“La Opresión te esclaviza.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 22 de enero de 2018

“La Opresión te esclaviza.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Hoy en día la sociedad y la iglesia de Dios están viviendo bajo opresión.

El drama de la opresión comienza con el surgimiento en la Biblia de un nuevo rey o faraón en Egipto.

Éxodo 1:8-14 dice:

“Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: 9 He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra. Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés. Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.

Cuando vemos esta palabra, nos damos cuenta de dónde sale lo que es la opresión, de dónde nace esa opresión. Fíjate tu cómo funciona la opresión.

  • Te da una amargura.
  • No te permite crecer.

Este es un sistema que está usando el enemigo en estos últimos tiempos, por eso tanta gente en la iglesia, en el mundo, en la sociedad, oprimido. Cuando vemos esto, entendemos que la opresión no es un fenómeno nuevo, viene desde hace mucho tiempo. El fenómeno de la opresión es un sistema que te va a cambiar, te va a neutralizar y te hace abortar el propósito que tienes; por eso el sistema del enemigo es oprimirte, es que no crezcas espiritualmente, el sistema de oprimirte, es para que no puedas ver la luz al final, que no tengas esperanza de que puede venir un cambio.

La opresión se puede definir como la imposición del dominio externo sobre otra persona, al punto de controlar sus aspiraciones físicas, mentales y espirituales. Cuando viene una opresión, esa opresión sofoca tu potencial y cuando lo logra, controla totalmente todas tus aspiraciones, tanto física, mental como espiritual, automáticamente anula todo el propósito que Dios tiene contigo.

En la iglesia hay mucha gente oprimida, por eso no logran ver el propósito que Dios tiene en su vida. Una gente oprimida afecta a todo el que está en su entorno.

El hombre no fue creado para estar oprimido ni en opresión; el hombre fue creado para dominar.

Génesis 1:26 dice:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.  

Una persona que se enseñorea y que tiene dominio, no puede estar oprimido. Por eso muchos de nosotros en nuestra vida no podemos hacer lo que tenemos que hacer; a muchos de nosotros en la vida se nos ha coartado la libertad por la opresión en la que estamos. Tu opresión puede ser espiritual, física.

Todo intento por dominar, controlar, restringir y oprimir al espíritu humano fallará. Todo intento del sistema que te quiera oprimir, tarde o temprano va a fallar; lo hace por un tiempo, pero va a llegar un momento que no te va a poder controlar, porque llegará un momento en el que tú como hijo le vas a clamar a Dios y Él te va a mandar un libertador; Dios te va a poner en un lugar donde vas a conocer la libertad.

Éxodo 3:7-8 dice:

Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.

 

El objetivo de la opresión es lograr un total control y dominio sobre el espíritu humano. La opresión busca destruir el deseo de la autodeterminación en el hombre. Un hombre oprimido no puede tomar decisiones.

2 Corintios 10:5 dice:

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Todo pensamiento de opresión hay que llevarlo cautivo a los pies de Cristo. Cuando te viene un pensamiento de opresión, no coquetees con él, no entres en auto lástima, tienes que enfadarte y hablarle a la opresión.

Nuestra vida no cambia si nuestra mente no cambia, por eso la opresión es tan definitiva y total cuando el alma se rinde; esta alma no transforma, sino que oprime al hombre.

La opresión dice lo que verdaderamente eres, la opresión dice cuál es tu carácter. La opresión te ataca el sentido de propósito en tu vida, porque a la persona que está oprimida le es difícil reconocer su propósito, tiene desesperanza. La opresión ataca el estigma; es por esto que la persona oprimida tiene baja autoestima, es negativa, no mira una esperanza, no mira una salida.

La opresión produce un profundo espíritu de dependencia, falta de confianza en sí mismo, y esto se puede convertir en un estilo de vida. Hay gente que siempre está oprimidos con un problema y el día que no lo tienen, salen a buscarlo porque no se sienten bien.

