Los que se llevan de estos principios habitarán con Él

Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?, ¿quién puede habitar en tu santo monte? Salmos 15: 1

Hay una serie de condiciones que Dios exige para habitar en Su presencia. No cualquiera puede habitar en ella, porque ese lugar es tan santo y puro que el pecado no tiene espacio ahí. Es un lugar espiritual que se forma cuando vivimos en justicia, decimos la verdad de todo corazón, de nadie hablamos mal, no ofendemos al vecino, no aceptamos soborno y cumplimos con lo prometido.

Todo esto hace que la misma gloria de Dios no se aparte y habitemos en ella, porque Él está buscando esos corazones limpios, los que aborrecen el mal pero honran lo que Él honra. Así, jamás se moverá, estableciendo una morada permanente.

Por eso, los que se llevan de estos principios habitarán con Él. Por cuanto no se aparta, sino que nuestra misma condición nos separa y no nos permite entrar a ese lugar escogido para los que están dispuestos a sacrificarlo todo y han reconocido el privilegio de habitar en Su Santo Monte. Ahí solamente aquellos que han decidido santificarse y purificarse, lavando sus pecados por medio de la sangre del Cordero, podrán permanecer.

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