“El espíritu de Leviatán. Mensaje de la Profeta Montserrat Bogaert”

Lunes, 17 de abril de 2017

“El espíritu de Leviatán.  Mensaje de la Profeta Montserrat Bogaert”

Muchas personas no identifican que tienen orgullo, porque lo que tienen se les hace imposible identificarlo, a menos que el Espíritu Santo los confronte y les de la convicción, porque su condición se ha vuelto un estilo de vida.

El orgullo es una trampa, te hace ver las cosas por encima de los demás, te ciega y no te deja ver dónde estás.

“Orgullo” significa exceso de estimación propia y de los propios méritos, es algo más por encima de lo que consideras que eres, te crees superior a todo el mundo.

El espíritu de orgullo se representa en la Palabra por Leviatán, este no te deja entender la palabra de Dios, cuando el pastor predica siempre sacas tus propias conclusiones, porque consideras que tienes más conocimiento; por eso en las personas orgullosas no hay cambio ni transformación, porque la palabra no penetra, el concepto que tienen de ellos mismos es tan alto que no le permite ver las áreas que tienen que ser trabajadas y cambiadas.

Los espíritus relacionados al orgullo son:

  • Brujería.
  • Contención.
  • Rebeldía.
  • Adivinación

1 Samuel 15:23 dice:

“Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”.

Cuando el espíritu de orgullo se manifiesta en ti, sale y se rebela, le recuerdas a Dios la rebelión que sucedió en el cielo con Lucifer.

Ezequiel 28:17 dice:

“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti”.

Hay personas que cuando la halagan mucho se lo creen tanto que se enaltecen. El orgulloso no valora lo que Dios hace en su vida.

Proverbios 8:13 dice:

“El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco”.

En otras palabras, Dios odia al orgulloso, prepotente, jactancioso. El orgulloso siempre está escondido en una falsa humildad, pero en una situación específica siempre sale, hay algo que lo conecta, que da a luz al espíritu de Leviatán.

El orgullo mata las personas espiritualmente, por eso Dios siempre quebranta al orgulloso. Para el que tiene la condición de servir no de ser servido, no existe el orgullo, aunque en diferentes áreas tú puedas ser un siervo, hay áreas que no has querido entregar y es ahí donde se posiciona y se manifiesta el espíritu de Leviatán. Por eso debes entregar el cien por ciento de tus áreas, para que ninguna quede bajo el dominio de ese monstruo, porque él representa un pez marino, un dragón, daña los demás.

En 2 Reyes 5:1-18 la Palabra habla de un hombre llamado Naamán, este era el capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él, el Señor le había dado la victoria a Aram, también era un guerrero valiente; es decir era la mano derecha del rey porque había vencido a los enemigos.

Naamán tenía un exceso de estimación, en otras palabras se le subieron los sumos a la cabeza, pero tenía una condición y es que era leproso; él nunca vio su condición porque era orgulloso. El orgulloso nunca ve el área donde Dios lo está trabajando, porque el orgullo quiere tapar las áreas débiles que tiene y se hace el ignorante.

La lepra es una maldición, esta puede ser la destrucción de tu familia, una enfermedad o tus hijos en el mundo, esta se manifiesta de una manera que solo tú puedes saber en la condición en que estás viviendo. Por eso debes salir del espíritu de orgullo, porque este te ciega, te tapa, no te deja ver.

¿Qué ganaba Naamán con ser un gran guerrero, valiente y tener la estima del Rey si era un leproso, para qué le valía si era desechado? Pero Dios empezó a tratar con Naamán, porque los orgullosos consideran que los demás son insignificantes, el único que sabe es la persona que está llena de orgullo.

No hay dinero, ni nada que te pueda sacar de esta condición, ni tu apellido, ni tu negocio, nada. Hubo una esclava israelita que pasó a ser la criada de Naamán y de su esposa, que al ver la condición de este le dijo: “Si mi Señor visita al hombre de Dios, al profeta, él lo sanaría”, en otras palabras hay una esperanza. La única esperanza para el orgulloso es la presencia de Dios, en ella encontrará sanidad y liberación, solo en las manos de Él.

Naamán estaba buscando su sanidad, él fue donde el Rey de Samaria y le llevó oro y plata, pero el orgulloso cree que los demás no le pueden aportar nada, que el único que puede aportar es él.

Este hace alarde de lo que tiene, poniéndolo como garantía de lo que quiere conseguir. El Rey se enojó porque le habían enviado a sanar a un leproso y el profeta Eliseo le pidió que se lo mandaran a él, pero el profeta no aceptó la condición de Naamán, este trabajó su orgullo y le mandó un criado.

Cuando el criado le dio el mensaje de que se fuera a lavar en el Jordán 7 veces se enojó, porque el orgulloso se enoja cuando no hacen lo que él dice y cuando no le salen las cosas como él piensa. Ya él tenía un concepto de lo que Eliseo debía de hacer, él no fue humilde a buscar su sanidad, el orgulloso nunca piensa ser humilde, piensa que el otro es atraído por lo que él tiene.

Eliseo podía salir y sanarlo pero Naamán se iba a quedar con el mismo problema. Dios te puede hacer un milagro pero si te vas a quedar con el mismo orgullo, El prefiere que el milagro se detenga, a primero liberarte del orgullo. Puedes estar orando por las finanzas y Dios detiene de sobreabundarte, para que reconozcas que has parado las finanzas por el orgullo.

Naamán comenzó a poner condiciones y dijo que en vez de sumergirse en el Jordán, el podía hacerlo en otros ríos mejores que ese, nunca bajó, descendió, se humilló, él prefería ir a los ríos de renombre porque el Jordán era donde iban los desechos, allí Dios lleva a los orgullosos, donde están los desechos para que reconozcan su condición.

El orgulloso siempre guarda las apariencias. Muchos prefieren irse y no aceptar la disciplina, abortan el plan de Dios en vez de recibir la corrección, pero donde quiera que vayan llevarán la misma enfermedad y el mismo espíritu.

El único que debe pensar por encima de ti es Dios, no tú mismo. A veces los títulos no permiten que las personas sean corregidas, Naamán tenía el título por encima de su condición de lepra. Es hermoso ser humilde, dice la palabra que Jesús se humilló hasta los sumos para ser enaltecido.

Después de todo Naamán bajó al Jordán, esto significa que se humilló. Hasta que no te humilles, Dios no podrá hacer la obra en tu vida. La palabra Jordán significa descender.

Dios tiene que procesar a todo Naamán, el proceso de este fue de la siguiente manera:

  • Hablándole a través de una esclava.
  • Luego va donde un rey que no lo acepta, casi lo manda a matar.
  • El profeta no lo recibe, lo deja en la calle.
  • Le mandan un mensajero porque el profeta no salió.
  • Por último lo manda a zambullirse en el Jordán, en el río de los defecales.

En ninguna de las etapas asumió, entendió ni reconoció su condición.

El Señor te pasa por etapas y procesos para evitarte que llegues a sumergirte en los desechos y que reacciones. Quítate el traje y pelea con la posición de humildad.

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