Una de las cosas más difíciles de tu tratar de liberar o libertar a un oprimido, es que tienes que luchar para convencerlo, porque ellos no lo entienden. Cuando tu tratas de libertarlos, ellos se sienten que le estas quitando la libertad, porque ellos se sienten seguros dentro de la opresión, dentro de la opresión, ellos se sienten dependientes de otros; y tienen miedo a la libertad de tomar decisiones por ellos mismos.

Éxodo 5:20-21 dice:

“Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten”.

 

Éxodo 6:12 dice:

“Y respondió Moisés delante de Jehová: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios?”

Es difícil convencer a un oprimido para ser libre.

Éxodo 14:10-12 dice:   

“Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto”.

En estos versículos podemos ver como el pueblo estaba libre, sin embargo, clamaban de nuevo el volver a la opresión.

Cuando tú decides salir de la opresión en la que estás, Dios te pondrá en situaciones antes de ser libre. Y te va a poner en situaciones que se llaman desiertos, lo único es que en ese desierto, es un proceso que Dios te mete, para tu ser libre de la opresión, pero en ese desierto nunca te faltara nada.

Éxodo 13:17 dice:

“Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Más hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.”.

Esta etapa en la que Dios te entra, de Sinaí al desierto, es la fase donde Dios siempre te proveerá en el desierto. El proceso de tu desierto, es un entrenamiento mental y de transformación y de actitud para el oprimido. Todo el que está oprimido, y Dios lo quiere liberar, tiene que ir al desierto. Por eso, si tú quieres salir de la opresión, tienes que estar en el desierto, pero tienes que borrar todos tus pensamientos de Egipto. Mientras tú tengas los pensamientos del mundo, tú vas a tener opresión y vas a pasar desierto; mientras más rápido tú salgas de esos pensamientos del mundo, menos tiempo vas a durar en el desierto, y más libre tú vas a estar

Josué y Caleb fueron los únicos que pasaron por el desierto siendo libres, y cumplieron su propósito. Y dice la palabra que fue porque tenían un espíritu diferente; ese espíritu diferente era que Josué y Caleb vivían en la presencia de Dios. Y el vivir en la presencia de Dios te pone un espíritu diferente, donde tú no eres oprimido. Por eso cuando tú ves a la gente oprimida, ten por seguro que no tienen comunión con Dios. El que tiene comunión con Dios tiene esperanza, está en la espera, sabe que Dios no es hombre ni hijo de hombre para mentir y que lo que Él prometió viene. Mientras menos comunión tienes con Dios, más oprimido vas a vivir. Josué y Caleb salieron de Egipto y no murieron, porque sus espíritus siempre estuvieron en la presencia de Dios.

Dios está esperando una generación que esté dispuesta y anhele ser libre de toda opresión, para darle su propósito, su destino, para darle su tierra. El hombre se mete cada día más a opresión, cuando el hombre quiere hacer lo que le da la gana y quiere que el otro haga lo que él quiere que haga.

Cuando Dios te hace libre, empieza el trabajo, porque la libertad exige responsabilidad.

Josué 5:11 dice:

“Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”.

Cuando Dios te hace libre, ya tú tienes que empezar a tener una responsabilidad, porque esa responsabilidad te va a llevar a ti a libertar a otros. Por eso, un oprimido no puede sacar a otro oprimido; más uno que está en libertad si puede sacar a uno que está oprimido.

La libertad te da el permiso para dominar, pero mientras tú estás oprimido, la opresión te domina a ti y tú nunca vas a poder dominar a nada, por eso necesitamos ser libres primero, vivir en libertad de toda opresión. Y es fácil, solamente tienes que creer que Dios te hace libre.

La palabra en Juan dice: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

La opresión subsiste y vive en la ignorancia. En cada área de tu vida que eres ignorante vas a estar oprimido. Vives oprimido porque no conoces a Jesucristo, no conoces quién es el hijo de Dios, no tienes comunión con Él, no sabes cuál fue su propósito, no sabes nada, por eso no puedes ser libre. En todo lo que tú seas ignorante, tú estarás oprimido por eso.

