“Elegido desde la eternidad, 4ta. parte. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 26 de marzo de 2018

“Elegido desde la eternidad, 4ta. parte. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Es importante que la iglesia entienda que hemos sido elegidos desde la eternidad, porque cuando entendamos esto, nosotros vamos a tener otra visión de lo que es seguir a Cristo y de nuestra vida en este mundo.

¿Por qué debemos entender esto?

  • Para poder ser más firmes en las cosas de Dios y no llevarlo tan a la ligera.

En ocasiones se nos hace difícil el sacrificarnos para hacer los cambios y las cosas que tenemos que hacer para recibir la herencia de la eternidad. Si no sabes por lo que estás luchando, muy pocas veces te vas a sacrificar para conseguir lo que no conoces.

Cuando tú ves a través de la Palabra, bíblicamente, que fuiste elegido desde antes de la fundación del mundo, que fuiste heredero de lo que Dios tiene y que eres heredero de una vida eterna, eso tiene que motivar tu mente y tu corazón, para que empieces a sacrificarte y a buscar ese don que Dios tiene para tu vida.

En otras palabras, cuando entiendes esto, tienes que sacar de abajo todo lo que tienes para lograr conseguir el tener esa vida eterna. Esto nos lleva a nosotros a tener que ser mejor cristiano o mejor hijo de Dios.

El pueblo de Dios tiene que tener una motivación real del por qué tenemos que hacer los cambios y tenemos que tener la convicción de que realmente tenemos que ser cambiados y transformados. La mejor motivación que nosotros tenemos no es lo que podamos tener en este plano terrenal, sino lo que podemos tener en el plano de lo eterno.

Cuando sabes que eres elegido para vivir en la eternidad, tienes que cambiar tus conceptos, todas tus ideas, tu forma de vida, porque hay una herencia que ahora mismo no puedes ver, pero que existe en la eternidad.

El don que Dios ha puesto en nosotros cuando somos despertados, vivificados, es lo que nos va a llevar al acercamiento de la revelación de la necesidad de entregarnos a Dios, a tal punto que podamos ser herederos de esa herencia eterna.

El Señor quiere que entendamos que el proceso de nuestra vida en este caminar, es un proceso donde obligatoriamente tenemos que entrar a la parte de la formación para la vida eterna que Él quiere, por eso Dios nos da un don y a través de ese don Dios nos permite saborear lo que verdaderamente es la eternidad.

Cuando activamos ese don, empezamos a manifestar la esencia que Dios ha puesto en nosotros. Mientras no manifiestes ese don, la esencia de Dios no será manifestada. La construcción del camino a la eternidad lleva una sola palabra que nunca puede ser dejada, esta se llama humildad.

Por esta razón, el principio de la eternidad no es cuando tú mueres, sino que empieza aquí, este es el proceso. En el proceso de tu eternidad automáticamente tu espíritu es despertado, es avivado. Muchos son avivados, muchos son despertados, mas no todos son convertidos.

La vivificación y el despertar de tu espíritu obligatoriamente tienen que ir acompañada del conocimiento del pecado, porque de lo contrario estos se quedaran atados, no vas a surgir, no te vas a levantar. Hay hombres y mujeres que están siendo vivificados, despertados e inclusive están trabajando en la iglesia, pero se han olvidado del conocimiento del pecado y peor aún, se han olvidado de la herencia de la salvación y no hay salvación si hay pecado.

Conocimiento de pecado no significa que sepas que es un pecado; conocimiento de pecado significa que lo conoces, lo entiendes, pero lo rechazas. Tú nunca vas a rechazar nada que no conozcas porque esa es la naturaleza humana, pero cuando conoces algo que es malo o bueno, entonces lo dejas.

Para tu saber que tienes la herencia de entrar a lo eterno, tienes que entender que tu cambio debe venir de adentro hacia afuera, porque dice la Palabra que todo lo que sale de adentro por tu boca es lo que hace daño. Cuando tu cambio es de afuera para adentro, es un cambio almático, eso es religión, cambias por fuera pero por dentro sigues igual.

Cuando todos los cambios son erradicados en la mente, en el alma, son cambios que están a expensa de los cinco sentidos, por eso atribulan y sacuden.

Tu conversión significa ser despertado, vivificado y regenerado, tener control del pecado. La conversión es el resultado que te va a hacer anhelar la salvación. Mientras el hombre y la mujer tengan más convicción de pecado, avivamiento, despertar, más va a anhelar la salvación.

La salvación es la parte final a los cambios de la conversión del hombre. Cuando ves que un hombre muere más a su yo y al pecado, más va amando la salvación, porque salvación significa estar en los brazos de Dios.

El acto divino que Dios nos da tenemos que entenderlo, reconocerlo, porque cuando esto sucede tiene que empezar una lucha interna. Cuando entiendes que eres heredero, de dónde vienes, quién es tu fuente y que hay un don divino dentro de ti, pero tienes que lucharlo de adentro para afuera, no de afuera para adentro, ahí es que vas a entender que la vida cristiana es una lucha continua, porque esta no es una lucha con lo que te rodea ni con los problemas circunstanciales, es una lucha contigo mismo.

El Señor está dentro de ti, sobre ti y contigo, en otras palabras te dio las tres dimensiones:

  • Dentro de ti, para revelarte cual es el carácter de Cristo.
  • Sobre ti, tu manto.
  • A tu lado, para expresarlo.

Por eso tienes que empezar a sacar cosas de tu vida, tienes que hacer muchos cambios en todas las áreas. Te darás cuenta que esas áreas fueron vencidas, cuando vienen momentos de crisis y no salen.

El carácter de un hombre va a ser probado en medio de la presión, mientras esté todo bien no hay problema, pero cuando llega la presión, comienza el cambio.

Convertido significa hacer santa el área que no podemos domar para entregársela a Cristo, ahí entran tu carácter, tus actitudes, tu estilo de vida, todo, es morir a un yo completo.

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