es bueno para tu autoestima.

El ayuno tiene beneficio espiritual porque rompe con el poder del espíritu de demora, cuando ayunas, esto se rompe.

Daniel 10:2-3 dice:

 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas”.

En estas palabras, Daniel habla del gran conflicto que estaba viviendo y cómo fue afligido por 21 días, como resultado, el ayuno te acerca a lo sobrenatural de Dios.

Tus oraciones tienen que ser en secreto y conforme buscas la presencia de Dios durante el ayuno, tienes la certeza de que algo sobrenatural va a pasar. El ayuno no es sólo para sacrificar el cuerpo, es para perseguir al enviado de Dios, ese que Dios ya ha enviado para provocar el rompimiento que tanto has esperado.

¡Tus palabras en el ayuno tienen poder y autoridad, durante este tiempo, las palabras que salgan de tu boca mueven el correo de los cielos!

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