Hay un lugar en los Cielos que nos espera puros

Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 1 Juan 3: 3

Seguir a Cristo no es una ilusión. Es una convicción que nos mantiene en la búsqueda constante de nuestra limpieza interior y exterior; es entender que tenemos que renunciar a todo para empezar a vivir una vida agradable a Él.

Lo primero que tenemos que entender es que somos pecadores y necesitamos despojarnos de todo pecado, el cual está en nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra alma, a fin de tomar nuestra voluntad para arrancarlo y que no vuelva a morar en nosotros.

Vivir puros es un estilo de vida, el cual rechaza todo lo que pueda dañar y contaminar nuestra vida; es tomar decisiones fuertes para mantenernos limpios y no permitir que algo nos haga caer.

Cuidémonos de lo que vemos, oímos, sentimos, y de todo lo que podamos albergar en nuestro corazón que ensucie nuestras vestiduras delante de Su Presencia. Mantengámonos puros con la esperanza de que, si Él lo hizo, nosotros también podemos hacerlo, para honrar a nuestro Padre que está en los cielos, con la certeza de que hay un lugar en los cielos que nos espera puros para caminar con Él.

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