“Los cristianos deben convertirse. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 11 de septiembre de 2017

“Los cristianos deben convertirse. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Jeremías 17:7-10 dice:

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”.

Si lees estos versículos te darás cuenta de muchas realidades tuyas, de por qué estás en la condición que estás, de por qué vives en la condición que vives. Dios desata bendición a los que confían en Él, lo conocen y lo entienden.

Es importante que entiendas que Dios siempre ha tenido un trato con el hombre, con sus hijos y siempre ha sido bajo una promesa de bendición y no solamente cosas materiales, sino que también vivas en paz, que tengas salud, que tengas gozo y que tengas lo que anhelas.

La palabra engañoso significa que te hace creer cosas sin ser reales, y perverso significa que puedes maquinar cosas negativas. Cada uno de nosotros tenemos un corazón y no una bomba que bombea sangre, sino algo íntimo dentro de ti, de tu alma, de tu espíritu, algo interno.

¿Por qué el Señor quiere escudriñar nuestra mente y probar nuestro corazón? Porque en esas dos áreas es donde está lo que activa las bendiciones que Dios te va a dar. Por eso muchas personas no son bendecidos porque no cambian su forma de pensar, no cambian su mente.  Muchos no son bendecidos porque cuando Dios prueba su corazón, le fallan y por más que intentes o hagas, no vas a ser bendecido.

Tu caminar día a día va a depender de cómo tengas tu mente y tu corazón, entonces no es un problema de religión, es un problema más profundo, personal, de tú saber quién eres.

El primer paso para una real conversión para Dios, es que confíes en Él totalmente y esa va a ser la primera prueba que el Señor le ponga a tu mente y a tu corazón, ¿Dónde está tu confianza?, esta es la primera prueba porque Él va detrás de romper la maldición de independencia; mientras sigas siendo independiente a Dios y no confiando en Él, todo el resultado de esa no confianza será el resultado de todo tu pecado.

Mientras más independiente seas de Dios, más vulnerable eres al pecar, al fallarle a Dios y a no ser bendecido, entonces el primer paso para una real conversión es que confíes en Dios, porque la confianza es lo que rompe la independencia, el estar seguro.

Cuando Dios empieza a probar esa confianza, Él va a saber que tus pensamientos son Sus pensamientos, que tu corazón no es engañoso, no es perverso y ahí empieza Dios a derramar  bendiciones. Muchos quieren las bendiciones de Dios gratis y Él no te va a dar nada gratis, le costó Su hijo, algo te tiene que costar a ti para tú demostrarle a Dios que tienes como devolverle. Si Dios entregó Su hijo para bendecirte, plantarte, darte lo mejor y heredes todo lo que Él tiene, ¿qué le estás tú dando a Él?

Por esta razón muchos cristianos tienen que volver a convertirse, porque andan diciendo que aman a Dios, que creen y confían en Él, pero sus pensamientos y actitudes no van acorde con eso, por eso viven como están viviendo, no se entienden ellos mismos y tienen tantas precariedades.

El segundo paso para una real conversión de un cristiano, es romper con el formalismo religioso de las iglesias, los patrones y doctrinas hechos por el hombre; esto significa que para tener una real conversión tienes que empezar a moverte en el Espíritu de revelación. Una conversión genuina no es permisible, sino que está basada en revelación. El Señor está esperando que entres en una verdadera conversión para llevar tu carga, tus necesidades, pensamientos, intenciones y circunstancias, porque dice la Palabra que Él es el consolador.

Jeremías 15:15-19 dice:

“Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta. Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación. ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables? Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Yo te libraré del poder de los malvados. ¡Yo te libraré del poder de los violentos!”.

Si Jeremías que era uno de los profetas mayores de Dios necesitaba convertirse, ¿qué serás tú?, Jeremías estaba dolido, indignado, ¿Y tú cómo estás con Dios? ¿Vas a seguir jugando a ser el cristiano o te vas a convertir?. Todo el que dice ser cristiano tiene que pasar por una conversión. Cada vez que Dios te exige, te quita o quiere que algo en ti muera, automáticamente te da algo para que tengas motivos y deseos,  y lo que te va a dar es mayor que lo que te va a quitar. Siempre Dios va a trabajar a los hombres y a Sus hijos basados en una promesa.

Si te conviertes verdaderamente, el Señor te dará la victoria. Cuando Dios se convierte en Jehová Tsidkenu, tu abogado, juez, es el único que está sentado veinticuatro horas en un estrado esperando para defenderte.

Tienes que convertirte, tiene que venir un espíritu de conversión a la iglesia de Dios; empieza a confiar en Él. Tu mente está siendo escudriñada cada día y tu corazón está siendo probado, en cada prueba de tu corazón Dios va detrás de una certificación de que estás verdaderamente convertido.

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