No te dejes contaminar de Babilonia. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Lunes, 30 de mayo de 2016

No te dejes contaminar de Babilonia.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Daniel 1:3 dice:

Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,  muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.  Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.  Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.  A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.  Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.  Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos;  y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza.  Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber.  Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas. Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días.  Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey.  Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.  A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.  Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.  Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey.  En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.

Si miramos esta palabra nos damos cuenta de qué manera estos jóvenes fueron secuestrados, sacados de su tierra y llevados a un lugar que se llama Babilonia. Babilonia era una ciudad que estaba a la orilla del rio Éufrates y se caracterizaba por ser una ciudad religiosa; tenían más de mil ídolos y de estos adoraban de veinte a sesenta ídolos que ellos llamaban dioses.  Estos jóvenes fueron secuestrados  y llevado  a ese lugar, y hoy quiero hablarte para que veas el resultado de cómo ellos estando secuestrados, presos, estaban fuera de su voluntad, más sin embargo pudieron mantener una libertad;  porque la libertad no es solamente que estés físicamente  encerrado  o fuera, sino que la libertad es descubrir quién eres, ahí empieza la verdadera libertad , por eso dice la palabra Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres,  es decir, que el  principio de la libertad es la verdad entendida de ti mismo.

Santiago 2: 12 dice:

Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

¿Para qué hizo Dios la ley? Dios hizo  la ley porque el hombre pecó y le falló, entonces tuvo que hacer la ley. Cuando Adán pecó, automáticamente nos esclavizó y nos metió en un sistema de esclavitud, y cuando Dios se da cuenta entonces dice hay que  hacer la ley, porque la ley de Dios es lo que nos va hacer libres, por eso la ley de Dios dice no robarás , y en esa ley de no robar, Dios te está haciendo libre de la esclavitud de robo, por eso la ley no es mala, la ley es buena, pero el problema está en que entre más irresponsable tú eres, más te tienen que aplicar la ley, pero si más responsable eres, menos te aplica la ley; ¿sabes por qué? porque mientras menos responsable eres más errores y más esclavitud vas a tener, por eso Dios hizo la ley para sacar al hombre de la esclavitud.

Solamente empezamos a ser libres cuando entendemos  que verdaderamente estamos esclavizados, que estamos encerrados, encarcelados, y por eso vivimos luchando para salir de cada cárcel que tenemos.

La palabra de Dios es la única que puede cambiar nuestra forma de pensar.

Dice en 1 Timoteo 1:8-9

Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores , para los irreverentes y profanos , para las parricidas y matricidas , para los homicidas, para los fornicarios para los sodomitas, para los secuestradores , para los mentirosos y perjuros y para cuanto se opongan a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.

Mire como Pablo define lo que es la ley y cada área es esclavitud,  por lo que tenemos que reconocer y entender que está en nosotros para que empiece un principio de libertad, porque si no lo reconoces la ley no te va ser libre, por eso cuando tú no reconoces que robas y lees la palabra que dice “no robaras” ,  pero tú sigues robando  porque no tienes conocimiento, no tienes un entendimiento, no tienes una revelación, porque  por más que leas la palabra no puedes empezar a ser libre. Por eso tantos cristianos, tantos seguidores de Cristo, tantos hijos de Dios están esclavizados,  siguen haciendo lo mismo, vienen a la iglesia pero beben, viene a la iglesia pero fuman, vienen a la iglesia pero se van a la discoteca los sábados,  vienen a la iglesia pero fornican, vienen a la iglesia pero adulteran.

La sociedad de hoy no sabe administrar su libertad, pero estos cuatro jóvenes si lo supieron hacer ¿por qué se nos hace tan difícil entrar en la ley, entrar en la palabra de Dios? primero porque para tú poder comenzar con libertad  tienes que tener dos cosas: primero autocontrol y segundo autodisciplina.  por eso se te hace tan difícil leer la palabra ver lo que Dios quiere para tu vida ,  por eso se te hace tan difícil  ver lo que dice Dios que no debemos de hacer y  no puedes hacer lo que hace Dios porque no tienes autocontrol y déjame decirte eso es un atributo en el ser humano que cada día se está perdiendo ese atributo que Dios nos dio, de poder tener autoridad, dominio, de tener autocontrol de nosotros mismos porque el autocontrol y la autodisciplina es lo que te va dar el principio de la libertad.

Romanos 8: 3-4

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Dice Gálatas 5: 1

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Cristo nos hizo libres, por eso dice la palabra que fue tentado más no pecó, porque tenía autocontrol y autodisciplina. En la verdadera libertad nadie tiene que ponerte disciplina, te la tienes que poner tú.

