Él nos engrandecerá dándonos un lugar especial en Su corazón


Entonces entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: «Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?» 2 Samuel 7: 18

Dios bendijo a David grandemente, y él no entendía por qué lo amaba tanto, por qué era tan importante su familia, por qué lo había hecho rey de Israel y la promesa de que su dinastía sería para siempre. Por eso preguntó al Señor “¿Por qué?, si yo soy solamente Tu siervo, el cual te ha servido con amor ¿Qué he hecho para ganarme todo esto?”

David quería encontrar la respuesta de por qué Dios había puesto Sus ojos en él. Era tan humilde que no entendía lo que estaba pasando. Esa humildad de corazón fue lo que conquistó el corazón de Dios. Él no descuidó ni un instante el darle la mejor adoración en todo lo que hacía.

Es bueno que revisemos nuestro corazón y nos preguntemos ¿Está limpio?, ¿estoy haciendo lo que le agrada?, ¿lo que hago es de corazón?, ¿reconozco siempre mis fallos y mis errores? De ser afirmativas todas las respuestas Él te escogerá, tu familia será Su familia y te hará importante delante de los demás, porque encontró un corazón justo que jamás se envanecerá, sino que se mantendrá íntegro y humilde; sabrá manejarse ante los desafíos de la vida sin renunciar a la amistad que ha establecido con Su creador.

Ni fama, ni dinero, ni posición pueden cambiarnos. Al contrario, reconozcamos que todo lo que somos y donde hemos llegado es por Su grandeza. Si nos mantenemos pequeños delante de Él, nos engrandecerá, dándonos un lugar especial en Su corazón, donde estará escrito nuestro nombre para siempre.

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