Los hijos manifiestan el Reino del Padre. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Lunes, 11 de abril de 2016

“Los hijos manifiestan el Reino del Padre.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Juan 3:6-9 dice:

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió
Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

Vemos en estos versículos  que Nicodemo era un maestro de la palabra, sin embargo,  cuando se encuentra con Jesús  sabe que Él es el  hijo de Dios porque ve todo lo que Jesús está haciendo, pero había un área en la que Nicodemo no entendía lo que Jesús estaba diciendo: Os es necesario nacer de nuevo.  Muchos de nosotros tenemos que preguntarnos si cuando entregamos nuestra vida a Jesús, ¿verdaderamente nosotros estamos siendo nuevos? ¿Hemos nacido de nuevo? Porque la palabra nacer de nuevo significa algo que nace, algo que empieza de nuevo,  pero  que empieza diferente. Cuando verdaderamente hemos nacido de nuevo, confesamos a Cristo como nuestro Señor y salvador, esto hace que tu espíritu se despierte, porque tu espíritu está dormido a causa del  pecado, pero  tu espíritu con el espíritu de Dios  se vivifica.  En la iglesia hay muchas personas que confesaron a Jesús como su Rey y Salvador,  y piensan que ya con esa confesión no  tienen ningún tipo de problema, pero ahí es que empiezan los problemas verdaderamente, primero porque cuando confiesas crees para salvación, pero esta salvación debes pelearla todo los días,  porque hay una carnalidad dentro de ti que siempre va querer entorpecer tu crecimiento espiritual.

Dice Juan 3: 3-5

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Es decir que nosotros tenemos el privilegio de poder ver el reino de Dios y poder entrar en ese reino. Es importante el que  tú vengas a la iglesia, pero más importante es el hecho de crecer en  la iglesia para  que puedas empezar a ver y a creer en el reino de Dios.

Hay cosas en el mundo espiritual que tú estás gestando dentro de la iglesia  que  tienes que empezar a dejar  para que lo  que está creciendo en ti no entre en un proceso de aborto.  Tu gestación como un hombre nuevo será hasta que llegues a la presencia de Dios.

Hay una gran confusión en las iglesias y es que creyendo que por ser cristianos, hijos de Dios, ya somos  salvos, y este es el peor error,  por eso dejó Dios esa palabra: “no todo el que me diga Señor, Señor entrará en el reino de los cielos”,  una cosa es entrar y otra cosa es ver, yo te puedo mostrar la manifestación  del reino, pero no te puedo obligar a entrar en el, pero para eso tienes que nacer de nuevo. Por eso no todo el que está en la iglesia será salvo, porque es un proceso de lucha de oposiciones, de manifestaciones, pero solamente depende de ti.

Dice en Juan 3: 6-11

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es .No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere y oyes; mas ni sabes de donde viene, ni a dónde vas; así es todo aquel que es nacido de Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puedes hacerse esto? : respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tu maestro de Israel y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio.

Ahí Jesús nos está explicando cómo es que quiere los verdaderos hijos y yo te pregunto ¿qué posibilidad tiene un espíritu que se ha hecho uno con Dios y no sea capaz de oír,  de ver,  ni obedecer la palabra de Dios? este sería el primer cuestionamiento de nosotros, ¿He nacido yo verdaderamente? Porque si yo nací  verdaderamente de nuevo, quien me dio vida tienen que ser mi norte, tiene que ser mi modelo;  ahora bien,  si yo nací de nuevo  ¿estoy manifestando y obedeciendo a quien yo sigo? Esto un parámetro o un termómetro del nacimiento del hombre nuevo.

Muchos están como Nicodemo, siendo maestros y  con profundidad de palabra, se la saben toda, pero no te saben decir si son nacidos de nuevo verdaderamente.

Cuando Jesús dice “ver el reino de Dios”  significa que cuando tú naces de nuevo vas a tener es empezar abrir tus ojos espirituales;  por eso cuando Esteban fue apedreado, en medio de esa jaulia de perros que lo querían morder, Esteban en vez de mirarlos a ellos miró  al cielo y vio los cielos abiertos, y él no era apóstol,   sino que era como usted y yo, pero él  si nació de nuevo y empezó a gestar y por eso no paraba de hablar  de Jesucristo.  Aquí estamos gestando para llegar a ver los cielos abiertos, la gloria de Dios,  como Esteban, por eso tenemos que preguntarnos si nacimos de nuevo verdaderamente, porque si yo nací de nuevo, todo lo que es viejo en mí,  mi carácter y mis actitudes no pueden caminar conmigo,  y si salen en el camino yo tengo autoridad para reconocerlo y volverlo a sacar hasta que tome control, poder y dominio de ellas.

Dice Romanos 8: 5 -14

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.  Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia.  Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

¿Sabes qué es lo que hace vivir algo de tu cuerpo? la sangre de Cristo.  Por eso hay áreas en tu vida que están muertas, porque tú no permites que la sangre de Cristo entre en esas áreas.  Cuando  te vienen pensamientos a tu mente de la carne,  que dice que da muerte,  cubre tus pensamientos con la sangre de Cristo, no permitas que la imaginación acelere el proceso de muerte;  cuando viene ese deseo de pecar cubre ese pensamiento con la sangre de Jesús.

Yo te pregunto,  ¿qué vas hacer con ese regalo que te ha dado Dios? ¿Quieres seguir sirviendo a la carne o quieres permitir que el Espíritu del que resucitó a Jesucristo de los muertos te haga manifiestar el reino?

Cuando el espíritu de Dios no está vivificado en ti  no puedes salir del pecado. Tenemos  que morir para nacer de nuevo. Es un tiempo de empezar, ya no podemos seguir jugando más, es muy importante lo que tienes que decidir. Ver el reino de Dios significa manifestar lo profético, palabra de ciencia, de sabiduría, los milagros, las sanidades, la liberación, eso es ver el reino de los cielos, entrar en el reino de los Cielos es el resultado de haberlo visto, de haberlo manifestado.

Los comentarios están cerrados.