Enfocándonos en el llamado de Dios

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera. Juan 17: 4

Nuestro paso por la vida es momentáneo. Dios determinó un tiempo, pero solamente Él sabe cuánto es. Conforme sea nuestro propósito, determinará los años que estaremos en el mundo de los vivientes. Pero esos años debemos aprovecharlos al máximo, enfocándonos en el llamado de Dios para que la obra que nos fue encomendada no se pierda por distracciones que solamente vienen a desenfocarnos.

A Jesús le bastaron tres años para dejar un legado que, aún después de dos mil años, permanece igual, como en los primeros días. Pero el precio que tuvo que pagar fue muy alto por causa de todo lo que quería apartarlo del propósito. Él lo apartaba primero y para nada se dejaba influenciar. Sabía que cada paso que daba estaba sembrando una semilla que afectaría la humanidad para siempre, seguro de que Su semilla no se perdería. Él sabía donde la depositaba; por eso, antes de morir dijo al Padre, con orgullo: “¡Consumado es!”

Enfoquémonos como el Apóstol Pablo, quien dijo: “Extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta”. Miremos la nuestra, y extendámonos hasta llegar a ella sin distracción.

Los comentarios están cerrados.

EnglishFrenchSpanish