“El orgullo y la soberbia. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 24 de abril de 2017

“El orgullo y la soberbia.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

El orgullo y la soberbia cada día más están aumentando en el hombre de este tiempo; este es un mundo de competencia, el cual te lleva a tener un sentimiento con este tipo de características que bíblicamente se llama espíritu de Leviatán, este es mortal espiritualmente.

Jesús es la imagen del Padre en la tierra y en los cielos, sin embargo es diametralmente opuesto a estas características; lo opuesto al orgullo y la soberbia es la humildad.

Filipenses 2:3-10 dice:

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”.

Aquí Pablo le está diciendo a los Filipenses que no sean orgullosos, le está diciendo claramente cómo Jesús es el modelo a seguir en la humildad. “Despojarse” significa: quitarte algo que sabes que es tuyo, pero que no te importa quitártelo por el amor de otro. Jesús se despojó de todo, de sus derechos, privilegios, divinidad; es decir que la humildad es olvidarte de ti y pensar en el otro; por eso dice la palabra que se amen los unos a los otros, pero para lograr esto debes ser humilde porque esa es la característica que Dios está buscando.

Cuando la palabra dice que Jesús no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, está hablando de egoísmo; el orgulloso es egoísta, vanaglorioso. Por más nombre de Jesucristo que menciones, si eres orgulloso y soberbio, no es efectivo. Por esta razón muchas cosas que pides en el nombre de Jesús teniendo orgullo y soberbia, no lo vas a recibir.

Jesús es la humildad, sumisión y obediencia personificada y la humildad es lo opuesto al orgullo. Ese orgullo y soberbia ha sido traído a la iglesia de Dios en este tiempo y un montón de consecuencias por ese espíritu de Leviatán.

 Mateo 18:4 dice:

Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”.

Aquí Jesús les está hablando de humildad y de inocencia a sus discípulos; mientras más orgulloso y soberbio eres, menos inocencia tienes.

Juan 13:14 dice:

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros”.

Los tres años y medio que Jesús estuvo con sus discípulos, todo lo que le enseñó era para que vieran el modelo que Él es, por eso les habló de Su carácter y de Sus actitudes. Uno de los espíritus que más mata el cuerpo de Cristo es el orgullo y la soberbia, porque este divide.

Lucas 14:11 dice:

“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido”.

1 Pedro 5:5-6 dice:

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.

Cuando Dios resiste a los soberbios, nada de lo que Él tiene para ti lo puedes recibir. El orgulloso no conoce lo que es el perdón y la misericordia, solo conoce su vanagloria, su ego, por eso tantas divisiones en el evangelio. Cristo es el modelo para que te llenes de humildad.

El espíritu de Leviatán confunde y embriaga el liderazgo de la iglesia, esta es la razón por la que muchas personas son pisoteadas. El orgulloso y soberbio nunca conoce donde están sus límites y donde empiezan los derechos de los demás. La humildad te conduce a la honra.

Isaías 57:15 dice:

“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”.

Ser humilde de espíritu no significa pobreza, significa que dependes cien por ciento de Dios, que eres rico, millonario, poderoso; el que tiene lo de Dios lo tiene todo. Muchos han confundido la palabra humildad con pobreza.

“Humildad” es la persona que se coloca a sí mismo en una actitud de no exigir los merecimientos que le corresponden o que renuncia a ellos por amor a otra persona. El humilde no anda buscando que lo alaben, que lo vean, ni busca aplausos, no busca gloria para sí mismo ni es ladrón de gloria.

Mateo 11:29 dice:

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.

Dios quiere que Su pueblo sea humilde para El poder bendecirlo. El orgullo trae destrucción, el libro de Isaías habla de esa destrucción para los tiempos finales.

1 Juan 2:16 dice:

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.

Definiciones de orgulloso:

  • Vive para sí mismo, creyéndose ser mejor que otros.
  • Depende de sus habilidades, de lo que sabe y ha aprendido, por esta razón vive independiente de Dios.
  • Tiene una estimación excesiva de sí mismo y se muestra por encima de los demás.
  • Se jacta de sus logros pasados y presente y menosprecia a los demás, principalmente en el nivel intelectual.
  • Atribuye a exagerar facultades que no tiene, tiene una autoestima baja y esto hace que busque otro nivel para sentirse aceptado.

Características de una persona orgullosa:

  • No le gusta y no sabe trabajar en equipo y si lo hace siempre quiere ser la cabeza, cuando no lo es, vive criticando y murmurando lo que hace el equipo.
  • Es perfeccionista, nunca está conforme consigo mismo, ni con los demás.
  • Es competitivo, no le importa ganar aunque haga trampa.
  • Le gusta sobresalir, ser reconocido.
  • Le cuesta creer en la palabra de Dios, no cree en la fe porque todo lo razona.
  • Es contencioso, le encanta pelear.
  • Es rebelde.
  • Poco enseñable.

Proverbios 16:5 dice:

“Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune”.

“Abominación” significa: algo sucio, repugnante. Esto quiere decir que el orgulloso es repugnante, odioso, extremadamente ofensivo a los ojos de Dios, Él no lo tolera.

Levítico 26:19 dice:

“Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce”.

“Quebrantar” significa: triturar. “Hierro” significa: algo que no deja pasar nada, que encierra. Por eso las bendiciones del cielo no te llegan porque tus cielos están cerrados con hierro. “Y vuestra tierra como bronce” quiere decir que en el bronce no se cultiva nada, por eso estás así.

En los hijos de Dios el peor orgullo es no depender de Él, ni obedecerle, es saber la palabra y no vivirla, todo esto te hace orgulloso.

El secreto de las grandes bendiciones está en que mientras más Dios te bendiga, te dé y te prospere, más humilde seas.

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