“La Fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 06 de noviembre de 2017

“La Fe.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Romanos 1:15-17 dice:

15 Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. 16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

En estos versículos nos damos cuenta que el apóstol Pablo no se avergonzaba del evangelio, de llevar la palabra de Dios, de decir que es hijo de Dios y esto es importante que muchos de nosotros lo entendamos, porque cuando a ti te da vergüenza decir que eres hijo de Dios o cristiano, estás demostrando que no tienes fe.

Para tu ser salvo tienes que tener fe, por eso una religión y una relación son totalmente diferentes,  cuando sigues una religión no necesitas fe, pero cuando sigues una relación si necesitas fe.

Muchas veces queremos hacer justicia nosotros mismos, pero no es así, necesitas fe para esperar la justicia de Dios, para enamorarlo y que Él pueda hacer justicia por ti. El creyente vive en situaciones y cambios continuos y en cada estación va a necesitar diferentes niveles de fe.

El ser creyente de Dios es un movimiento continuo, Dios no es estático, Él está en constante movimiento. En la situación que estás hoy y la fe que tienes para resolver el problema en el que estás, no puede ser la misma fe para el nivel que te viene con Dios. No te preocupes por la situación que estás viviendo ahora que lo que Dios está haciendo es preparándote otro nivel para recibir las bendiciones que Él te tiene.

El problema está en que perdemos la fe donde estamos, desistimos, desmayamos y ahí es donde no podemos entrar, mientras más se aprieta la crisis, métele mas fe. Dios no anda detrás de resolverte tus problemas, Él anda detrás de ti para que le demuestres que tienes fe; automáticamente le demuestras que tienes fe, Dios te saca de donde estás y te lleva a otro nivel, porque la fe te hace crecer.

A Dios no le importan tus problemas, a Él le importa que le demuestres que tienes fe para salir del problema. Con la fe en la que estás viviendo ahora no podrás alcanzar el nivel nuevo que te trae Dios. Cuando Dios te da una bendición, conforme sea el tamaño de esa bendición tu vas a necesitas una fe mas grande.

No te conformes cuando te llegue la bendición, si Dios te sorprendió con una bendición grande, prepárate que la que te está preparando es más grande que la que te acaba de dar. No te conformes donde estas, ese no es tu lugar. Por eso la fe no puede ser estática, la fe tiene que crecer.

Desmayamos, nos caemos y empezamos a quejarnos. Todos los que están en Cristo, en Dios, todo lo que le sucede deben verlo como una universidad de crecimiento. Sigue metido con Dios, empieza a creerle a Dios que Él te dará un de repente, porque dice la Palabra que los justos por fe vivirán y la palabra vivir significa que no te falta nada. Vida ya tú tienes, pero la vida que Dios te está dando, es la vida que no te faltará nada.

Preocúpate por presentarte delante de Dios justo y con fe y Él se va a encargar de abrirte las ventanas de los cielos y darte lo que necesitas.

2 Corintios 3:18 dice:

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Para cada nivel de gloria tienes que tener un nivel de fe. No somos transformados porque no creemos en la Palabra ni en Dios y lo que te asegura la fe es vivir en la Palabra.

Juan 11:40 dice:

“Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”

Al que cree significa al que tiene fe. Ver la gloria de Dios significa caminar con Dios, verlo a Él y que nada te hace falta. Como creyente tienes que tener una fe defensiva, esta fe es una fe producida por las fuertes pruebas que pasamos con las cuales aprendes a defenderte a través de los enfrentamientos de esas pruebas.

Estas pruebas te dan experiencias de primera mano, de victorias. Cuando tienes estas experiencias de lo que Dios ha hecho contigo en el pasado no muy lejano, pero tampoco muy cercano y te vuelve la prueba, sabes que si Dios lo hizo una vez lo puede volver a hacer.

Fe defensiva es la fe que te protege a ti mismo, porque obtuviste esa fe en grandes desiertos, tratos, quebrantamientos, saliste bien, en victoria y cuando te vuelva de nuevo sabes cómo enfrentarlo porque ya lo viviste. Esta fe te protege cuando alguien te dice lo que no quieres creer.

Esta fe defensiva aumenta en nosotros por la espada del espíritu de la Palabra, no hay fe defensiva si no haces vida la Palabra, porque las promesas que hay en la Palabra es lo que te va a dar fuerzas para defenderte. Cuando aprendes a defenderte por fe, empiezas a prepararte para la guerra.

