“Las finanzas de Dios en tu vida.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 14 de mayo de 2018

“Las finanzas de Dios en tu vida.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

El sistema financiero de Dios es un sistema totalmente diferente al sistema financiero del hombre.

2 Corintios 8:9 dice:

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.

El principio de todo esto es que la iglesia entienda, que Jesús se hizo pobre para que nosotros fuésemos enriquecidos, no solamente desde el punto de vista espiritual, sino también desde el punto de vista material porque Dios es un Dios de orden, Él es el Señor de la mies, el Señor del cielo y la tierra, el dueño del oro y la plata.

La Biblia es nuestro manual de instrucciones y en ella se encuentra todo lo que tenemos que hacer, esperar y recibir.

El mundo se mueve a través del dinero, esto lo podemos ver en el libro de Lucas, donde Jesús está viendo cómo ofrenda la gente y hace una comparación con los ricos y con la viuda pobre.

Lucas 21:1-4 dice:

“Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas.  Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía”.

Lo primero que los hijos de Dios tenemos que aprender es ver a Dios como nuestro único proveedor, ese es el punto más importante en cuanto a las finanzas de Dios en tu vida. Él es el Señor de la mies, de la cosecha, Él es nuestra única fuente de provisión.

Hageo 1:6-8

“Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová”.

Meditad significa orar, pensar, detenerte a ver qué quiere Dios, oír Su voz, detenerte a ver cómo te aconseja. Subid al monte significa que tienes que buscar presencia de Dios, tienes que buscar de Él. Tienes que aprovechar ese tiempo en la presencia de Dios, para construir Su habitad. En otras palabras, no puedes entrar en el ámbito financiero de Dios, si no estás metido en Su presencia.

Si ves a Dios como tu proveedor, nada te faltará. Todo lo que recibes aquí en la tierra proviene de Dios, El usa hombres y circunstancias como canales para bendecirte, cuando te pagan, te promueven o te llegan los de repentes, deja de mirar a los hombres, empieza a mirar a Dios y a dar gracias.

El sistema del hombre es que cuando el hombre te bendice, está esperando que lo bendigas a él personalmente de nuevo, con una gratitud. El Señor le mandó cuervos a Elías que lo alimentaran para demostrarnos que Él utiliza a quien quiera para bendecirnos. Lo importante no es a quien Él manda, sino quien mandó a bendecirte. Todas tus bendiciones son enviadas por Dios.

Mateo 6:25-26 dice:

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”

Dios no quiere que te afanes porque cuando te afanas le quitas el control a Él. ¿En qué nos afanamos?:

  • Afán de adquirir posesiones.
  • Afán de placeres personales.
  • Afán de poder y prestigio.

Cuando entras en estos tres afanes, automáticamente le quitas la autoridad a Dios, cierras la válvula de la bendición del cielo por tus afanes; mientras más te afanas, menos te bendice Dios.

Mateo 6:32-33 dice:

Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Cuando quieres entrar en la dimensión de las finanzas del Reino, si te afanas, te conviertes en un gentil. Si quieres entrar en las finanzas del Reino de Dios, tienes que sacar totalmente el afán de tu vida. El hombre afanado es igual que un gentil, y Dios no bendice a los gentiles.

Hay muchos creyentes afanados día tras día, descuidan todo. Así mismo como el afán cierra la válvula de la provisión, también la mente engañadora y la mente mentirosa la cierran. Cuando nos afanamos estamos engañando y mintiendo.

Proverbios 11:15 dice:

“Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; Mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro”.

La palabra original no es que aborrece, porque las finanzas son buenas, sino el que la pone en primer lugar. El dinero no es malo, lo malo es amar el dinero.

Eclesiastés 9:14-16 dice:

 Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre.  Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras”.

Usted como hijo de Dios se merece todo lo mejor, pero tiene que cambiar la mentalidad. Debes dejar de dar excusa con las cosas que Dios te da y reconocer que esa bendición vino de Él.

