“La independencia te esclaviza. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

“La independencia te esclaviza.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Génesis 2:7-9; 15-17 (RV1960) dice:

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.  Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.  Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”.

V.15-17 “ Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.  Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;  más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.

La autoridad delegada que el hombre recibió era para ejercer dominio y señorío en la tierra, y cuando Dios le sopló de Su aliento, no solamente le sopló vida, sino aliento con autoridad.

La autoridad delegada que recibió Adán solamente la tendría mientras el hombre se mantuviera en sumisión y obediencia al reino de Dios, era con esa condición; y parte de esa condición era que no comiera del árbol del bien y del mal. La palabra reino en griego es Basilea, que significa gobierno y autoridad de Dios, y cuando Cristo dijo “venga Tu reino”, estaba diciendo que venga Su gobierno y este gobierno viene a ti de una manera invisible que es el Espíritu Santo y se une a tu espíritu, haciéndose visible a través de tu cuerpo.

Tu cuerpo es el que hace y dice si tienes la autoridad invisible de Dios en ti. El Espíritu santo es invisible y toca tu espíritu invisible pero tu cuerpo que es visible es el que lo recibe, pero es a través de tus actitudes y pensamientos que vas a decir si tienes autoridad o no.

Por eso dice la Palabra que por sus frutos los conoceréis, y tus frutos se hacen visibles a través de tu cuerpo.

Dios quiere una muestra de humildad así como la usó Jesús. La época de Adán fue el período de la inocencia y lo fue porque Adán no se enfermaba ni necesitaba nada y fue así, simplemente porque él obedecía. Mientras más obedientes somos a Dios, más inocentes Él nos hace ante Su presencia.

El motivo por el cual Dios no quería que Adán y Eva comieran del fruto del bien y el mal, era porque una vez comieran de su fruto, dejarían de ser inocentes. Adán perdió la inocencia pero Dios Padre envió a Su hijo Jesús a morir por nosotros, a redimirnos y a limpiarnos de todo pecado, para que nosotros pudiésemos entrar de nuevo en ese período de inocencia.

Pero debemos tener claro que para que ese período de obediencia entre a nosotros, debemos aprender a ser obedientes. El problema de la desobediencia es un problema de independencia y la independencia es la raíz de todos los pecados.

Mientras estás en obediencia con Dios, Él se encarga de protegerte y cuidarte y de darte todo lo que necesitas. Cuando estás en obediencia, Dios te va a proteger totalmente. Mientras más obedientes seamos a Dios, más vida tendremos, y no me refiero a la vida en cantidad de años, sino más bien a un estilo de vida. Porque Dios nos da vida, y vida en abundancia. En Dios, no hay amargura, tristeza o luto. 

Cuando estás en la gloria de Dios, no necesitas pecar, porque lo tienes todo y estás satisfecho. Adán y Eva pecaron porque querían saber que se sentía ser Dios. Cuando eres desobediente e independiente de Dios, tú quieres saber que se siente ser Dios.

Desde la época de Abraham hemos aprendido a hacer dioses. Aquí hay personas que han hecho dioses de sus trabajos y de sus maridos. El hombre de por sí, no busca de Dios, pero sí está acostumbrado a hacer dioses. 

Satanás necesitaba sacar al hombre de esa inocencia y lo hizo a través de la tentación de independencia y esta independencia no es más que gobernarse a sí mismo. Por eso vemos tantas personas con problemas con Dios, que no pueden tomar lo que Dios tiene para ellos porque no han entendido la dependencia en Dios.

Le entregas tu vida, trabajo y familia a Dios pero sigues decidiendo basándote en tu comodidad y lo que te conviene. Un ejemplo es cuando pones a tu hijo en un colegio porque te queda cómodo para llevarlo, ¡cuando realmente, Dios te está diciendo que lo pongas en otro lugar porque el propósito de ese niño es el de ser un apóstol!

Estamos confundidos con la dependencia a Dios; una vez le entregamos toda nuestra vida a Jesús, Él saca de atrás todo lo que tiene y que predestinó para nosotros; y esto no pasa por lo que eres, sino por el propósito que Él tiene contigo.

El propósito que Dios tiene contigo, solamente lo consigues siendo totalmente obediente a Él. Los hijos de Dios se dicen llamar cristianos y creyentes, pero siguen decidiendo lo que quieren.

En la iglesia hacemos lo mismo, decidimos por nuestra cuenta y no somos capaces de ir a la presencia de Dios y preguntarle qué quiere y cómo quiere se hagan las cosas. No hay una cosa que Dios aborrezca más que la independencia porque la independencia es la base de todo pecado y el principio de la rebeldía.

¿Qué perdió el hombre en el huerto del Edén?

  1. La protección. La independencia te quita la protección de Dios.
  2. La presencia de Dios.
  3. La autoridad delegada.
  4. La comunión con Dios y automáticamente se pierde la comunión, se pierde la vida espiritual.