Para tener una fe fuerte tienes que tener esa fe defensiva, una fe de oración y no cualquier oración, es una oración impertinente, insistente, persistente, ahí se obtiene lo que pides; esa oración molestosa, no es una oración de guerra, es una oración de preparación de guerra que tú mantienes y está firme.

Tienes que depender totalmente de Dios, no hay alternativa. Tú no tienes una oración persistente porque siempre tienes una alternativa; cuando no tienes alternativa, lo único que te queda es orar.

Efesios 6:18 dice:

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.

Velar significa que no te duermes, que eres persistente. Mucha gente con fe y automáticamente el enemigo le robó el motivo de la fe, se cae; el no podrá tocar tu fe porque es una medida de Dios, es un espíritu, pero si te puede robar el motivo de la fe porque no tienes fe persistente.

El pueblo de Dios pasó el desierto teniendo todo lo que necesitaban y todavía no habían llegado a la tierra prometida. El desierto es la escuela que tú aprendes para depender totalmente de Dios, este campo de entrenamiento es duro, pero te prepara para la guerra, por eso no te puedes conformar con estar dando vueltas todo el tiempo en el desierto, porque en el desierto tienes lo suficiente, pero tú no has sido llamado a vivir en lo suficiente, tú estás llamado a vivir en lo sobreabundante dice la Palabra. Muchas personas se conforman con lo que tienen, se conforman con lo que están pasando y cuando esto sucede, estás dando vueltas en el desierto.

Cuando el pueblo de Dios aprendió este nivel de fe persistente, empezó a ganar todas las batallas y entró a la tierra prometida. Para ir a la guerra a buscar tu herencia, tu bendición, tu promesa, tienes que aprender esta fe para defenderte a ti mismo y tienes que aprender esta fe de oración persistente para reclamar.

El otro nivel de fe es el nivel de guerra.

Lucas 18:1-8 dice:

1También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”.

Dios opera en fe y si tú no operas en fe, estás mal funcionando, necesitas fe. Cuando entras en el ámbito de la guerra espiritual las tentaciones te van a hacer desmayar porque es muy grande la furia que te va a venir del enemigo, ahí tienes que tener fe persistente. Después de la oración persistente ya no tienes que hacer guerra, lo que tienes que hacer es ir al estrado del juez. Dios mira tus errores, pero también mira la fe con la que quieres salir de tus errores.

Lucas 18:7 dice:

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?”

¿Cómo crecer en la fe?

  1. Tienes que estar desesperado. Solamente los que están desesperados consiguen crecer en esa fe.

Mateo 5:6 dice:

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

  1. Hazte dependiente de Dios. La fe viene de Dios.
  2. Saca la incredulidad, ese es un espíritu, peléalo porque ese espíritu de incredulidad ataca la fe.
  3. Déjate persuadir por la Palabra de Dios, deja tus pensamientos, razonamientos, estructuras, paradigmas, quítalo y créele a Dios.
  4. Haz vida la Palabra que tú lees.
  5. Sé humilde y enseñable, déjate enseñar. El que es orgulloso, vanaglorioso, prepotente, no logra tener fe.

Juan 5:44 dice:

“¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?”.

  1. Ejecutar la fe que tiene tu medida.

Santiago 2:17 dice:

“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.

Si cometes un error debes de reconocerlo, levantarte y no cometerlo más, eso es fe. En apocalipsis el Señor le hace siete promesas al que vence y para tu vencer tiene que ser por fe.

1 Juan 5:4 dice:

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”.

2 Timoteo 4:7 dice:

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.

Cuando Pablo dice “he guardado mi fe” significa que hasta en el último momento en que Pablo fue a la presencia de Dios, mantuvo su fe. No importa lo que estés pasando, no importa en la situación que estés, no pierdas tu fe, guarda tu fe, créele.

El primer problema de los hijos de Dios en las iglesias es que no tienen vida de oración y esa vida de oración persistente es lo que nos hace tener comunión con Dios y el tener comunión con Dios es lo que nos da experiencias con Él. Nunca podrás tenerle fe a algo o a alguien que no conozcas, necesitas conocer y entender a quien le vas a tener fe.

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