Eclesiastés 10:19 dice:

Por el placer se hace el banquete, y el vino alegra a los vivos; y el dinero sirve para todo”.

La iglesia tiene que cambiar la mentalidad, tener una mentalidad del Reino. El sistema financiero del cristiano es totalmente diferente al sistema del mundo.

Lo que el dinero no puede comprar es el amor, la paz, la salud, la vida, el gozo, la salvación. Si usted tiene mucho dinero y no tiene a Cristo en su corazón, usted es un rico pobre, pero si tiene mucho dinero y tiene a Cristo en su corazón, usted es un bienaventurado y bienaventurado significa que eres bendecido doblemente.

Los que se quieren enriquecer sin tener a Jesucristo en su corazón, se extravían de la fe.

1 Timoteo 6:9-10 dice:

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

Muchos de los hijos de Dios tienen la mentalidad de que les den y les den, pero Dios le pregunta: ¿y a mí que me das?.

1 Timoteo 6:17-18 dice:

 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos”.

Esto le dice a los ricos, que de nada les sirve estar recopilando, porque no se van a llevar nada de eso cuando se mueran, pero lo que siembren en la tierra, quizás no lo puedan disfrutar, pero lo va a disfrutar su herencia.

¿Cómo entramos en el Reino financiero de Dios?

3 Juan 1:2 dice: 

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Aquí está el primer secreto, para tu poder ser prosperado y bendecido por Dios, va a ser conforme a tu crecimiento espiritual, si no tienes crecimiento espiritual, no serás bendecido por Dios. El crecimiento es la llave que va abrir la válvula para que puedas ser bendecido.

¿Cuál es el sistema de Dios? Este funciona a través de los diezmos, las ofrendas y de los pactos, estos son el sello de lo que le estás pidiendo al Señor.

Proverbios 3:9-10 dice:

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto”.

Cuando habla de honra, se refiere a lo mejor para Dios, cuando dice primicia, es la primera porción para Dios. Honra es el mejor respeto, la mejor reverencia a Dios que hizo los cielos y la tierra, es el dueño del oro y la plata.

Malaquías 3:9-12 dice: 

“Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.”.

Las bendiciones que Dios te da cuando traes los diezmos:

  • Abre las ventanas de los cielos.
  • Derrama sobre ti bendición hasta que sobreabunde.
  • Reprenderá al devorador para que no toque lo que te pertenece.
  • Serás bienaventurado, doblemente bendecido.

Mateo 23:23 dice: 

“!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”.

No dejes de tener justicia, misericordia, fe, pero tampoco dejes de diezmar.

Hebreos 7:1-8 dice: 

Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive”.

En el tiempo de Abraham, Dios todavía no había puesto la ley de que el pueblo de Dios tenía que diezmar, Abraham por revelación y por fe le dio los diezmos a Dios. Abraham también pago los diezmos de Leví, Leví era el bisnieto de Abraham. Cada uno de nosotros tenemos sobre nuestros lomos diez generaciones a las que tenemos que bendecir.

Deuteronomio 14:22 dice:

 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días”.

El punto principal del diezmo no es que Dios necesita tu dinero, Él simple y llanamente quiere ver qué está primero en tu corazón. Cuando no diezmas le estás demostrando a Dios que no le temes. 

Deuteronomio 14:26 dice:

“y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia”.

Cuando das el diezmo, pide lo que desees y el Señor te lo va a dar.

Deuteronomio 8:11-20 dice:

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,  y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios”.

Cuando le das el diezmo a Dios, Él te prueba para luego hacerte el bien. Muchos dan el diezmo por fe, otros por gratitud y otros por obligación. Si das los diezmos, los pactos y las ofrendas sin el ingrediente de fe, de nada te sirve, tienes que ponerle la fe de que lo que estás dando:

  • Es para Dios.
  • Es por la fe que le tienes.
  • Por la fe de que vas a esperar lo que Él te va a dar.

Los comentarios están cerrados.

EnglishFrenchSpanish