“La avaricia no te permite tomar tu cosecha. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 31 de julio de 2017

“La avaricia no te permite tomar tu cosecha. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Efesios 5:1-3 dice: 

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos”.

En estos versículos nos damos cuenta cómo Dios pone la avaricia junto con pecados carnales, porque  muchas veces creemos que estamos haciendo las cosas bien para Dios y no es así.

Proverbios 23:6-8 dice:

“No comas pan con el avaro, ni codicies sus manjares; porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo. Vomitarás la parte que comiste, y perderás tus suaves palabras”.

1 corintios 6:10 dice:

“Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”.

Avaricia es el apego desordenado a las riquezas, es amor al dinero, que lo codicia y que no escatima el uso del medio ilícito para conseguirlo.

En el Antiguo Testamento es el término betsa que significa lucro, ganancia con sentido deshonesto, es el término que se usa para codicia.

Proverbios 28:22 dice:

“Se apresura a ser rico el avaro, y no sabe que le ha de venir pobreza”.

Avaro es como un sinónimo de tacaño. Todo el que es avaro nunca llega a tener nada. Los verdaderos creyentes de Dios no encubren la avaricia ni a los avaros.

1 Tesalonicenses 2:5 dice:

“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo”.

La costumbre de los verdaderos creyentes debe de ser sin avaricia.

Hebreos 13:5 dice:

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”.

Hay quienes retienen más de lo que deberían dar y le viene pobreza; nuestro Padre Celestial da semillas para sembrar, a todos. La semilla que tú siembras es tu futuro, es decir, que tu futuro será como siembres esa semilla.

Hay semillas de tiempo, que si no la siembras vas a perder todo lo que amas. Si no siembras tiempo en tu matrimonio vas a tener problemas; si no siembras tiempo en tus hijos, vas a criar hijos con problemas; si no siembras tiempo para Dios vas a tener problemas, es decir, el tiempo es una semilla.

Hay semillas físicas, un buen regalo, una buena ofrenda. Hay semillas de palabras, cuando le dices cosas positivas a otros estas sembrando una semilla de palabra. Hay semillas de revelación, esta es poderosa porque cuando siembras una palabra de Dios, el que la cree puede tener vida eterna. Dios da pan al que come y semilla al que siembra.

2 Corintios 9:10 dice:

“Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios”.

Cuando te dan semilla y tú siembras, te van a dar pan y te van a multiplicar, por eso tienes que entender lo que es la ley de la siembra. La ley de la siembra y la cosecha es la ley más poderosa que existe, esta ley, inclusive, está dentro de las leyes físicas, por eso dice que cada acción corresponde a una reacción.

La ley de la maldición crece sola, es satánica y está plantada en la tierra. Lo único que rompe la ley de la maldición es la ley de la siembra; lo único que invalida esa maldición es la siembra. 

Gálatas 6:8 dice: 

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

Hacer el bien significa sembrar para que puedas cosechar, si siembras odio, maldad, envidia, eso recibirás.

La avaricia en la biblia está condenada, porque la avaricia no te dejará sembrar y tu futuro está en tu semilla, por eso el enemigo le pone el egoísmo al hombre para que sea avaro, porque él sabe que mientras más avaro seas, menos vas a sembrar; por eso el hombre cada vez es más egoísta, piensa más en sí mismo, debido a esto es que la avaricia está condenada.

Todo lo que siembres tiene que venir con cosecha. Hay muchos matrimonios con problemas, porque piensan que cada vez que siembran la cosecha será automática, otros quieren cosechar cuando nunca han sembrado; conforme sea la cosecha que necesites, así tiene que ser tu semilla.

El ciclo de la cosecha es:

  1. Tener la semilla.
  2. Sembrarla
  3. Cuidarla
  4. Cosecharla

Para mantener la cosecha, automáticamente coseches tienes que volver a sembrar para mantener el ciclo. Muchas personas siembran y cosechan pero no vuelven a sembrar más, por eso el ciclo no se completa porque cuando tú coseches, de la misma cosecha que tuviste, tienes que guardar semilla para seguir sembrando y que el ciclo no se pare.

Cuando la cosecha es abundante, tienes que tecnificarte para que esta no se pierda. Tecnificarte significa crecer espiritualmente para que puedas seguir cosechando abundantemente. ¿Cómo te tecnificas? Oración, ayuno, cilicio y siembra de la cosecha todo el tiempo.

El principal problema de los creyentes es que siembran sin revelación y por eso no saben cosechar; siembran con emociones, sentimientos, necesidad, por interés, pero no siembran por revelación. La gente del mundo sabe sembrar y cosechar, sin embargo el cristiano no.

Dice la Palabra que las personas del mundo son más sagaces que los hijos de luz, porque cuando ellos siembran son persistentes, no se distraen, no le tienen miedo a nada y cuando siembran, hasta que no cosechan no lo sueltan, mientras que los cristianos se cansan, desisten, se hartan, porque les falta coraje. En el mundo defienden la cosecha con mentiras y engaños, pero en Dios se defiende con rodillas, adoración, ayuno, cilicio, pero a la carne no le gustan estas cosas, por eso se cansan y no cosechan.

Marcos 4:29 dice:

“Y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado”.

La hoz significa intercesión, oración, ayuno, cilicio, adoración, es la cuchilla con la que se siega y se corta el fruto.

En Génesis 26:12-17 vemos como Isaac sembró en Gerar donde otro no podía sembrar. Se hizo fuerte, victorioso, importante, porque Isaac sembró en una tierra donde no se daba nada. Mientras más grande es la cosecha, más tienes que prepararte.

Hay que saber retener la cosecha y hay gente que no la sabe retener, por esta razón Israel no entró a la tierra prometida, ellos entraron y por los gigantes no la tomaron, no tenían coraje para pelear contra ellos.

Debido a esto, el Señor tuvo que matar una generación para que subiera otra con coraje a recibir su cosecha. En este tiempo hay generaciones que Dios va a tener que matar para que suba una nueva generación que aprenda a coger la cosecha del Reino.

Si no peleas tu cosecha, es como si la sembraras en el desierto, por eso Dios tuvo que remover esa generación, para que Su iglesia pueda crecer.

La intención del Señor es bendecirte, prosperarte, que tú coseches todo el tiempo.

3 Juan 1:2 dice:

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Viene un día de abundante cosecha para tu vida, pero tienes que tener la hoz en la mano. Júntate con personas que tengan semilla y sean sembradores, porque algo vas a aprender, no te juntes con los avaros, gente codiciosa, porque vas a tener problemas y vomitarás todo lo que te comas. Mucha gente retiene más de lo que debe dar y se le va a podrir.

El avaro siempre está criticando, juzgando, es competitivo por envidia, miserable, egoísta, solo piensa en él; hay personas que son avaros hasta para adorar a Dios y ofrendar. Si buscas la cosecha sin sembrar, eres un codicioso y dice la Palabra que estos no entrarán en el Reino de los cielos.

Cuando hablo de semilla es algo más profundo, más grande, te estoy hablando de sembrar virtudes para cosechar virtudes. Mientras más siembras para Dios, más bendecido eres.

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