Nada nos pasará porque hay una fe tan fuerte que vence todo


Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo. 1 Juan 5: 4

Dios está buscando hombres y mujeres auténticos, quienes no renieguen de la fe y den testimonio de ella como columna inquebrantable, quienes soporten con valentía los vientos y las tempestades. Pero sucede que aquellos, quienes tiempo atrás hablaban de su fe, cuando son golpeados por el viento, empiezan a cambiar asumiendo un comportamiento muy diferente de lo que profesaban.

Nos preguntamos ¿por qué esos cambios tan repentinos, si semanas atrás su actitud era todo lo contrario? ¿Cómo podemos cambiar tan rápido? ¿Qué le paso a la fe? Y nos da tristeza el saber que el fundamento no era verdadero.

Por eso es necesario ser probados como el oro para mostrar el verdadero concepto que tenemos de Dios. Si es verdadero, no cambiará. De lo contrario nuestras acciones hablarán. Esto nos muestra que no debemos esforzarnos tanto por hablar sino más bien en demostrar.

Con la fe no se nace, pero si se pide, se nos da. La fe no crece sola; solamente el padecimiento hace que crezca. Esto nos enseña que Dios permite que seamos embestidos por los vientos para que se desarrolle nuestra fe. Cada proceso nos permite establecer un fundamento mayor de Cristo en nosotros, el cual nos hará más resistentes. Luego, cuando seamos pasados por el fuego, nada nos sucederá porque hay una fe tan fuerte que vence todo.

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