“La Voluntad de Dios es Sanar. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 27 de marzo de 2017

“La Voluntad de Dios es Sanar.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 Jeremías 33:3 (RV1960) dice:

  “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

Con esta palabra quiero romper un paradigma mental que muchas veces por incredulidad, no permitimos el fluir de Dios en nuestra vida, y hoy quiero romper esta estructura.

Mateo 7:7 (RV1960)

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

¿Sabemos nosotros cómo estamos pidiendo y cómo estamos llamando? Muchos hemos orado y no hemos recibido respuesta y culpamos a Dios por no contestar nuestras oraciones, lo culpamos por no ser fiel en la respuesta. En vez de revisarnos y ver lo que estamos haciendo y cómo estamos buscando a Dios, lo culpamos porque es más fácil.

Desarrollamos una actitud interna de apatía frente a la oración por las experiencias de no recibir respuesta, y dejamos de orar.  Nos confundimos cuando vemos que Dios no nos da la respuesta.

La gente que no ora es porque está decepcionada con su fe personal. Quiero que rompas con tu mente cerrada que no te permite orar para que tus oraciones sean contestadas. Quiero que seas libre de ese tipo de oración, no contestada, que te ha dejado confundido.

Quiero que hoy le digas al Señor que vas a dejar todas esas experiencias pasadas de oraciones no contestadas, porque a partir de hoy tus oraciones sí serán contestadas. Suelta el pasado. El fundamento para recibir la respuesta de Dios radica en el conocimiento de que el único motivo por el cual puedes recibir Su bendición es porque Cristo murió en la cruz del calvario; esta es la clave.

La respuesta que buscas de Dios está en la cruz. Debes de ir a la cruz porque es en ese lugar que están tus bendiciones. 

No es lo mismo cuando clamas a Jesús viéndolo en la cruz. Jesús fue colgado en un madero y dice la Palabra que en ese madero Él cargó con todas tus enfermedades. Al momento de clamar, no te puedes quedar solamente con el ´Jesús´, la Palabra dice que debemos hacer memoria de lo ocurrido en la cruz. Dios quiere que lo veas en la cruz.

Dios me reveló que Juan, el discípulo amado, tuvo el privilegio más grande de todos: Ver a Jesús ser crucificado; Juan tuvo un encuentro con Él. Por esto dijo Jesús: “Madre, he aquí, tu hijo; hijo, he aquí, tu madre”.

¿Quieres una sanidad porque eres fiel, porque vienes a la iglesia, porque sirves a Dios? ¿Crees tú, que este es el motivo para recibir tu sanidad?

Mateo 8:14-17 (RV1960) dice:

 “Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.  Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

El lugar donde Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades fue la cruz.

Isaías 53:4-5 (RV1960)

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Lo que nos sana es su sangre, son sus llagas y su sangre la encontramos en la cruz. Cuando oras y le pides a Dios, tienes que mirar a la cruz, que es el lugar donde están tus bendiciones, en la cruz está lo que tú necesitas.

Tienes que conectar tu fe de la cruz y no de que tú eres bueno, no de que sirves en la iglesia o de que te duele. Tu conexión debe ser con la cruz.

El reclamar la sanidad a través de la cruz es la base legal para el reclamo. La enfermedad es ilegal. Dios proveyó por tu salud cuando cargó con todas nuestras enfermedades. El proveyó por Su salud para llevar la tuya.

Satanás impone las enfermedades y tienes que resistir con firmeza y fe viendo la cruz.

1 Pedro 5:8-9 (RV1960)

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.

Mateo 8:17 (RV1960)

para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

Tienes que ver la enfermedad como parte integral de tu redención. Cuando el pecado entró en el hombre, automáticamente entró la enfermedad. Entonces, ¿por qué en este tiempo, queremos sacar el pecado, pero no la enfermedad? Si el pecado va de la mano de la enfermedad.

Cuando fuiste redimido, automáticamente tienes derecho a la sanidad. Hace dos mil años hubo un Jesús que depositó en la cuenta de tu vida, toda tu sanidad, tu liberación y tus milagros. Hoy es el día de reclamar esa cuenta que está perdida. Dios la depositó hace dos mil años para que hoy tú vayas al banco a reclamar lo que es tuyo.

La enfermedad es del diablo.

Hechos 10:38 (RV1960)

“Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Lucas 13:11-16 (RV1960)

“Y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.  Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.  Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?  Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”.

Cuando Dios nos dio la salvación provista por Cristo e incluyó liberación de pecado junto con sus efectos.

Salmos 103:3-5 (RV1960)

“Él es quien perdona todas tus iniquidades, Él es el que sana todas tus dolencias;   el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca. De modo que te rejuvenezcas como el águila”.

El Señor es quien te pone a volar como águila y el diablo te tiene volando como pollo con esa enfermedad. La enfermedad es un efecto del pecado en el hombre. Dios es nuestro sanador. 

Éxodo 15:26 (RV1960)

“Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”.

Malaquías 3:6 (RV1960) 

“Porque yo Jehová, no cambio”.

Las estructuras que debemos romper. Reconociendo que:

  1. Dios es nuestro sanador.
  2. Jesucristo sanó enfermos.

Mateo 9:35 (RV1960)

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

Hechos 10:38 (RV1960)

“Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Hebreos 13:8 (RV1960)

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.

  1. Cristo ordenó a los discípulos a sanar enfermos, ya no solamente Él sanaba.

Juan 8:31 (RV1960) dice:

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”.

  1. Los milagros de sanidad fueron en la iglesia apostólica. Nunca vas a ver un milagro en una iglesia pastoral.

Hechos 3:6 (RV1960)

“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.

Hechos 4:30 (RV1960)

“Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”.

Hechos 5:12 (RV1960)

“Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón”.

Hechos 6:8 (RV1960)

“Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo”.

Hechos 8:6 (RV1960)

“Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía”.

La iglesia apostólica era la que hacía los milagros. La iglesia apostólica es la que hace lo que los apóstoles hacían y son lo que los apóstoles eran. El ser apóstol no es un título, es una oficina que hace lo que hacían ellos.

La palabra doctrina significa enseñanza y la palabra enseñanza significa recibir. La doctrina apostólica se refiere a recibir lo que los apóstoles recibían. Enseñanza de poder y de dominio, enseñanza de sanidad y de milagros.

  1. Jesús comisionó a todo creyente de todas las naciones a imponer manos sobre los enfermos.

Juan 14:12 (RV1960)

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”.

No se refiere a una doctrina, se refiere a la Palabra. La enfermedad es ilegal y Dios es un Dios sanador. Él dijo al pueblo: Yo soy tu Dios Rafá. Él es el mismo de hoy, de ayer, y de siempre.

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