“La Familia en el Corazón de Dios, 2da. parte. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

“La Familia en el Corazón de Dios, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Dios no está buscando familias perfectas, Él está buscando familias dispuestas, para esto Dios dejó la Iglesia, para que las familias que no son perfectas, dentro de la Iglesia, pasen a estar dispuestas.

Elías fue uno de los profetas que tenía la unción de restauración de familias, Dios cerró el Antiguo Testamento en Malaquías diciendo que iba a volver el corazón de los padres a los hijos y el de los hijos a los padres, 400 años después el Nuevo Testamento arranca en Lucas con Juan El Bautista que viene con el espíritu de Elías  para traer los corazones de los padres  a los hijos y de los hijos a los padres y esto no se está cumpliendo en este tiempo.

Elías que tenía esta unción vino a restaurar la paternidad, en el tiempo de Elías había rebeldía en los padres y en los hijos y todas las familias se apartaban de Dios y adoraban otros dioses, a los baales, las familias estaban desintegradas y Elías tuvo que enfrentarse y pelear con un espíritu que desintegraba a las familias.

1 Reyes 18:1-40 (RV1960)

“Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo.  Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; más de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres”.

Si vamos a hablar de la familia tenemos que hablar de Jezabel, porque este espíritu pude tanto tomar a un hombre como a una mujer.

1 Reyes 19:1-4 (RV1960)

“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.  Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.  Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.  Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”.

Detrás de Jezabel, siempre hay un Acab, éste es un hombre débil de carácter, controlado y títere de Jezabel.

Acab se entera de lo que ha hecho Elías con los profetas y en vez de buscar su ejército y defenderse, fue y buscó a Jezabel. La historia nos enseña qué tan fuerte es este demonio, porque aún Elías habiendo ya matado a 450 profetas, cuando supo que Jezabel venía tras él, huyó y se escondió. Hay muchos hombres con temor a las mujeres, porque éstas los tienen controlados, son hombres que no saben qué hacer ni qué decidir, en estos casos, la mujer es la que habla y decide.

Elías se deprimió y se echó debajo de un enebro, Jezabel lo manipuló y controló y vemos cómo la situación también se da en los hombres cuando son muy controladores, la mujer quiere comprarse algo y el hombre decide el tamaño y el color, controla su cuenta y tarjetas y revisa su teléfono, porque el espíritu de Jezabel controla, manipula, infunde temor y es un espíritu frio, que lo calcula todo y mentaliza las situaciones programando lo que va a hacer.

Elías quedó devastado porque permitió que el temor infundido por Jezabel lo dominara, el espíritu de Jezabel le quita la osadía y la creatividad al hombre, y la mujer se levanta como la osada y se convierte en la que todo lo hace.

En la Palabra encontramos una situación en la que Acab se enamora de una viña y se acerca a Nabot, el dueño para decirle que la quiere, éste le contesta que es una herencia y que la propiedad no está en venta. Acab sale de aquel lugar deprimido porque no consiguió comprar la tierra, Jezabel le pregunta por qué está triste y abatido y ésta trama todo un plan para conseguirle esa tierra… donde hay un espíritu de Jezabel, los hombres no gobiernan la casa.

Ni Elías ni Eliseo pudieron acabar con Jezabel, Jehú lo hizo, después de ser ungido para hacerlo. El espíritu de Jezabel está en contra de la autoridad.

Elías le cortó la cabeza a los 450 profetas de baales, y en el Nuevo Testamento vemos cómo Herodías hizo lo mismo con Juan El Bautista que venía con el espíritu de Elías, Herodías le pidió al rey la cabeza de Juan El Bautista, aquí vemos la magnitud de este demonio, Juan venía con esta unción para atraer los corazones de los padres  a los hijos y de los hijos a los padres y mató a Juan El Bautista para que esto no ocurriera, lo que ella no sabía era quien venía después, Cristo Jesús, como único restaurador  de la familia.

En la Iglesia de hoy en día hay un choque entre el espíritu de Elías y el espíritu de Jezabel, cuando hay una mujer que prácticamente no viene a la Iglesia después de haber orado por mucho tiempo para que su esposo llegara  a los pies de Cristo y cuando sucede, la mujer se queja por todo el tiempo que el hombre dedica a las cosas de la Iglesia, atención a esto.

Jezabel es un espíritu muy destructor, es rebelde y brujera, si el hombre no toma su posición de sacerdote en el hogar, el espíritu de Jezabel le corta la cabeza, lo que significa anularlo como hombre, Jezabel no quiere ayudar ni le interesa, este espíritu se involucra con las autoridades en la Iglesia y en la familia y sólo le gusta el área financiera, todo hombre y mujer con este espíritu le gusta la buena vida y la mujer Jezabel se preocupa para que el hombre financieramente produzca pero no para que crezca en el Señor, a ella no le interesa que el hombre sea sacerdote de su familia, ella más bien quiere ser sacerdotisa, cuando la mujer es así, vemos que los hijos son más cercanos y amigos de la madre que del padre, Jezabel también es seductora y no se sujeta, convierte al hombre en un Acab, se vuelve pasivo, temeroso y sin personalidad.

Tenemos que entender que el hombre y la mujer son iguales, sólo que con propósitos diferentes.

La mujer vino para procrear y ser complemento, la mujer necesita más amor y cuidado que el hombre, necesita mayor entendimiento porque su naturaleza es procrear.

Antídoto para Jezabel

  1. La mujer sometida al hombre y el hombre sometido a Dios. Cuando el hombre está sometido a Dios, todo lo que haga, lo hará por Él.

Efesios 5:22-24 (RV1960)

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;  porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.  Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”.

  1. La mujer debe honrar y alabar a su marido. Darle gloria a las proezas de su marido, hay mujeres que no lo alaban, más bien los destruyen.

Efesios 5:25 (RV1960)

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.

1 Pedro 3:1-7 (RV1960)

 “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,  considerando vuestra conducta casta y respetuosa.  Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,  sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;  como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.  Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.

Mujer casta significa íntegra y honesta, el respeto hacia su marido está por encima de todo. Al hombre le gusta ser alabado. La mujer debe ser afable.

La rebeldía en la mujer no va a lograr cambiar al marido, sino más bien, el amor de Cristo en ella.

La familia salió del corazón de Dios y el hombre y la mujer tienen que tomar cada uno su rol para que podamos ser los encargados de la nueva generación que viene.

 

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