“La Integridad, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 28 de agosto de 2017

“La Integridad, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

En el mundo, la corriente más fuerte con lo que está sustentada tu vida, es vivir a través de una imagen. Las personas que no son íntegras son porque quieren vivir otra imagen. Imagen es igual a vivir de la apariencia y vivir de la apariencia es lo mismo que ser hipócrita.

Esto sucede por varias razones:

  1. No tiene identidad.
  2. No se acepta a sí mismo.
  3. Quiere ser aceptada por los demás y no puede.

Estas tres razones son las que hacen que la gente viva de imagen, doble vida, de hipocresía. Esta es una realidad que está haciendo mucho daño dentro de la comunidad cristiana y es vivir de apariencia, aparentar lo que no son delante de otros, es hacer ver que tienen un conjunto de características que realmente no tienen.

La palabra hipócrita en hebreo es como un teatro, una máscara, una vida de engaño.

Samuel 16:7 dice:

“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”.

El problema no es que el hombre te vea por fuera, sino que dentro de ti haya algo tan real que no tengas que decirle a nadie lo que eres, sino que por fuera todos sepan lo que hay por dentro de ti.

2 Corintios 13:5 dice:             

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”.

Esto significa que si estás reprobado, Jesucristo no está en ti, Él no está contigo,  y reprobado significa que estás viviendo una vida de hipocresía. Cuando tú provocas la aprobación de Dios, Él por sí mismo hace que te aprueben los hombres. Cuando vives una vida de imagen Dios no está ahí, Él solamente se sienta en la sala de tu corazón cuando eres humilde y obediente.

Mucha gente piensa que cuando Dios nos metió de la eternidad al tiempo nos hizo el peor regalo, pero el mejor regalo que hizo Dios para el hombre se llama el tiempo. Por haber hecho Dios el tiempo es que habrán hombres ágiles, rápidos y sabios para aprovechar ese tiempo, si no hubiera tiempo no hubiera sabiduría, todo el mundo estuviera estático; el tiempo es que va a decir la vida de imagen que tu llevas, si llevas una vida de imagen, de hipocresía o de qué, por eso si tu quieres un buen aliado, es el tiempo.

Salmos 139:23-24 dice:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.

El creyente debe hacer esta oración todos los días.

Hechos 5:1-3 dice:

“Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios”.

Esto significa que cuando vives de imagen tu corazón es tocado por satanás, porque una vida de hipocresía es lo mismo que una mentira y satanás es el padre de la mentira.

El vivir una doble vida es como engañar a otros. Cuando vives una vida de hipocresía no solamente le estás mintiendo al hombre, sino a Dios, por eso no eres bendecido. Cuando eres legal con Dios, Él tiene la obligación de bendecirte.

Ananías murió físicamente, ahora tú no mueres físicamente pero sí espiritualmente, porque donde hay hipocresía tú estás muerto espiritualmente, por eso siempre reconoce lo que eres y dilo, no trates de decir lo que no es, porque tarde o temprano el tiempo te va a quitar la máscara.

Cuando tienes una vida de hipocresía en la fe, automáticamente tu hipocresía va a salir a flote cuando te toquen tus cosas personales o cuando te toquen lo que a ti no te gusta, ahí va a salir el verdadero que eres.

La gran pregunta es: ¿por qué muchos fracasan en su vida cristiana? La respuesta es simple, porque lo que viven es de imagen y de hipocresía. El cristiano sólo, es oidor y no hacedor. Tú te das cuenta que tienen una vida de hipocresía porque cuando viene la Palabra revelada, no cambian. El vivir de imagen, vivir una hipocresía como creyente, te crea un paradigma en tu mente, una estructura mental que por más que se esfuercen en darte una palabra revelada, tú no la vives, porque delante de ti va lo que quieres que otros crean que eres y nunca vas a reconocer la palabra revelada, por eso te conviertes en oidor y no en hacedor.

El fin de vivir una vida de hipocresía, de imagen,  es hacerte sentir mejor y mayor que los demás, ese es el fin de ese espíritu, ahí te quiere llevar; por eso ese tipo de personas son tan independientes, no se comprometen, no son obedientes, pero es por ese problema, esa estructura te hace sentir que no necesitas nada.

Santiago 1:22-24 dice:

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era”.

Cuando vives una vida de hipocresía, llega un momento que hasta a ti se te olvida quien eres verdaderamente. Para Santiago, el exterior manifiesta lo que hay en tu interior, tu hablar, tus actitudes y pensamientos revelan lo que hay en tu corazón, lo que hay en tu interior es tu verdadera creencia.

Lucas 16:15 dice:

“Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”.

Cuando llevas una vida de imagen siendo creyente, siempre te vas a querer justificar, nadie tendrá la razón, siempre la vas a tener tú. El hombre delante de Dios se la da en sublime, pero Dios sabe que no lo eres. El Señor aborrece la hipocresía porque es pretensión de ser lo que no es.

En la palabra hebrea que a menudo se traduce hipócrita, se refiere a contaminación y corrupción. Jesús en el nuevo testamento fue súper radical con los hipócritas.

Mateo 7:1-5 dice:

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Mateo 23:23 dice:

“Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”.

Mateo 23:25 dice:

“!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. !Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio”.

Cuando estás íntegro por dentro y eres limpio, no tienes que preocuparte por lo de afuera, la integridad te brota por los poros, no necesitas defenderte.

La hipocresía es un pecado que está enfermando el cuerpo de Cristo; cada vez más Dios está buscando hombres íntegros, pero para ser íntegro con Dios primero debes ser íntegro contigo mismo, porque si no nunca podrás ser íntegro con Dios.

El ataque del enemigo para los creyentes es el desacreditarlos de que no son íntegros porque eso es lo que él quiere, que la gente no crea que eres íntegro y eso es lo que menos defiende el cristiano, porque el que lleva una doble vida, una vida de hipocresía no puede ser íntegro.

El problema del creyente es la falta de integridad con ellos mismos y con Dios, el querer aparentar lo que no son, por eso tanta gente frustrada. Si eres hijo de Dios no tienes que aparentar nada, solamente tienes que dejar que Dios sea Dios en tu vida y Él se va a encargar de darte lo que necesitas.

El Señor está buscando corazones que sean íntegros para Él, que pueda depositar lo que Él tiene, para que puedas cumplir tu propósito en Él, si no eres integro Dios no va a poder depositar lo que necesitas.

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