La independencia te quita la fuerza para resistir la tentación. Nuestro problema de todos los días es con los pensamientos y las actitudes del hombre viejo. Cuando eres independiente, estás luchando con tus propias fuerzas, y con tus fuerzas, no vas a poder vencer los pensamientos que el enemigo te pone. Satanás quiere que nos mantengamos siendo independientes porque él sabe así, seguiremos solos.

Las tentaciones no son de Satanás, las tentaciones son por tu concupiscencia y por tu independencia, y no puedes luchar contra ellos con tus propias fuerzas.

Tienes que depender de la obra redentora de Cristo en la cruz para vencer y levantarte cuando caigas. Una de las cosas con la que luchamos es con la falta de revelación de quienes somos. Sin embargo, cuando sabes que eres hijo de Dios y tienes identidad, eres obediente a Dios.

Muchos de nosotros sentados en la iglesia, estamos glorificando más a Satanás que a Dios. Cada vez que pecamos, le estamos diciendo a Dios que somos de Satanás.

¿Por qué juzgaría Dios a Satanás? Por su independencia. Satanás era un querubín lleno de adoración y se independizó, dijo querer ser como Dios y que habría de sentarse en Su trono. Cuando tú y yo somos independientes, estamos abriendo puertas de rebeldía.

Si Dios me juzga por mi independencia, seré hallado culpable, así que demos gracias a Dios por Su misericordia.

Después de haber destruido una vez la tierra con el diluvio, dijo que por amor enviaría lo más preciado y valioso para Él: Su hijo. Lo envió a la cruz simplemente para darnos un tiempo y que nos arrepintiésemos de nuestra independencia y desobediencia, y Él darnos la redención y la salvación que necesitamos.

No queremos dejar el sistema de la independencia para entrar en la obediencia de Dios. Una necesidad nos lanza al abismo y tu necesidad está suplida en el cielo, es Dios que te lo va a dar. Dios escogió a nuestro hermano mayor para morir por nosotros.

Si dependemos de Dios, vamos a hacer todo excelente. Cuando las personas son obedientes, no hay que forzarlas a nada, ellos saben lo que tienen que hacer. El problema en las iglesias viene por tantas personas desobedientes.

Mientras más independientes de Dios vivamos, más esclavos seremos de nosotros mismos y del mundo. Y mientras más dependientes de Dios vivamos, más libres seremos.

La dependencia de Dios te hace amarlo y disfrutarlo y empiezas a dar frutos. Hay personas que dicen ser obedientes a Dios pero no son libres, no disfrutan la alabanza ni la adoración. Dios necesita que los disfrutes porque cuando lo disfrutas es cuando das frutos.

El gobierno de Dios es totalitario y teocrático pero ejecutado con una paternidad. El gobierno de Dios es lo que Él diga, no lo que yo diga. Dios es totalitario pero te hace libre de las drogas y la depresión.

Dios usa y bendice a aquellos que le obedecen completamente, y es porque todo lo que hacen, lo hacen para Él.

Lucas 12:32 (RV1960) dice:

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”.

Mateo 3:2 (RV1960)

“Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.

A Dios le complace darnos el reino, y el reino es autoridad, poder y gobierno.

Dos veces se menciona la palabra iglesia en el Nuevo Testamento y 145 veces, la palabra reino. ¿Por qué dijo Jesús, ´se ha acercado´ y no que ´ha llegado´, si era Él quien hablaba? Esta fue la primera estrategia, para que te des cuenta que para tenerlo, tienes que dejar la independencia.

Tienes que depender de Dios 100%. No te puedes acercar a Él siendo independiente y desobediente. Cambia tu forma de pensar para que puedas tomar lo que Dios tiene para ti. ¿Cómo sabemos que estamos siendo obedientes?

  1. Cuando Jesús está por encima de todo lo tuyo, incluyendo lo material.
  2. Cuando obedeces los impulsos del Espíritu Santo sin meditar ni argumentar sobre lo que nos está pidiendo hacer.
  3. Cuando prometemos hacer la voluntad de Dios aunque no sepamos lo que Él nos va a pedir.
  4. Cuando estamos dispuestos a servirle, sin importar el tiempo ni el lugar.
  5. Cuando logramos ver a Dios como nuestro proveedor en todas nuestras necesidades, espirituales y materiales.
  6. Cuando el conocer a Dios se convierte en una obsesión y en una pasión en nuestras vidas.
  7. Cuando nuestra prioridad es Dios, incluyendo nuestra familia cercana.
  8. Cuando decidimos obedecer a Jesús aunque no sea razonable ni se entienda, aunque no sea cómodo ni nos convenga.
  9. Cuando nos sometemos a la autoridad impuesta por Dios para llevarnos a nuestro propósito y a nuestro destino.

Yo estuve preparado para mi llamado cuando obedecí a Dios que me dijo que cerrara el consultorio. En ese momento me di cuenta que estaba preparado para servirle a Dios.

La desobediencia nos ha quitado lo sobrenatural de Dios. La independencia y la desobediencia son el principio de un Absalón.

Tenemos que tener muy claro que es la obediencia. Aquel que es obediente a Dios, obedece también a las autoridades delegadas.

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