“Nuestras palabras edifican o destruyen, bendicen o maldicen, 2da. Parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 17 de diciembre de 2018

“Nuestras palabras edifican o destruyen, bendicen o maldicen, 2da. Parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Amós 5:12-15 dice:

12 Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres. 13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. 14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. 15 Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José”.

Aquí podemos ver tres cosas que son importantes:

  • Dios le está hablando a Su pueblo.
  • Le está diciendo que Él conoce todo, que es Omnisciente.

La palabra Omnisciente es una virtud que Dios tiene, Él lo sabe todo. Nosotros estamos equivocados o muy ingenuos en pensar que Dios no lo sabe todo. Muchos no entendemos que cuando Dios dice “Yo conozco”, es porque Él está aplicando uno de sus atributos más importantes que es la Omnisciencia y la Omnipresencia.

Muchos somos muy ingenuos porque pensamos que Dios no se está dando cuenta de las cosas malas que hacemos, pero Él también se da cuenta de las cosas buenas que hacemos, por eso nos manda que dejemos de hacer el mal y hagamos el bien. Omnipresencia significa que Dios está en todos lados, por más que te ocultes hay uno que te está viendo.

Cuando vemos estas palabras en Amós, nos estamos dando cuenta que él no está más que hablando del arrepentimiento del pueblo de Dios. Muchos  venimos a la iglesia pero no entendemos la importancia para Dios de que entremos en ese proceso de arrepentimiento, un arrepentimiento genuino.

Solamente en el arrepentimiento genuino es que nosotros podemos hacer lo que Dios quiere que hagamos. No vas a entrar en el propósito de Dios, si no entras en un arrepentimiento genuino. Muchos ignoramos que Dios es Omnipotente, Omnisciente, si tuviéramos esta revelación, muchas actitudes y condiciones en las que nos sometemos no sería posible.

Cuando entiendes que Dios es Omnisciente y Omnipresente, tu estilo de vida como cristiano y como creyente tiene que cambiar. El arrepentimiento no es más que un encuentro contigo mismo, enfrentándote a la revelación de lo que es Dios. Dios sabe que todos pecamos, pero también sabe que somos Sus hijos y la única manera de volver a Él, relacionarnos con Él, ser salvos y tener vida eterna, es con un verdadero arrepentimiento.

Cuando el hombre pecó no solamente entró en él un espíritu de independencia, sino que también entró un espíritu de la autojustificación y estos dos espíritus son los que hacen que la iglesia no tenga un verdadero arrepentimiento genuino.

Cuando Adán y Eva pecaron que Dios les reclamó, Adán se escondió, pero Dios lo encontró y luego Adán se autojustificó. El problema de la iglesia, los creyentes y los cristianos, no es solamente el espíritu de independencia, sino también la autojustificación que tú usas para no encontrarte contigo mismo, con lo que a ti te gusta que no le gusta a Dios.

Nos autojustificamos delante de nuestras realidades, aun sabiendo que nuestras realidades nos llevan al pecado y el pecado nos lleva a la muerte. La revelación de la palabra de Dios no penetra en tu vida, no provoca cambio, porque tú te autojustificas cuando la escuchas.

La palabra hipocresía significa máscara, por eso se usaba mucho esa palabra en los teatros, usan una máscara pero detrás está su realidad, así vive la iglesia un teatro delante de Dios, diciendo que son hijos de Dios, creyentes, alaban y adoran a Dios sin ningún arrepentimiento, por la autojustificación.

¿Por qué el Señor está bregando tanto con la iglesia para que se arrepienta?, ¿Por qué nos mete en los procesos?, ¿Por qué nos mete en los tratos? Porque Dios tiene que hacer que se cumpla Su palabra y Su promesa y estas dicen que nosotros somos imagen y semejanza de Él y hasta que esto no suceda, Dios no nos va a soltar. Por eso dice la Palabra que la tierra, la naturaleza está gimiendo, esperando la manifestación de los hijos de Dios, pero no vamos a ver esa manifestación si seguimos viviendo en esta hipocresía.

1 Corintios 3:1 dice:

“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo”.

Pablo aquí está hablando de dos niveles de creyentes, espiritual y carnal, eso significa que hay cristianos carnales y cristianos espirituales.

Cuando vienes a Cristo tu espíritu es avivado, pero el hecho de que tu espíritu sea avivado no significa que el Espíritu de Dios está contigo. En esa confusión del espíritu avivado en nosotros, es donde pensamos y creemos que somos maduros espiritualmente.

La madurez espiritual no se mide porque tu espíritu se avive, se mide cuando el Espíritu de Dios se conecta al espíritu tuyo avivado y para que el Espíritu de Dios se conecte con tu espíritu avivado, tiene que haber un arrepentimiento genuino, porque Dios no va a avivar nada que este metido en el pecado.

¿Cuándo se que el Espíritu de Dios está conectado con mi espíritu? Cuando los procesos te llevan a un arrepentimiento genuino y a un entendimiento contigo mismo de quién tú eres. Muchos piensan que nuestra lucha es solo con el pecado sexual, ilícito y con el cuerpo, pero no, hay mas pecado en la mente que lo que producimos en el cuerpo.

Muchos de nosotros cuando se nos aviva el espíritu, creemos que ya con eso está resuelto el problema. La única forma de tu manifestar la imagen de Dios, es cuando tu espíritu se vivifica y el Espíritu Santo de Dios entra junto con tu espíritu y ahí tu adquieres Su imagen y el resultado de tu caminar con la imagen de Dios, automáticamente se manifiesta la semejanza.