Cuando tú no te conoces a ti mismo, tú vivirás en opresión contigo mismo y todo el que te rodea. Sabes lo que es estar oprimido contigo mismo? porque no te conoces, vives insatisfecho, vives dependiendo del hombre, pierdes el gozo. Hay gente oprimida en la iglesia porque han puesto su dependencia en ese hombre, y cuando ese hombre se va de la iglesia, se amargan, se entristecen, porque se fue, en vez de estar contento porque pusiste tu esperanza en Dios.

Dice Juan: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Y si verdaderamente el hijo de Dios os libertó, estáis libre”.

La libertad es el derecho delegado, es la liberación de autoridad, para ser responsable de gobernar y administrar nuestra esfera de influencia; cada uno de nosotros tenemos una esfera de influencia; y conforme sea tu libertad, tú dominaras tu esfera de influencia, originada por medio del don natural y el cumplimiento de Dios en tu vida. Por eso un padre opresivo no puede controlar a sus hijos; un matrimonio donde haya opresión no puede controlar a sus hijos, no puede controlar el hogar.

La clave es que hay un propósito, hay un don de Dios en tu vida, y es lo que el enemigo usa, mantener oprimido

  • Para castrar ese don. Una vez que castra ese don, automáticamente tu propósito tiene problemas. Por eso Dios te dio un don, Dios te dio un talento; con el talento tu no llegas a tu propósito, pero con el don dado por el creador, tu propósito está asegurado. Por eso la gente más difíciles de trabajar son la gente con talento, porque la gente con talento cree que no necesita nada ni a nadie, pero el que tiene don, sabe que necesita a Dios.

La mayoría de los cristianos en las iglesias son espirituales liberados con mente oprimida por los deseos del mundo todavía. Libertad no es independencia; libertad es dependencia total de Dios. Mientras más independiente eres, más esclavizado estás. Mientras más dependiente de Dios eres, más libre tú eres, porque Dios se va a encargar de quitarte toda opresión.

No se te olvide que el principio y la supervivencia de la opresión es la ignorancia. Por eso vivimos oprimidos nosotros mismos, porque no nos conocemos; por eso es tu inconformidad, pero eso te haces daño a ti mismo, por eso no te respetas a ti mismo.

La opresión no te permite ponerte límites; y ponerte límites significa no permitir que nada te haga daño. Por eso te oprime la droga, por eso te oprime el alcohol, el vicio, porque el oprimido no sabe ponerse límites. Por eso vas a encontrar creyentes que están más en el mundo que aquí adentro. Pero cuando tú eres libre, el mundo no te jala, tú jalas al mundo para acá adentro. Cuando tú eres libre, cuando tú sales de toda opresión, el mundo no tiene nada contigo, tú no tienes nada con el mundo, tú saliste del mundo y dentro de ti hay nada del mundo; eso significa que cuando tú salgas allá afuera te van a seguir los del mundo aquí dentro, a donde tú estás.

La verdad que es Cristo Jesús, es lo que te va a sacar del sistema de la opresión; cuando te vengan conflictos, una opresión, sea cual sea, recuerda lo que te dije, no seas ignorante en esa situación, se sabio, decrétale una palabra a esa opresión. Si te viene una opresión de enfermedad, suéltale una palabra, y dile, enfermedad, tu a mí no me vas a oprimir, porque dice la palabra que por tu sangre, por tus llagas, yo soy sano. Clama, clama. Tienes que

El pueblo de Dios está oprimido por tres espíritus principales:

  • El espíritu de religiosidad
  • El espíritu de rebeldía
  • El espíritu de pasividad o de mente ociosa

Esos tres espíritus oprimen al pueblo de Dios y desencadenan actitudes negativas provocadas por cada espíritu de esos.

El espíritu de religiosidad, tiene oprimido al pueblo de Dios, el espíritu de rebeldía, aún en dependencia tiene oprimido al pueblo de Dios y el espíritu de mente pasiva o mente ociosa está destruyendo la iglesia.

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