No te duermas en la victoria. Mensaje del Apóstol Dr. Migue Bogaert Portela

 

Lunes 27 de febrero de 2017

No te duermas en la victoria. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Éxodo 15:22-26 dice:

E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy jehová tu sanador.

El pueblo de Israel acababa de cruzar el mar rojo, Dios hizo uno de los milagros más sorprendente que registra la biblia, delante de todo un pueblo el mar rojo fue abierto para que ellos pudieran cruzar; el Señor los entra al desierto y ahí les da estatutos y ordenanzas.

Deuteronomio 8: 1-3

Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.

El pueblo hebreo salió de Egipto por medio de un milagro de Dios, y luego les dio ordenanzas y los instruyó para que fueran obedientes; nosotros hemos cruzado el mar rojo en nuestras vidas pero para que podamos recibir las bendiciones y entrar a la tierra prometida necesitamos ordenanzas y estatutos.

En cada transición existe un riesgo de peligro, la iglesia está pasando de un nivel de unción a un nivel de gloria, lo que significa que estamos en un período de transición, asi pasa en la vida de los hombres, cuando hay una transición empieza a ver un peligro; por ejemplo, cuando pasamos de la adolescencia a la edad adulta hay un riesgo de peligro sino tomamos control.

Por eso, Dios quiere que seamos obedientes, la mayoría de los hijos de Dios pierden sus bendiciones en las transiciones, cuando Dios nos está tratando en un trato o desierto, muchas veces nos desesperamos y ahí es donde las bendiciones se pierden, muchas veces cuando están llegando, hay transición de gloria, de unción, de poder, de autoridad, peor aun, el enemigo siempre va a querer que el pueblo no entre a las transiciones de Dios para que no reciban sus bendiciones. La experiencia de cruzar el mar rojo nos tiene que dar fuerzas para entrar a la tierra prometida aunque antes de ello tengamos que caminar y cruzar por el desierto.

¿Qué es el desierto bíblico?

Este es el lugar que Dios usa para lidiar con nuestro carácter, nuestra independencia y nuestro ego. Dios sabía que el pueblo de Israel necesitaba cambiar su corazón porque este había estado cuatrocientos años en esclavitud, Dios sabía que tenía que prepararlo y cambiar todas sus costumbres porque ellos habían perdido lo que era ver a Dios, y por eso el Señor tenía que sacar de ellos la esencia que tenían de Dios para que pudieran entrar a la tierra que Dios les había prometido a sus padres.

La iglesia es para que la gente sea cambiada, transformada, y para que el líder que está dentro de nosotros salga fuera, lo único que necesitamos es obedecer a Dios para que podamos caminar en su gloria. Cada vez que hay una transición en la biblia se levanta una oposición violenta, asi pasa en nosotros muchas veces, salimos de una bendición y luego viene otro proceso y eso significa que estamos en una transición. Dios sabía que el pueblo estaba esclavizado en su mente y en su alma, cuatrocientos años de tradiciones y costumbre y ya tenían un estilo de vida, por eso tenían que cambiar sus corazones, el pueblo hebreo pudo haber cruzado el desierto en once días, sin embargo estuvieron cuarenta años en ese desierto.

Éxodo 13:17 dice:

Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.

Dice que Dios no los llevó por el camino más corto para que no se arrepintieran cuando vieran la guerra, ellos no sabían pelear, recién acababan de salir de la esclavitud, ellos no tenían corazón de guerra, solo sabían machacar lodo y hacer ladrillos, y por generaciones enteras los hijos solo veían a sus padres machacando lodo para hacer ladrillos y obedeciendo a los egipcios, y esto pasa en nosotros que cuando estábamos en el mundo andábamos haciendo ladrillos, y por eso cuando llegamos a Dios tenemos que entrar al desierto por que Dios tiene que cambiar nuestra mentalidad de esclavos para poder darnos lo que tiene para nosotros y por esta causa Dios nos pone en lugares específicos para que seamos enseñados.

El pueblo de Israel, mientras estaba en Egipto, no podía quejarse solamente obedecían a sus verdugos, y si se quejaban entonces eran maltratados, sin embargo desde que salieron de Egipto comenzaron a murmurar y a quejarse contra Dios, pero Dios dijo tengo que hacer algo con esta gente porque no quiero que se pierdan, y por eso los llevó a un lugar para que aprendieran a conocer a Dios y a tener identidad, ellos tenían que aprender a depender de Dios totalmente; a eso nos trajo Dios a la iglesia para que entendamos que hay un líder dentro de nosotros y para que seamos entrenados en la guerra para poder tomar las bendiciones que nos pertenecen.

Cuando estamos en muchos desierto, esa es una luz en el tablero que nos indica que tenemos que detenernos a revisar por qué no salimos de ese desierto, tenemos que arreglar las cosas porque no podemos durar cuarenta años en un desierto que puede durar solo once días, Dios necesita que tengamos una mente de guerra porque sino nos moriremos en el desierto, muchas personas están muriendo en el desierto, tienen la estima en el piso solamente quejándose de las cosas que están viviendo, y Dios dice no fuiste creado para morir en el desierto sino para pasarlo en once días y entrar a la tierra prometida.

Dios está buscando guerreros que cuando estén en el desierto no pierdan el ánimo, lo primero que el diablo hace es robarte el motivo de tu fe y cuando eso sucede te desinflas, si el motivo que teníamos para creer nos fue quitado entonces buscamos otro para seguir en fe y en ánimo; eso es lo que hace el enemigo en medio de las transiciones nos roba el motivo de la fe y entonces creemos que todo se perdió para que no recibamos las bendiciones de Dios, por eso tenemos que seguir en pie de guerra, el corazón de guerra que Dios nos dio no es para que perdamos lo que El nos prometió.

