Por más tesoros que tengan en la tierra no alcanzarán el tesoro del Cielo


¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar en el reino de Dios! Marcos 10: 23

Hay personas que han puesto sus ojos en las riquezas de la tierra y se han olvidado de Dios. Solamente hablan de sus negocios e inversiones, convirtiéndose en personas muy calculadoras y materialistas, quienes no hallan lugar para otra cosa que no sea el dinero.

Estas personas han cerrado sus corazones a Dios y creen que lo tienen todo. Están acostumbrados a resolver todos los problemas con dinero; según ellos este es la solución para todo. Su preocupación consiste en hacer dinero. Se olvidan de familia, de hijos, de hogar; quieren compensar con el dinero lo que no pueden darles, como amor, tiempo para compartir, afecto, atención y muchas cosas que jamás podrán sustituirse.

La gran mayoría de ellos se sienten solos, porque se alejan de las personas por temor a que los busquen por interés, y han cerrado su corazón a Dios, pues su dinero es su dios. Por eso el Señor dijo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al Reino de los Cielos.

El Reino de los Cielos es una atmósfera divina que se manifiesta sobre aquellos que andan en justicia y verdad, dándonos sanidad, prosperidad, gozo, amor, paz, paciencia; cosas que jamás los ricos podrán tener con lo que poseen. Por eso, por más tesoros que tengan en la tierra no alcanzarán el tesoro del Cielo, y perderán su alma por atesorar el poder de las riquezas.

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