Por eso Dios dejo el libre albedrio,  para conocer cuál es nuestra capacidad de reconocimiento a la necesidad de Él. Dios necesita verte a ti tomando buenas decisiones, porque ahí es que Él te va decir verdaderamente quien tú eres.

La gente no le gusta ser libre porque aparte de tener decisión, tiene que tener una responsabilidad personal y  en este tiempo el sistema que funciona es el sistema de la irresponsabilidad.

La libertad cuesta un precio y el mayor precio lo pagó Cristo cuando dijo: consumado es. Yo me pregunto,  ¿qué hace la iglesia con ese precio de sangre que pagó Cristo para que nosotros fuésemos libre? ¿Qué estamos esperando para tener decisión?

Daniel, Ananías, Misael y Azarías eran hombres que vivían en verdadera libertad, por eso cuando fueron secuestrados, cuando fueron llevados a Babilonia, ellos sabían dónde habían nacido,  ellos sabían a quién adoraban,  sabían a quién servían, ellos sabían quién estaba con ellos, nadie se lo tenía que decir, tenían claro quien era su Dios;  sin embargo los sacan de Judea  y los  meten en Babilonia a un sistema religioso pero se mantienen libres dentro de Babilonia.

Cuando tú no eres libre aunque estés en la iglesia tú estás en el sistema Babilónico, por eso el reino de Dios  es una  manera de pensar, no es lo que tu tengas, porque mucha gente que cree que el reino es lo material, pero reino no es lo material, lo material del reino es una recompensa por cambiar la mentalidad de pensar. Estos cuatro jóvenes tenían el concepto de lo que era Dios, todo lo material para el cristiano es del reino, tú puedes tener todos los millones y pensar como un  esclavo. Cuando satanás trató con Eva y Adán lo primero que hizo  fue cambiarles el concepto de lo que era Dios; lo primero que hace satanás contigo para esclavizarte es cambiarte la forma que tienes de pensar, entonces Dios te da una forma de pensar y satanás te mete en un sistema de pensar, lo único que el sistema de satanás se llama decepción,  y esta viene en la mente que está esclavizada al sistema de satanás.

Hay cinco reinos con el cual tú vas a tener que luchar, porque no solamente vas a lidiar con un solo sistema de satanás, sino que vas   a tener que  lidiar primero con el sistema del reino, que es la soberanía de Dios.  En ese sistema Dios siempre tiene la razón, nunca se equivoca y Él es el creador. Segundo, tendrás que luchar con el sistema del reino de los ángeles,  unos que le sirven a Dios y otros que le sirven a satanás; tercero, con el reino de los planetas; cuarto, contra el reino de los hombres.

Dice Daniel 4: 17

La sentencia es por decreto de los vigilantes y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre el al más bajo de los hombres.

¿Cuál es el reino de los hombres? La política, las finanzas,  el gobierno  y nosotros vamos a luchar contra ese reino también. Cinco, vamos a tener que luchar  con el reino animal; seis, vamos a tener que luchar con el reino vegetal; y siete, vamos a tener que luchar con el reino mineral. ¿Y cómo lucho con el reino vegetal? Cuando usted se daba su borrachera, el ron sale de la caña de azúcar;  cuando te fumas un cigarrillo estás luchando con el reino vegetal;  el dinero pertenece al reino mineral. El único que te hace libre es el primer reino, porque te hace libre en esclavitud por amor y cuando te haces esclavo por amor del primer reino, los otros seis están vencidos porque el primero te da la verdadera libertad.

Satanás siempre querrá llevarnos a Babilonia, porque esto significa esclavitud y lo primero que te va hacer Babilonia es que te va quitar el modelo a seguir; segundo, te va cambiar el lenguaje,  te cambiará  la dieta; tercero, te va cambiar el vino que significa unción del Espíritu Santo; cuarto,  te  va a cambiar el nombre.

Cuando tú eres libre Dios entra a tu vida y te hace administrar sus recursos.

Lucas 16: 1

Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.  Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.  Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.  Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?  Él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.  Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.  Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

Jesús habla de cuatro estados que tiene el hombre o cuatro niveles: un primer nivel es el de limosnero, un segundo es el de cavar, un tercer nivel es el del dinero y un cuarto nivel que es el que da la riqueza verdadera.

¿Sabes por qué  los hijos de este siglo son más sagaces que nosotros? porque cuando venimos a la iglesia y empezamos a buscar de Cristo no queremos cavar, no queremos trabajar; por eso dice la palabra ocúpate de lo mío que yo me ocupo de lo tuyo. El cavar en Dios significa dar frutos, salir a batallar con los frutos, que la gente coma y que tú le des la semilla porque trabajar para Dios significa almas.

Tienes que añorar ser libre, tienes que decidir, tienes que tener autodisciplina, responsabilidad personal para que puedas alcanzar todas las bendiciones del Reino de Dios.

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