Dios permite los desiertos para darnos vida y satanás nos mete en ellos para matarnos. Jesús fue llevado al desierto para ser probado, y él no salió del desierto con su propia fuerza, él demostró que se sabía los estatutos y que era obediente, cuando era tentado decía escrito está, y cada vez que Jesús decía esto estas palabras iban cargadas de fe y de poder, porque Jesús sabía quien era él, él tenia su identidad clara, por eso cuando estamos en los desiertos y declaramos la palabra muchas veces no sucede nada, y esto es por que el diablo sabe cuándo hay duda y cuándo hay falta de identidad en nosotros; cuando estamos en la iglesia sabemos que somos hijos de Dios, pero cuando salimos cualquier cosa nos hace dudar de quienes somos, y esta es la gente que nunca sale de los desiertos.

El desierto nos saca de la autosuficiencia y de la independencia, lo único que activa el potencial en la vida de un hombre es estar conectado con su creador, el ego es una condición egoísta y es un excesivo amor hacia uno mismo, el desierto es para romper con el ego y el orgullo, porque el que es egoísta sólo piensa en él mismo y en más nadie.

Dice en Daniel 4:30-37

Habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aun estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba en el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves. Más al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan en soberbia.

El pueblo de Dios debe aprender a depender de Dios totalmente para que no sea humillado como fue el rey Nabuconodosor, en ese tiempo su reino le fue quitado y comía hierba con las bestias del campo, pero en este tiempo no comemos hierba sino que solo vivimos de lo suficiente y muchas veces comemos el pan con escasez porque dependemos de nosotros mismos, el rey dejó de ser rey por el orgullo, muchos de nosotros no comemos en el palacio porque no nos humillamos delante de Dios y no dejamos de ser independientes.

Probarte en griego es la palabra Dokimasso, y es probar la calidad de alguien cuando está bajo presión, estrés y dificultad, y es aquí donde la mayoría de la gente se quema en la transición, Dios quiere pobrar nuestro corazón y quiere que permanezcamos animados aunque estemos en medio de las crisis, el quiere que oremos mas, que ofrendemos mas, que sonriamos más, ahí entonces pasamos la prueba. Muchos no pasan las pruebas, cuando el pastor los amonesta entonces pierden el gozo, si en lugar de la crítica aprendiéramos que la amonestación nos enseña las áreas que están en debilidad en nosotros y corrige lo torcido. Nuestro verdadero carácter lo expresamos cuando estamos bajo presión.

Dice la palabra que Dios quería saber que había en el corazón, hay gente que se cree bueno, pero eso es hasta que llega el desierto. Para saber si había de guardar sus mandamientos, es muy fácil obedecer a Dios cuando todo está bien, a Dios hay que creerle aun en momentos de dificultad. También Dios quiere que entendamos el poder que hay en su palabra, el pueblo de Israel solo le preocupaba las cosas naturales, el vestir, el calzado y el alimento, ellos no valoraron los milagros que Dios hizo en el desierto. Muchas veces, nosotros estamos pendientes solo a las cosas naturales y nos olvidamos del poder de su palabra.

Lucas 4: 4

Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.

El maná era una especie de semilla con sabor a pan y no podía guardarse para el otro día. Los desierto son para identificar cuáles son las áreas que tenemos que cambiar, los desiertos no son para quejarse ni para murmurar, los desiertos son para buscar a Dios y para adorarlo sin importar cuál es la situación, si Dios nos mirara en la condición en que estamos, entonces pereceríamos en la prueba, pero El sabe la capacidad que puso dentro de nosotros. La iglesia, muchas veces no recibe las bendiciones después de la transición por la queja y la murmuración, y muchas veces contaminamos a los que están alrededor, y debemos llegar a la condición de decirle a Dios que queremos los once días y no los cuarenta años en el desierto pero para esto debemos dejar la queja, Dios nos mete solo en los desierto para que aprendamos a depender solo de él.

El cementerio está lleno de gente que perdió su bendición por la desesperación, toda una generación cayó en el desierto por no cambiar su corazón; la iglesia no es para estar sentados haciendo nada, la iglesia es para aprender a guerrear y para reclamar nuestras bendiciones, los matrimonios, las finanzas, los llamados, todo tiene que ser soltados para los hijos de Dios.

Deuteronomio 8:16 dice:

Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.

Dios está viendo el dolor y las lagrimas que estamos teniendo en el desierto, al final Dios nos hará bien, cuando llegan los problemas tenemos que saber que pase lo que pase algo bueno vendrá de parte de Dios. El desierto duele y hace cosas grandes en el corazón, David dijo: que bueno que fui humillado.

Las claves mientras estamos en el desierto, es saber que es temporal, el tiempo no depende de Dios sino de nosotros, tenemos que mirarnos fuertes y felices y saber que Dios nos mira como un producto terminado.

Los desiertos son para fortalecer las áreas débiles de nuestro carácter, revelar el nivel de madurez que tenemos, la gente inmadura no puede manejar la presión, nos humilla y destruye nuestro orgullo, corrige las intenciones y motivos de nuestro corazón.

Los desiertos son buenos porque las tribulaciones producen el mayor peso de gloria que podamos mostrar, Jesús vino a liberar los cautivos y a sanar los enfermos, y eso es lo que él quiere que nosotros mostremos y para eso la gloria de Dios tiene que estar en nosotros. Si sabemos el nivel de proceso que pasamos, también debemos saber el nivel de gloria que vendrá sobre nosotros.

 

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