“Elegido desde la eternidad, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 12 de marzo de 2018

“Elegido desde la eternidad, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Jeremías 2:13 dice:

“Son dos los males en que ha incurrido mi pueblo: Me han dejado a mí, que soy fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, ¡tan agrietadas que no retienen el agua!”.

En este versículo podemos ver cómo hemos cambiado a Dios por nuestra propia voluntad y nuestros propios deseos.

Juan 4:10 dice:

“Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”; tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.»”.

Todos los que fuimos elegidos por Dios, tenemos un don y ese don es lo que te hace ser divino. Cuando sepas lo que eres en Dios, que tienes que estar pegado a la fuente, entonces vas a escoger otro nivel de vida.

Cuando decides hacer tu voluntad, estás desechando lo eterno de Dios. Tu voluntad es pasajera, pero lo de Dios es eterno. El don que Dios ha puesto en ti desde antes de la fundación del mundo, es despertado por el Espíritu Santo, eso es lo que te hace ser divino, lo que te diferencia de todo el mundo, esto quiere decir, que no importa en la condición que te encuentres, tu eres especial, no eres cualquier cosa.

El don de Dios es una manifestación del Espíritu para provecho, que te lleva a una conversión o a una manifestación de un estilo de madurez y ese don obligatoriamente tiene que ser despertado, porque si no despierta, aunque seas cristiano, no eres verdaderamente convertido; cuando ese don está durmiendo te involucras en una religiosidad.

La transformación lleva conversión y conversión significa otro estilo de vida. La iglesia está llena de personas transformándose, pero no convirtiéndose, porque el convertido adquiere otro estilo de vida y no uno corporal, sino moral y espiritual.

Por eso muchos perdemos lo que Dios nos ha puesto en las manos, porque nos quedamos en el proceso de transformación, pero no entramos en el proceso de conversión. Queremos todo lo de Dios, pero Él no nos va a dar todo hasta que no estemos convertidos.

1 Corintios 7:7 dice:

“En realidad, quisiera que todos los hombres fueran como yo; pero Dios le ha dado a cada uno su propio don, a algunos de alguna manera y a otros, de otra”.

Ir a la iglesia no es cumplir con una religión, sino que es el principio de encontrar cuál es el don que Dios ha puesto en tu vida. Cuando Dios saque ese don que ha puesto en ti desde antes de la fundación del mundo, te darás cuenta que todo lo que tienes ahora es ilegitimo, la tristeza, depresión, la condición de tus finanzas, amarguras, recuerdos, por eso la iglesia tiene que despertar el don, para que lo ilegitimo pase a ser legitimo aunque duela, pero solamente con el don despierto es que vamos a tener la fuerza y la autoridad para definir lo que necesitamos.

Lo que está dentro de ti es tan impresionante, que debes de sustituir lo religioso por lo verdadero. Hay algo tan grande dentro de ti, que se llama don, que no importa lo que estés pasando, si logras despertar ese don, Él se encargará de poner todo bajo control. Tienes que dejar salir lo que está dentro de ti.

Dios está esperando por una iglesia que despierte sus dones, está cansado de religiones y doctrinas, de fortalezas y conceptos humanos. Hay algo tan grande dentro de ti, que solamente tienes que dejar que el tiempo lo despierte y te levante. Tienes que despertar ese don, para que puedas beber del agua viva que es Cristo.

Tú eres esencia de Dios, eres una idea de Dios manifestada, nadie tiene que maltratarte, pero tienes que valorarte y saber lo que llevas dentro.

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