“Pacto de garantía con Dios.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 30 de julio de 2018

“Pacto de garantía con Dios.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Cuando venimos a la casa de Dios, pensamos que simple y llanamente nuestra misión debe de ser crecer espiritualmente, servir en la casa, aprender; todo eso es importante, es bueno, pero no es lo esencial en nuestras vidas.

Mateo 4:18-22 dice:

“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron”. 

Si entiendes la misión por la cual Jesús vino, eso te va a asegurar tus promesas y las acelera. Tenemos que aprender cuáles son los detalles que Jesús hacía para nosotros hacerlos, por eso, Dios está buscando hombres y mujeres que sean pescadores de hombres.

La manera de nosotros crecer es entendiendo qué hacía Jesús para nosotros hacerlo también.

Lucas 19:10 dice:

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. 

Ser cristiano significa ser como Cristo en todo, entonces si Cristo buscaba pescadores de hombres, pues tú te tienes que convertir en pescador de hombres. Por eso tienes que entender cuál es el propósito de Jesús, cuál es Su visión, cuál es la misión que Jesús trajo, cuál es Su plan.

Cuando te conviertes en pescador de hombres, no necesitas título, porque mientras más pescador de hombres te hagas, más título te va a dar Dios, no el hombre. Una vez que entremos en esa misión, Él se va a encargar de darnos lo que nosotros tenemos que dar.

Lucas 14:23 dice:

Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”.

Lucas 15:1 dice:

“Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozosos; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”. 

Cada uno de nosotros debemos de prepararnos para crecer espiritualmente, esto lo hacemos por medio de la fe y la obediencia. La fe y la obediencia te hacen un creyente espiritual. Sin fe y sin obediencia eres un creyente almático que no tiene fe y eres desobediente a Dios. Un creyente almático es una persona egoísta, que solamente piensa en Su yo.

Cuando eres un cristiano almático y no eres obediente a la palabra y no tienes fe, vives en temor a todo. Vives con temor al qué dirán y cuando ese temor trabaja en tu mente, automáticamente tus pensamientos y tus actitudes pasan a ser negativos, te conviertes en una persona pesimista. Todo espíritu de incredulidad viene del trasfondo del espíritu de temor. El temor lucha con tu fe, por eso la incredulidad viene como un resultado del espíritu de temor.

2 Timoteo 1:7 dice:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 

Cuando tú haces lo que haces y no tienes amor, en vano lo estás haciendo. No haces nada con tener poder si no tienes amor; pero el amor hace que tú ames lo que estás haciendo. Cuando tu ames la iglesia, ames donde estás y ames lo que Dios te está dando, entonces Dios te va a dar poder y vas a hacer lo que tienes que hacer. Si tú no amas al perdido, no le vas a hablar al perdido. Todo lo que ames, vas a hacer que sea bendito.

Solo cuando amas lo que estás haciendo y lo que tienes que hacer, es lo único que te va a dar el certificado de victoria. El amor es lo que tiene que llenarte, lo que te va a dar la capacidad de luchar, es lo que te va a asegurar la victoria.

Tienes dominio propio cuando tienes definido lo que tú amas. Tú nunca tendrás un motivo de qué vivir si no tienes por qué morir. 

Génesis 3:10 dice:

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.   

Tu problema no es el pecado que tienes, tu pecado es resultado del temor, por eso estás viviendo con lo que toleras.

Temor significa respuesta emocional, natural, ante lo que se pierde como una amenaza ante la seguridad que tienes. Fracaso, resultado adverso en una cosa que se esperaba. El temor al fracaso castra totalmente tus ideas creativas. Fracaso no significa falta de capacidad, significa que debe de hacer las cosas distintas a como las estabas haciendo; no significa que somos inferiores, significa que no somos perfectos; no significa que tuvimos descréditos, significa que tuvimos fuerza para probar lo que otros no han probado; fracaso no significa jamás lograremos nuestra meta, significa que tardaremos un poco más en lograrlo; fracaso no significa que no hemos logrado nada, significa que hemos aprendido algo. No puedes tenerle miedo al fracaso, no puedes tener temor a hacer las cosas que Dios te mando a hacer. El fracaso honesto no es vergüenza, lo que es vergüenza es la cobardía. Vergüenza es no hacer lo que a ti te corresponde y ver a otro hacerlo.

El temor al fracaso te paraliza, te hace pasivo, esta pasividad te mete en un aburrimiento. La gente con temor al fracaso siempre será celosa con los que triunfan y esto amarga tu vida y ahí es donde van a crecer tus pensamientos e ideas negativas. El temor no permitirá nunca que tu sepas qué tan grande eres, el temor nunca te va a mostrar de qué tu eres capaz. El temor te limita.

El éxito consiste en logro, más que en los dones que Dios nos dio, por eso el éxito no tiene fin. Mientras más grandes hagas los dones que Dios te dio, más éxito vas a tener. Pero no te puedes acomodar con el éxito que tuviste, sigue explotando el don que Dios te dio, porque el éxito es inagotable. Cuando te conformas al éxito, vas a tener problemas. Tienes que amar tu llamado, tu propósito, tu don, porque cuando lo llenes de amor, te conviertes en un imparable.

Hebreos 2:14-15  dice:

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. 

El temor te hace un esclavo, no te da libertad, te frustra.

Hay varios puntos que debes entender para vencer el temor y hacer pacto con Dios:

  • Cristo te hizo libre

Colosenses 2:14-15 dice:

“Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. 

Apocalipsis 1:17-18 dice:

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. 

  • Entrega todo tu yo a Dios (toda tu reputación, orgullo, todo lo tuyo)

Salmo 34:4 dice:

“Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores”. 

Mientras más intimidad tengas con Dios, mientras más busques a Dios, mientras más relación tengas con El, menos temor vas a tener.

  • Revelación del amor de Dios. 

1 Juan 4:18 dice:

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. 

  • Ser llenos del Espíritu Santo

Hebreos 1:8 dice:

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. 

  • Confiad y tened fe en Dios. Hasta que no tengas la revelación de quién es Dios y tenerle confianza a El, siempre vas a tener temor.

Isaías 26:3 dice:  

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.

Si hay paz, no te hace falta nada, es porque no tienes temor. Pero tienes que aprender a confiar.

  • Teniendo revelación de que Dios está con nosotros. Hasta que no tengas la revelación de que Dios está contigo, vas a tener temor.

Isaías 41:10 dice:

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. 

Mateo 28:20 dice:

“… y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. 

Desde que le entregaste tu vida a Jesús, tú cargas con una mochila que se llama presencia de Dios.

Deuteronomio 31:6 dice:

“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”. 

Proverbios 23:6

“Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”. 

Cuando le traes almas a Dios es como que estás haciendo un pacto de garantía con Él, estás acumulando en el libro de las memorias lo que estás trayendo y eso va a acelerar tus promesas.

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