“Cómo ser investido de la fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 30 de octubre de 2017

“Cómo ser investido de la fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Fe es la gracia mediante la cual Dios capacita al hombre para creer en Él y confiar plenamente en Sus promesas. Es una gracia, es un don que Dios nos da. Por eso el origen de la fe es Dios mismo, Él es la fe y quien da la fe, el hombre no te da la fe.

Efesios 2:8 dice:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”.

Un don espiritual es lo que se emplea comúnmente para referirse a la capacidad que Dios les da a los creyentes para el servicio, para organizar la obra del ministerio en la iglesia. Es decir, Dios es el que nos capacita a través de los dones.

Un don es como un nivel espiritual que Dios te da, donde te capacita para tu hacer el ministerio y la obra que Dios quiere que tú hagas, por eso hay diversos dones, ahora bien, todos los dones son espirituales. Se llaman dones espirituales porque vienen del Espíritu Santo, vienen del Padre a través de la obra redentora del hijo.

Eso significa que mientras más intimidad tengas con el Espíritu Santo, mientras más lo conozcas, más avivamiento tienes en los dones que Dios te ha dado. Hay un montón de dones que ya Dios te dio y por no tener esa conexión, esa intimidad con el Espíritu de Dios, esos dones no están siendo activados en tu vida; por ejemplo el don de la fe, tú necesitas al Espíritu Santo para que ese don de la fe se active para que puedas creer en Él ciegamente y puedas creer en Sus promesas.

Efesios 4:7 dice:

“Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo”.

La fe es un don y la gracia también es un don. Si dice que por gracia nosotros somos salvos, entonces hay un don en nosotros que nos lleva a ser salvos por la gracia. Si entendemos esto, con más deseos deberíamos tener intimidad con el Espíritu Santo, para que active los dones de la fe y de la gracia.

Romanos 12:3 dice:

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

La fe es un don, pero esta lleva una medida. La palabra medida significa algo que me puede enseñar diferentes dimensiones. Si la fe lleva una medida, eso significa que la puedes cuantificar. Dios no les dio a todos los hombres la capacidad para tener una misma fe, pero si nos dio una misma medida y de nosotros depende el resultado que tenga esa medida; es decir, esa medida de fe puede ser mucha, poca, demasiada o ninguna.

La medida de fe es un don para la obra del ministerio al que nos ha llamado Dios y para echar mano a la vida eterna, por eso muchos no hacen la obra de Dios ni se comprometen, porque su medida de fe es muy baja, no está activa. Mientras más fe tienes, menos carga te da el servirle a Dios, menos complicaciones tienes en la casa de Dios, porque mientras más fe tienes, más frutos y obediencia tienes, más creces y más maduro espiritualmente eres. La fe es el parámetro que Dios tiene para saber en qué nivel estás como creyente, no son las obras.

1 Timoteo 6:12 dice:

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”.

Sin fe no hay vida eterna y vida eterna significa vivir la misma vida que vive Cristo. La palabra pelear en griego es “Agonizomai”, de ahí viene la palabra agonizar y agonizar significa luchar con persistencia hasta la muerte. La vida eterna es la vida de Dios en nosotros.

Efesios 2:1 dice:

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

Para tu tener la vida de Dios en ti, debes tener fe. Lo que te hace ser un receptor de la vida de Dios y de todo lo que Él quiere para tu vida, se llama fe. Una parábola tiene una fuente de energía y por esa fuente es que pasa para mandar y recibir, esa parábola eres tú y esa fuente de energía que envía y recibe la señal, se llama fe. Para aumentar tu fe tienes que tener experiencias con el Espíritu Santo.

1 Juan 5:11 dice:

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”.

Juan 17:3 dice:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.

Si el conocimiento de Cristo nos da vida eterna, ¿cómo quieres conocer a Cristo sin fe?, por eso la fe no es solamente para creer, la fe te da como resultado la vida eterna y la vida eterna no es cuando te mueras, puedes empezar a vivir la vida eterna aquí. La vida eterna es vivir la vida de Dios y vivir la vida de Dios es que estás en paz, tienes gozo, prosperidad, bendición y eso solo se puede localizar con fe.

Deja de luchar con tu propia fuerza, con tus pensamientos y deseos, permite que ese don y esa gracia que Dios te ha dado empiece a creer en tu vida y dale la oportunidad a Dios de empezar a vivir en fe y veras los resultados. Mucha gente entra con fe, pero no sigue con fe, otros entran con fe, siguen con fe, pero no esperan en fe. Fe es decir: ¡ESTA HECHO!.

Hechos 3:1-6 dice:

1Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.

Pedro no pudo darle fe a este hombre porque la fe sólo la da Dios, pero sí le dio de la vida de Cristo que él tenía; esto sucedió porque Pedro tenía fe en Su nombre, por eso necesitas algo diferente a lo que tienes. La iglesia tiene que andar y caminar en la vida eterna de Dios, para poder reflejarlo por la fe.

Por eso, si tú quieres tener fe para hacer un montón de milagros, estás equivocado, tu fe tiene que entrar primero para demostrar la vida eterna de Dios en ti y ella es la que va a hacer los milagros.

Hechos 2:1-4 dice:

1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

Hechos 2:16-18 dice:

16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

Lucas 24:49 dice:

“He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”.

El diccionario americano webster, de la lengua inglesa publicado en el 1828, observa que la palabra investir es total, es decir, poner, proporcionar o revestir de algo. Investir no es ponerte una vestidura normal, es como meterte en algo que te haces parte de ese algo.

El poder de Dios es una investidura, no solamente está dentro de ti, sino que también está en tus manos. La fe sin el Espíritu Santo no tiene poder, por eso tanta gente en las iglesias diciendo que tienen fe, pero no han tenido intimidad con el Espíritu Santo y no tienen poder, necesitan ser investidos y para ser investidos necesitan ir a un lugar. Dios siempre te va a indicar dónde serás investido.

Gálatas 3:27 dice:

“Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.

En otras palabras, cuando eres revestido por el poder de Dios, por el Espíritu Santo, estás teñido de Él.

2 Corintios 4:13 dice:

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”.

La fe no es solamente un don, una medida, la fe es un espíritu, porque para tu luchar contra la incredulidad que es un espíritu, la fe tiene que ser un espíritu, por eso para tener fe tienes que andar en tu hombre espiritual, porque un espíritu solamente se transmite con otro espíritu.

Por eso cuando tienes fe y hablas todo el mundo cree, tu contagias, porque eso es un espíritu, por eso para moverte en fe tienes que moverte en tu hombre espiritual, no en tu hombre almático, no te puedes mover en tus emociones, en tus sentimientos ni en tus recuerdos.

Cuando tienes fe, el favor y la gracia de Dios van delante de ti, Él es quien te va abrir las puertas; seduce a Dios con la fe. Sin fe es imposible agradar a Dios. Más que preocuparte por tu necesidad, que es lo que te hace buscar de Dios, preocúpate de ser revestido de ese poder del Espíritu Santo y lo que Dios te va a dar te vendrá por añadidura.

¿Por qué no tienes fe?

Gálatas 2:20 dice:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

Lo que a ti te gusta y te agrada no deja que te crucifiques. Para empezar a tener fe lo primero que tienes que hacer es crucificar todo lo que Cristo crucificó por ti, tus pecados y lo segundo es morir a tu YO.

Fe no es esperar que Dios te hable, no es esperar ver a Dios, fe es saber que Él te habla, que lo ves, que caminas con Él, que está contigo y que cumple Su promesa, eso es fe. Una fe sin ser investido por el Espíritu Santo es una fe sin poder.

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