Por eso los que viven con el espíritu avivado, sin el Espíritu de Dios, tratan de manifestar la semejanza y no pueden, por eso no hay milagros, señales, sanidades, prosperidad, bendición, porque están avivados, pero sin la semejanza, sin la conexión del Espíritu Santo. Automáticamente se conecta tu espíritu con el Espíritu Santo, la semejanza viene por sí sola.

Ahora bien, el Espíritu de Dios no se va a conectar con tu espíritu, hasta que tengas un genuino arrepentimiento. Cuando tu espíritu se aviva y el Espíritu de Dios no se conecta con tu espíritu, ahí es donde vas a ver a los cristianos creyentes orgullosos y poco humildes. La respuesta a que el Espíritu Santo de Dios se conectó con tu espíritu, se llama humildad y mansedumbre.

Un espíritu avivado en un hombre sin estar conectado al Espíritu Santo de Dios, se llama voluntariado, pero cuando el espíritu de un hombre está avivado y se une al Espíritu de Dios, conectados los dos, es lo que se llama llamado. Los voluntarios son aquellos que sirven a Dios, pero manifiestan su ego y su yo.

Lo llamado genuino siempre por ley lleva algo de sobrenatural y tu espíritu avivado no es sobrenatural, lo que te hace sobrenatural es el Espíritu de Dios conectado a tu espíritu avivado. Si entendemos esto, los años en el evangelio no son significativos, estos años tienen un precio conforme al arrepentimiento.

No hay un ser viviente en la tierra que se adapte más fácil a la rutina y al hábito, así vive el ser humano, en una rutina y un hábito, estos dos te llevan al vicio, por eso hay pecados que comenzaron como un hábito y una rutina y terminan en vicio. Con el hábito tú puedes controlarlo, con la rutina puedes salir, pero cuando te metes en vicio, necesitarás a alguien de afuera que te ayude.

Vicio es algo que tú deseas, te agrada, le tienes pasión, pero no lo puedes dejar solo, vas a necesitar al Espíritu Santo que se conecte con tu espíritu para que rompa el vicio.

La técnica para sacar un adicto de una sustancia, es que te trabaja alguien siempre y te ponen en un grupo de seguimiento, por eso es tan importante la ley de la asociación en el espíritu. La ley de la asociación es una ley, que cuando tú sabes lo que eres, con quién estás y lo que portas, tú tienes un valor, una condición y un precio y todo el que se asocia a ti, tú lo cambias.

Por esta razón, si tú quieres un verdadero arrepentimiento, no puedes andar con gente que ande en el mismo canal que tu o en la misma onda en la que andas, porque dice la palabra que un abismo atrae otro abismo.

¿Qué es un cristiano carnal? Es aquel cuyo espíritu ha sido avivado, pero aun su alma doblega su cuerpo para pecar.

El trabajo de la iglesia es matar y asesinar tu alma, para que tu espíritu se vivifique y el Espíritu de Dios venga.

La protección de tu alma, está sustentada en tu carácter. Por eso hasta que tú no te encuentres contigo mismo y tu carácter, tu alma seguirá doblegando tu cuerpo, por eso pecas.

Romanos 7:14-20 dice:

14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”.

Pablo dejó la autojustificación, fue íntegro y sincero. Tu espíritu interior se deleita en la ley de Dios, pero no puede controlar el pecado, porque necesitas que el Espíritu Santo se conecte con tu espíritu avivado, eso fue lo que hizo Pablo.

Romanos 7:21- dice:

21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 !Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”.

El aguijón de Pablo no fue ninguna enfermedad, sino su conciencia que lo acusaba. Cuando tienes un arrepentimiento genuino, tu conciencia será tu primer aliado porque te va a recordar de dónde te sacó.

El pecado trae muerte, la santidad trae vida. Mientras tu alma este doblegando tu cuerpo, aunque tengas el espíritu vivificado, el Espíritu Santo no vendrá a hacer a alianza contigo, el Espíritu Santo va a necesitar obligatoriamente que tú vayas a la cruz.

Por eso tanta gente vendemos a Dios, claudicamos y le fallamos a Dios, gente que anda con Dios, un Judas anduvo con Jesús y claudicó porque no trabajó su interior, un Saúl fue escogido por Dios y claudicó porque no trabajó su interior, aun Salomón, el hombre más sabio, mas próspero en la tierra, al final claudicó y se perdió, pero así también hubo un Daniel que no claudicó, hubo un José que no claudicó, pero también hubo un David que se arrepintió y fue el mejor rey.

¿Hasta cuándo nos estaremos autojustificándonos y echándole la culpa a otro? No busques culpable, porque el culpable tú lo cargas. ¿Dónde está la pena de esto? Que por mucho tiempo estas buscando de Dios y no eres capaz de manifestar ni cargar el potencial que Dios tiene contigo, te has conformado con la forma de vivir, con lo que tienes.

La grandeza de un hombre está cuando ese hombre logra sacarle todo el potencial máximo a todo lo que lo rodea y usted necesita al Espíritu Santo para que eso suceda. Su espíritu avivado no lo capacita usted para sacar el potencial de los demás, por eso muchos de nosotros somos consumidos por la asociación del mundo allá afuera. Muchos nos conformamos con que queremos el potencial nuestro, eso se llama egoísmo.

La pérdida más grande que puede sentir un ser humano es el tiempo, perder el tiempo. El tiempo puede ser tu mejor amigo, pero a la vez, se puede convertir en tu peor enemigo, porque cuando tú pierdes el tiempo, pierdes tu potencial.

La mayor pobreza que puede tener un hombre es la autojustificación, porque esta nunca provoca cambios y en los cambios es que está la riqueza.

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